Un documental israelí recibe ovaciones en el extranjero pero rechazo en su país

Reportajes Especiales - Lifestyle

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The film "NAZA" investigates the killing of Palestinians by Israeli forces in Gaza. Israel's culture minister has suggested revoking the directors' citizenship.

Cuando NAZA, un documental sobre la muerte de civiles palestinos a manos de las fuerzas israelíes en Gaza, se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Venecia la semana pasada, sus directores israelíes recibieron una ovación de pie de 25 minutos. La película también ganó el Premio Especial del Jurado.

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Pero en Israel, la película ha desatado una tormenta de críticas oficiales, además del rechazo del ejército, que rara vez opina sobre cine. El lunes, el jefe del ejército israelí, el teniente general Eyal Zamir, consultó con generales de alto rango sobre cómo responder a la película, a la que calificó de estar "basada en libelos de sangre" y "distorsiones deliberadas de la realidad". Dijo que el ejército estudiaría posibles medidas legales contra quienes fueran sospechosos de difundir acusaciones falsas y revelar información clasificada.

El ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, llegó al extremo de pedir a las autoridades que investigaran si los directores, Yuval Abraham y Rachel Szor, podrían ser despojados de su ciudadanía israelí por "traición al Estado de Israel".

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Los representantes de Abraham y Szor declinaron responder de manera específica a la acusación y amenaza de Zohar, pero Abraham respondió a las críticas de su país el domingo en una declaración en video, en la que dijo que era importante que la sociedad israelí se enterara de las acciones del ejército en Gaza y que los soldados habían hablado en hebreo "porque quieren llegar al público israelí".

El documental de 80 minutos, coproducido por The Guardian, consiste en entrevistas con 24 personas descritas como oficiales de inteligencia y soldados israelíes que, según la sinopsis de la película, revelan en detalle "los sistemas detrás de la matanza masiva y calculada de civiles palestinos en Gaza por parte de Israel".

Los entrevistados, que podrían enfrentar consecuencias legales en Israel y en el extranjero, no fueron identificados.

Casi tres años después del ataque encabezado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que desató la devastadora guerra en Gaza, la reacción en Israel cristaliza el marcado contraste entre la imagen que el país tiene de sí mismo y la manera cada vez más frecuente en que se le ve desde el exterior.

El ambiente sobrecargado de una campaña política de cara a las elecciones nacionales en octubre ha intensificado aún más el rechazo.

Los israelíes están profundamente divididos a la hora de asignar la culpa de los fracasos políticos, militares y de inteligencia que precedieron al ataque y a la guerra. Pero aún se ven a sí mismos, en gran medida, como las víctimas del 7 de octubre. El ataque de los militantes causó la muerte de unas 1200 personas en Israel, y unas 250 más fueron tomadas como rehenes, según las autoridades israelíes. Fue el día más mortífero en la historia del país.

Solo una pequeña minoría de israelíes ha protestado contra la conducta del ejército en la guerra; la mayoría la ve como una campaña justa de defensa.

Por el contrario, muchos en el extranjero ven la contraofensiva de Israel como excesiva. Más de 70.000 palestinos han muerto, incluidos miles de niños, según el Ministerio de Salud de Gaza, cuyos datos no distinguen entre combatientes y civiles. Gran parte de Gaza ha quedado en ruinas y grupos de derechos humanos y gobiernos extranjeros han acusado a Israel de crímenes de guerra.

La indignación por la película estalló en Israel a pesar de que aún no ha sido distribuida y pocos en el país la han visto.

NAZA es un acrónimo de nezek agavi, que significa daño colateral en hebreo. En la película, este se utiliza para referirse a la flexibilización de las restricciones para seleccionar objetivos, lo que aumentó el número de civiles no involucrados que podían quedar expuestos a los ataques militares israelíes en Gaza, llevados a cabo a partir de una vigilancia masiva con ayuda de inteligencia artificial.

The New York Times informó en diciembre de 2024 que, en el primer día de la guerra, la cúpula militar de Israel modificó sus reglas de enfrentamiento, otorgando a oficiales israelíes de rango medio la autoridad para atacar miles de objetivos militares y militantes, incluidos combatientes de bajo rango, aun con el riesgo de matar hasta a 20 civiles en cada ataque.

La investigación del Times descubrió que Israel había debilitado severamente su sistema de salvaguardas destinado a proteger a los civiles y adoptado métodos deficientes para encontrar objetivos y evaluar el riesgo de bajas civiles.

En el documental NAZA, una persona entrevistada afirma que Israel lanzó deliberadamente ataques que habían matado a 20, 30 o incluso 300 civiles, y que en un caso se aprobó un ataque que podía matar a 500.

El ejército israelí negó esa acusación específica en una publicación en redes sociales, y dijo que "nunca planeó, aprobó ni llevó a cabo un ataque en Gaza en el que se anticipara la muerte de 500 civiles o algo cercano a esa cifra". Dijo que había operado de acuerdo con el derecho internacional.

El ejército, que solo ha visto fragmentos, criticó duramente el documental por mostrar testimonios anónimos "de individuos cuya identidad no puede ser verificada".

El ejército y comentaristas en los medios de comunicación también criticaron el documental por no reconocer lo que dijeron que era la estrategia de Hamás de infiltrar a sus combatientes y su infraestructura militar entre la población civil.

Políticos israelíes que se oponen al gobierno de derecha del primer ministro Benjamín Netanyahu también han atacado el documental.

Gadi Eisenkot, un centrista que aspira a ser primer ministro y exjefe militar que perdió a un hijo en los combates en Gaza, dijo que presentaba una imagen "distorsionada" y demostraba "ceguera moral" y "desconexión de la realidad".

"La crítica es legítima en una sociedad democrática, pero hay un abismo entre eso y manchar el buen nombre de nuestros soldados para ganar aplausos en festivales en el extranjero", escribió en una publicación en redes sociales.

Abraham, por su parte, dijo en su declaración en video que esperaba que la película fuera distribuida ampliamente en Israel y sugirió que quienes ahora la atacan deberían "antes que nada, verla".

Isabel Kershner, corresponsal en Jerusalén, ha estado informando sobre la política israelí y palestina desde 1990.

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