
Desde hace más de tres décadas se han colocado en Europa más de 116.000 "piedras de tropiezo", como se conoce a unas placas de latón que conmemora muertes individuales durante la época nazi.
Para honrar a las personas asesinadas por el régimen nazi, europeos de todo el continente han instalado miles de pequeñas placas conmemorativas en aceras frente a las casas de las víctimas, la mayoría de ellas judías.
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Desde que se pusieron las primeras placas hace más de tres décadas, se han colocado más de 116.000 "piedras de tropiezo", como se conoce a las baldosas de latón, en 31 países. Por mucho tiempo, las piedras han sido parte de un esfuerzo en Alemania para reconocer y expiar la historia nazi del país.
Recientemente, una coalición de concejales de extrema derecha y conservadores en el este de Alemania ha detenido ese esfuerzo cuando votaron para frenar el proyecto, al menos en Heidenau, una ciudad de 16.500 habitantes.
La semana pasada, el Concejo Municipal de Heidenau tuvo un resultado de 13-6 en una votación secreta para prohibir la instalación de siete nuevas piedras de tropiezo o Stolpersteine, como se les llama en alemán. La moción fue propuesta de manera conjunta por concejales del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, o AfD; la Unión Demócrata Cristiana de centroderecha, o CDU, el partido del canciller Friedrich Merz, y una pequeña alianza de independientes locales.
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Los concejales dijeron que prohibían la instalación de las placas porque la gente podría pisarlas, lo que podría faltarle el respeto a la memoria de las víctimas. Propusieron instalar un monumento conmemorativo general en su lugar en el cementerio local.
Su decisión ha provocado fuertes críticas en toda Alemania, incluso de la dirigencia nacional de la CDU, que durante mucho tiempo ha rechazado trabajar con la AfD. Conmemorar el Holocausto es uno de los principios fundamentales del Estado alemán moderno y, para muchos alemanes, la ubicación de las placas, en medio del ajetreo de la vida cotidiana, se considera crucial para su impacto, precisamente porque es muy fácil caminar sobre ellas.
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Los críticos de la decisión del concejo dicen que los concejales tenían un motivo oculto, dado que la AfD se opone abiertamente a los esfuerzos nacionales para asumir la culpa de Alemania en tiempos de guerra. La dirigencia nacional de la AfD no ha comentado sobre la decisión de los concejales, pero por mucho tiempo ha descrito la cultura del recuerdo de Alemania como un "culto a la culpa", y ha hecho campaña sobre ese tema. Sus líderes también han desestimado la importancia del Holocausto y utilizado consignas nazis.
La agencia de inteligencia nacional de Alemania ha clasificado al grupo como "presunto extremista", una acusación que niega por considerarla motivada políticamente.
El revuelo se produce mientras la AfD, que alguna vez fue un partido marginal, encabeza las encuestas nacionales. También sigue a la victoria del partido a principios de septiembre en una elección regional en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, donde ahora intenta formar una coalición gobernante y convertirse en el primer partido de extrema derecha en gobernar un estado alemán desde la era nazi.
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Karin Prien, ministra de Educación de Alemania e integrante del partido CDU, calificó la votación de escandalosa.
Ron Prosor, el embajador de Israel en Alemania, dijo que sentía vergüenza por la votación. "Quienes borran a las víctimas del pasado borran el pasado mismo", dijo en una publicación en redes sociales.
De aproximadamente 10 por 10 centímetros, las placas de latón suelen tener inscrito el nombre de una víctima, así como los años en los que nació y fue deportada. Cada Stolperstein está adherida a un pequeño cubo de concreto, que a su vez se entierra en la acera frente a la última residencia conocida de la víctima.
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Según el artista que concibió el proyecto, Gunter Demnig, el objetivo es ayudar a la gente a comprender la tragedia de cada muerte individual.
"Pensar en seis millones de víctimas es abstracto, pero pensar en una familia asesinada es concreto", dijo Demnig, quien todavía supervisa la producción de las placas, a la revista Smithsonian en 2007.
Cualquiera puede solicitar la colocación de una de estas piedras. En Alemania, donde está instalada la mayor parte de ellas, a menudo son grupos escolares, grupos de jóvenes u organizaciones no gubernamentales quienes recaudan fondos para financiar las piedras y realizan una breve ceremonia conmemorativa para marcar su instalación.
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Cada año, el 27 de enero, Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, la gente se reúne para pulir las piedras y encender velas.
En un comunicado, los concejales de Heidenau dijeron que su intención era "evitar que la gente pisara directamente los elementos del monumento conmemorativo".
Ese argumento fue desestimado por Anne Nitschke, la activista que había solicitado instalar las piedras de tropiezo en Heidenau. "Veo esto como un intento de evitar que aparezcan monumentos conmemorativos individuales en el paisaje público", dijo Nitschke a una estación de televisión pública. "Es simplemente una manera de desterrar cualquier tipo de monumento conmemorativo a las afueras de la ciudad", agregó.
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Christoph Huebner, vicepresidente del Comité Internacional de Auschwitz, un grupo internacional que trabaja para preservar la memoria de las víctimas del Holocausto, criticó la medida en un comunicado. "Este es un intento transparente y despreciable de expulsar una vez más a las víctimas de los nazis en Heidenau fuera de la ciudad y deshacerse de ellas donde, a juicio de la AfD, el recuerdo ha debido pertenecer desde hace mucho tiempo: en el cementerio", escribió.
La alcaldesa de la ciudad, Conny Oertel, una política independiente, recomendó que sus colegas votaran en contra de la decisión, pero aun así defendió posteriormente a quienes votaron a favor de ella.
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"Puedo decir una cosa: todo el Concejo Municipal --de verdad todos-- está a favor de continuar conmemorando a las víctimas de la nación", dijo a una emisora pública. "Es solo cuestión de cómo hacerlo".
Christopher F. Schuetze es reportero del Times en Berlín y cubre temas de política, sociedad y cultura en Alemania, Austria y Suiza.
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