
Bryce Vincent Gowryluk usó Claude, el chatbot de IA de Anthropic, para ayudarlo a trazar una ruta hacia la cima de la montaña Crown, en Canadá. Las cosas no salieron como planeaba.
Bryce Vincent Gowryluk, de 16 años, salió de su casa en el centro de Vancouver, Columbia Británica, a las 7:30 a. m. del sábado para lo que esperaba que fuera una desafiante caminata de ocho horas por rocas escarpadas desde la cima de la montaña Grouse hasta la cercana montaña Crown y de regreso.
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Bryce, quien practica el senderismo de manera regular y va a un gimnasio de escalada en roca bajo techo cuatro o cinco veces a la semana, había llegado antes a la cima de la montaña Crown, pero nunca había tomado esta ruta, la cual planeó con la ayuda de Claude, el chatbot de inteligencia artificial de Anthropic.
Las cosas no salieron como esperaba.
Cargaba una mochila de unos 9 kilogramos repleta de zapatos de escalada, un arnés, dos botellas de agua, un casco y otros equipos; subió en un teleférico hasta la cima de la montaña Grouse, un pico de unos 1250 metros con vista a Vancouver.
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Desde allí, subió por un sendero extenuante y rocoso antes de descender a un valle lleno de grandes rocas. Sin marcas en el sendero que lo guiaran, se dirigió a lo que creía que era el Crown Couloir, una ruta difícil que sube por la ladera de la montaña Crown, la cual se eleva a casi 1524 metros sobre el nivel del mar.
En realidad, había entrado accidentalmente en la Widowmaker Arete, una roca escarpada y expuesta en la cara de la montaña Crown, que por lo general requiere cuerdas y otro equipo de escalada para ascender. (El término "widowmaker", literalmente "hacedor o creador de viudas", se usa para indicar un peligro o trampa mortal).
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"Esa fue mi equivocación; ese fue mi error", dijo Bryce en una entrevista.
Usó tanto las manos como los pies para subir por la Widowmaker, creyendo que estaba en el Crown Couloir, pero el terreno "solo se volvió cada vez más y más difícil hasta que fue demasiado peligroso para bajar", dijo.
Bryce se había encontrado cara a cara con la pared principal del Widowmaker, un acantilado casi vertical. Estaba parado sobre un pedazo de tierra de aproximadamente 1,5 metros de ancho, dijo, con una fuerte caída detrás de él y un acantilado escarpado al frente.
"Estoy atrapado en una saliente", dijo. "No tengo a dónde ir".
Bryce llamó a su madre, Joelle Gowryluk, quien fomenta su pasión por la escalada, pero lo ha instado a nunca hacerlo solo. Él le dijo que estaba atrapado y que iba a llamar a North Shore Rescue, un equipo voluntario de búsqueda y rescate en Vancouver.
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Su madre dijo que empezó a rezar.
"Iba con muy buenas intenciones, simplemente pasar el día en la naturaleza y ponerse a prueba en la naturaleza", dijo, "pero nunca es la llamada que un padre desea: que necesita un rescate en helicóptero".
Bryce llamó a la Real Policía Montada de Canadá, que alertó a North Shore Rescue. El servicio contactó a Bryce por su celular, definió su ubicación y envió un equipo en helicóptero.
Mientras Bryce esperaba en la saliente, dos escaladores que lo habían escuchado gritar pidiendo ayuda le dieron una barra de granola y una manta térmica, y él les dio una linterna frontal que ellos necesitaban. Conversaron, y Bryce se tranquilizó al pensar que era físicamente capaz de mantenerse de pie en la saliente sin caerse.
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Después de aproximadamente una hora, llegó el helicóptero, pero no pudo acercarse lo suficiente a Bryce para rescatarlo sin que sus rotores golpearan la montaña.
Dos rescatistas finalmente descendieron sobre el acantilado por encima de Bryce. Uno de ellos usó una cuerda para bajar hasta él, y lo guio a otro punto, donde el helicóptero podía acercarse. Desde allí, los rescatistas levantaron a Bryce en un arnés hasta el helicóptero.
Bryce los llamó héroes. "Me salvaron", dijo.
Bryce "no estaba equipado para escalar", dijo Paul Markey, coordinador de búsqueda de North Shore Rescue. "Estaba bien equipado para hacer senderismo de aventura, y no esperaba meterse en esa situación. Estaba muy, muy asustado, y temía por su vida".
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Bryce dijo que no culpaba a Claude por indicarle el camino hacia la Widowmaker Arete. Fue su propio error, dijo, y también había usado Google Maps, AllTrails y otras herramientas para planear su ruta.
Markey, de 67 años, quien ha escalado durante más de cinco décadas, dijo que después del rescate le comentó a Bryce que no debía confiar en la IA para planear sus rutas y que debía escalar con un compañero.
"Le dije: 'Claude nunca ha estado en esa zona'", dijo Markey, y agregó que los excursionistas que se sientan tentados a usar inteligencia artificial "necesitan tener un buen conocimiento práctico".
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"Necesitas tener algo de sentido común y una buena toma de decisiones al observar las sugerencias que se proponen", dijo.
Anthropic no respondió a una solicitud de comentarios.
Bryce dijo que no iba a renunciar a la escalada. Uno de sus objetivos, dijo, es convertirse en el canadiense más joven en alcanzar la cima del monte Everest. (Una mujer de 20 años de Ontario lo hizo en 2008). Pero la experiencia ha cambiado su visión de la inteligencia artificial.
"Todavía usaría la IA para cosas como negocios y programar reuniones y aprender cosas nuevas", dijo Bryce. "¿Pero para senderos? No. Nunca más. Nunca, nunca más".
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Michael Levenson cubre noticias de última hora para el Times desde Nueva York.
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