Todas las fotos: Cécile Hoodie
Todas las fotos: Cécile Hoodie

Cécile Hoodie construye un universo tan rosa, como inquietante en sus fotografías.

Entrar a la cuenta de Instagram de Cécile Hoodie fue como que me dieran un golpe en la cara y me mandaran directo y sin escalas al living comedor de mi adolescencia. Perturbador, dulce. Y muy nostálgico.

Como ella misma describe: "Me gustaría vivir en un mundo tipo 'Las vírgenes suicidas', con música de fondo de Air". Sus fotografías remiten al universo de la película de Sofía Coppola, pero también a la intensidad de aquellos recuerdos para los que fuimos adolescentes en los noventa. Los cassettes grabados con canciones para llorar, los jeans gastados de fiestas y resacas. Y el brillo de todo eso, como un chispazo doloroso, y desconocido, apagándose antes de que lográramos entenderlo.

Enfermera, madre, y fotógrafa, Cécile explora temas como el desamor, las adicciones, y la sexualidad, todo con una mirada sarcástica. Sin el despliegue con el que podría contar un fotógrafo tradicional, utiliza su casa como estudio, y su propia ropa y objetos personales como el decorado y los protagonistas de sus fotografías.

¿Qué la inspira, a ella y al universo, tan rosa como inquietante, que construye en sus fotografías? Esto nos contó.

VICE: ¿Cómo llegó la fotografía a tu vida? ¿Cuándo y cómo comenzaste?
Cécile Hoodie: Soy enfermera en una gran sala de operaciones y tengo un niño de 4 años. Estudié literatura y artes visuales, y siempre he sido bastante productiva artísticamente. Antes dibujaba y escribía mucho. Incursioné en la fotografía un poco por casualidad. Mi cuenta de Instagram era personal en un principio, y con el tiempo se volvió más y más artística. Comencé tomando fotos con mi celular. Un día me lo robaron y tuve que invertir en una cámara real. Ahí fue donde realmente comenzó todo.

Siendo enfermera, seguramente lidias con situaciones difíciles. Cierta pulsión de vida y de muerte, que también veo traducida en tu obra. ¿Encuentras cierta relación entre tus fotos y tu trabajo?
Utilizo muchos elementos médicos en mis fotos —tubos de sangre, bolsas de infusión, jeringas— que para mí refieren al cuerpo humano, la vida, la enfermedad… la condición humana en general. Sin embargo, mis fotos no evocan la muerte, pero sí la vida y sus turbulencias. Sin dudas mi trabajo como enfermera —muy difícil de transitar algunas veces— ha cambiado mi visión de la vida. Me ha hecho caer en cuenta de que el cuerpo humano puede ser muy frágil, todo puede detenerse de la noche a la mañana y el destino puede ser muy injusto. Relativizo todo ahora, y me doy cuenta de que las cosas realmente importantes no son esas a las que mucha gente pone en primer lugar. El poder, el dinero, son tal vez lo que impulsa a muchas personas. Pero si aplastas a los demás para conseguirlos, te encuentras solo el día de tu muerte y te das cuenta de que todo fue muy inútil. Me volví bastante fatalista sobre nuestra presencia en la Tierra y en la sociedad en general, pero a pesar de eso, sigo amando la vida.

Cuando conocí tus fotos, inmediatamente me remontaron a mi adolescencia. A esa etapa de intensidad, inocencia, pero también oscuridad y dramatismo. ¿Qué te inspira?
Me alegra que mi trabajo haya tenido ese efecto en ti. La adolescencia me inspira mucho. La mía ha sido muy dura, con todos los posibles clichés del adolescente en crisis.

Me inspiran mucho los problemas emocionales en general, así como también las relaciones apasionadas entre los humanos (amor, odio, conflicto, ruptura). A su vez, me gusta crear imágenes sobre la tolerancia (contra la homofobia, el racismo, la misoginia) y sobre temas y problemáticas que ocupan un lugar enorme en nuestras vidas (internet, el sexo, la comida, el abuso sexual, y diversas adicciones). En el plano artístico, me inspiran directores como David Lynch, Sofia Coppola o Gus Van Sant, y en Instagram soy fan de las fotos de Signe Pierce y Witchoria.

En cierta forma, tus fotos exponen y tensionan los estereotipos del universo femenino. Son ácidas, sarcásticas, pero al mismo tiempo dulces, y pasionales. ¿Qué es lo que intentas decir o generar con tus fotografías?
Intento sobre todo generar reacciones. Si se trata de una sensación de placer o vergüenza, no importa, lo esencial es que provoquen algo y que hagan reflexionar. Por ejemplo, me gusta romper con el tabú de la menstruación, que me parece realmente estúpido e impuesto a las mujeres por razones ridículas. También juego mucho con el significado de los objetos, organizándolos en relación con su función principal o desviándolos por completo. Trato de transmitir mensajes que son más bien subversivos, tristes o provocativos a través de imágenes que, al principio, parecen infantiles, coloridas y alegres. Me encantaría salvar el mundo pero no puedo, por lo que crear imágenes que puedan ayudar a las personas o hacerles pensar un poco es mi manera de participar.

¿Cómo trabajas la puesta en escena de cada foto? ¿De dónde provienen los objetos que utilizas?
Hago todas mis fotos en casa, soy mi única modelo. Las puestas están hechas con lo que tengo a mano. por ejemplo, el satén rosa que a menudo se ve en mis fotos, es mi pijama. Para editar no tengo software, hago todo con mi teléfono. Pero las fotos no están manipuladas. Solo, a veces, retoco el brillo, la saturación, o el encuadre.

¿Recuerdas cuál fue la fotografía con la que diste el gran salto, o ese momento en el que tu trabajo comenzó a tener más visibilidad? ¿Qué impacto tuvo eso en ti?
Mi foto con la bolsa de infusión de purpurina rosa fue muy exitosa. Pero la primera foto que se volvió "viral" es una con jeringas de McDonald's, Coca-Cola y Heinz. Es reciente, de marzo de 2018. Después de esa foto, todo pasó muy rápido. Otras cuentas grandes la compartieron y me dieron una visibilidad mucho mayor. En cuanto al impacto en mí, es como una sensación de plenitud. Podemos decir que hacemos todo esto por nosotros mismos, etc., pero si publicamos nuestro trabajo en Internet es sobre todo para que la gente lo vea (y le guste). He tenido mi cuenta de Instagram durante varios años. Tuve una cantidad aproximada de 2000 seguidores por mucho tiempo, —hasta el verano pasado, incluso—. Hoy tengo 36,000, pero realmente trato de ser la misma de siempre, y no caer en un egocentrismo sobredimensionado.

¿Siempre creaste tus fotos pensándolas para Instagram? ¿Crees que influye en la manera en la que piensas tus fotos, saber que su destino es ese?
Como destino de mis fotos, Instagram no me molesta en absoluto. Pero creo que influye inevitablemente. Mientras hago lo que me gusta hacer, las redes sociales y el éxito ofrecen algo embriagador. Y esto, en cierta forma, puede hacer que quieras complacer y llegar a más y más personas. Pero lo que en verdad me motiva es que mis fotos hablen de los sentimientos de las personas que las miran. Especialmente, si estas personas sufren mentalmente y les hace bien ver una imagen que expresa lo que sienten. Vuelvo al tema de la adolescencia, pero creo que es realmente el período más decisivo de la vida porque si es una mala experiencia puedes salir completamente destruido y todo lo que viene después puede ser realmente difícil o insuperable. Me siento realmente una sobreviviente de esa etapa. Y que muchos jóvenes me escriban para decirme que mis fotos los conmueven y les hacen bien, esa es una gran recompensa para mí.

Publicado originalmente en VICE.com