
Catherine Breed estaba en el océano Pacífico, cerca de San Diego, a unos tres días de convertirse en la primera persona en la historia en nadar toda la costa de California, cuando la capitana de su barco de apoyo avistó un tiburón mako a unos 91 metros de distancia.
Los tiburones mako son considerados los más rápidos del océano. Pero lo que habría sido un momento aterrador para la mayoría de las personas apenas inmutó a Breed, una atleta de resistencia que ya se había encontrado con cientos de otras criaturas marinas, tormentas potentes y corrientes impredecibles desde que su odisea oceánica comenzó en la frontera entre California y Oregón el 1 de julio.
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Breed llamó a los avistamientos de tiburones "una pequeña parte del viaje". Aun así, su equipo no se arriesgó. "Creo que unos 10 segundos después de que vi al tiburón, ella ya estaba en el barco", dijo la capitana, Maisie Bristow.
Breed completó el viaje de aproximadamente 1432 kilómetros el lunes por la mañana, deteniéndose a unos 3,2 kilómetros de la costa de Tijuana, en la frontera entre California y México. Celebró su hazaña histórica con un pequeño grupo de amigos y miembros del equipo a bordo del velero de 15,8 metros que ha sido su hogar flotante durante toda la expedición.
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"Parece surreal haber terminado, esto ha sido toda mi vida durante casi cuatro meses", dijo Breed en un mensaje de texto poco después de terminar.
Toda la expedición, llamada Swim California, tomó más de 100 días, con días de descanso programados y un clima peligroso que mantuvieron a Breed fuera del agua durante 18 de esos días. Promedió más de 14,4 kilómetros en los días que nadó.
"Es una atleta increíble con una determinación mental simplemente increíble", dijo Quinn Fitzgerald, el director ejecutivo de la Asociación Mundial de Natación en Aguas Abiertas, o WOWSA por sus siglas en inglés, que está ratificando el nado de Breed. "Pero con algo tan ambicioso como esto en aguas dinámicas e impredecibles, en un año de El Niño, no era un hecho consumado a pesar de su talento".
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Nacida y criada en el área de la bahía, Breed ha tenido pasión por la natación desde que era joven y eventualmente recibió una beca para nadar en la Universidad de California, Berkeley, donde fue estudiante de pre-medicina, ha sido dos veces nadadora All-American y miembro del equipo nacional de natación de Estados Unidos.
Después de completar varios nados de maratón cruzando el canal de la Mancha, alrededor de Manhattan y en otros lugares, fijó su vista en la costa de California.
"Estoy pudiendo experimentar partes de la costa que nunca antes se habían experimentado de esta manera. Nadie recorre la costa de California de manera lenta", dijo a The New York Times en junio, antes de que comenzara su viaje.
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Breed se encontró con una amplia variedad de condiciones durante el nado. Cerca de la costa norte de California, lo hizo en aguas de 9 grados Celsius, temblando intensamente en los días más fríos al regresar al barco después de horas en el agua. Cerca del final del nado, el agua alcanzó unos agradables 24 grados Celsius, aunque Breed siguió usando un traje de neopreno para protegerse del sol y tomó un ciclo de antibióticos para protegerse de la contaminación por aguas residuales.
Alrededor de una semana antes de llegar a la línea de meta, el huracán Rachel se dirigió hacia Dana Point, en el sur de California, mientras Breed estaba en el agua. El viento aumentó rápidamente en cuestión de minutos, recordó.
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"La tormenta llegó muy rápido y muchas horas antes, así que tuvimos que suspenderlo", dijo. El barco regresó a salvo a la costa y Breed descansó el día en que azotó el huracán. Al día siguiente, estaba de vuelta en el agua.
Pero quizás el mayor desafío fueron las fuertes e impredecibles corrientes oceánicas, en parte debido a las intensas condiciones de El Niño este año. Apenas 19 días después de haber comenzado el nado, frente al cabo Mendocino, en el norte de California, el ritmo de Breed disminuyó a apenas 1,6 kilómetros por hora --en comparación con sus típicos 3,2 a 4,8 kilómetros por hora-- mientras luchaba contra una fuerte corriente que fluía hacia el norte.
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Al haberse topado ya con otras corrientes potentes, ella y el equipo se dieron cuenta de que avanzar a un ritmo más lento podría duplicar la duración de la expedición, haciendo imposible terminar antes del invierno con su presupuesto y suministros.
En lugar de abandonar el nado, el equipo ideó una solución: Breed invirtió el rumbo en las secciones del nado donde había corrientes potentes moviéndose en su contra. Su barco de apoyo la llevaría hacia el sur desde el punto final anterior, y luego Breed nadaría hacia el norte hasta ese punto. De esta manera, aun así, nadó toda la distancia, aunque no siempre en la misma dirección.
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Fitzgerald dice que esta táctica tiene precedentes. En 2025, cuando el atleta británico Ross Edgley nadó alrededor de Islandia, también invirtió el rumbo en algunos tramos del recorrido. Un comité de WOWSA decidió que cambiar de dirección no descalificaría su nado.
"En última instancia, fue una consideración de seguridad", dijo Fitzgerald. "Lo discutimos de nuevo para este nado y se llegó a la misma decisión".
Dos de los miembros del equipo de Breed fungieron como observadores oficiales del nado. Por cada media hora que estuvo en el agua, registraron sus coordenadas GPS, así como fotos y videos del nado. Un comité de WOWSA revisará los registros antes de ratificar el nado.
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Breed hizo una crónica de su viaje en Instagram. También organizó y participó en varios eventos comunitarios en diferentes lugares a lo largo de la costa para crear conciencia sobre los problemas de conservación marina.
Durante el tiempo que estuvieron en el mar, Breed y el equipo vieron cientos de ballenas, delfines y leones marinos. También se encontraron con cuatro tiburones blancos y la sacaron del agua en cada ocasión.
"Hubo momentos increíbles", dijo Breed. "He tenido algunas ballenas nadando conmigo, delfines nadando conmigo. Esos momentos son realmente especiales".
Breed dejó su trabajo en una empresa de robótica médica antes de comenzar la expedición, y no está segura de qué hará a continuación. Pero hay una cosa que espera con especial entusiasmo: no tener que ingerir tantas calorías todos los días.
"He tenido que comer constantemente. Como por la mañana. Como durante mi nado. Como justo cuando salgo", dijo. "En realidad tengo muchas ganas de volver a comer por placer".
Gabriela Bhaskar es fotógrafa del Times que radica en Los Ángeles.
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