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El banco más antiguo del mundo enfrenta una nueva amenaza

Reportajes Especiales - Business

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Banca Monte dei Paschi di Siena es el banco más antiguo del mundo. Ha sobrevivido al ascenso y la caída de los Medici, a guerras regionales y mundiales y a sus propias experiencias cercanas al colapso, incluido un rescate de 5400 millones de euros en 2017 y un escándalo de derivados que convirtió al prestamista en sinónimo de mala gestión.

Pero bajo el mando de Luigi Lovaglio, el director ejecutivo reclutado por el gobierno italiano en 2022 para diseñar su recuperación, Monte dei Paschi se ha convertido en una de las instituciones financieras más saludables de Europa. Ahora, es el blanco de una adquisición.

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Sentado en el Palazzo Salimbeni, la sede del banco con aspecto de fortaleza construida en el siglo XIV en el centro histórico de Siena, Lovaglio reflexionó la semana pasada sobre el más reciente desafío del banco. El prestamista toscano está siendo perseguido por su mayor rival en una contienda cada vez más combativa.

"Trabajo a todas horas para encontrar la mejor solución", dijo Lovaglio, quien sobrevivió esta primavera a una dura batalla en la junta directiva para conservar su puesto.

En junio, todo comenzó cuando el Banco BPM, con sede en Milán, propuso una "fusión entre iguales" con Monte dei Paschi. Al día siguiente, Intesa Sanpaolo, el mayor banco de Italia, anunció una oferta de adquisición hostil en efectivo y acciones por 35.000 millones de euros (40.000 millones de dólares) por Monte dei Paschi, que tiene unos 240.000 millones de euros en activos en su balance.

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El plan de Intesa es algo enrevesado. Implica asociarse con Unipol, una aseguradora italiana, que adquiriría cerca de la mitad de la red de sucursales de Monte dei Paschi --algunas de las cuales siguen operando en pequeños pueblos de la Toscana, incluida la isla de Giglio--, lo que le quitaría el nombre de Siena de la puerta. Intesa va tras las joyas de la corona de Monte dei Paschi: su banco de inversión y unidad de gestión de patrimonio Mediobanca, y su participación en Generali, la aseguradora valuada en 77.000 millones de dólares.

Monte dei Paschi adquirió esos activos el año pasado en una sorprendente movida propia, al estilo de David venciendo a Goliat. Para complicar aún más las cosas, el Banco BPM declaró el viernes en un comunicado que había puesto fin a las conversaciones de fusión con Monte dei Paschi, lo que dejó las negociaciones en un limbo.

"Definitivamente tiene un aire a Juego de tronos", dijo Johann Scholtz, analista bancario de Morningstar, sobre los intereses en pugna por Monte dei Paschi.

Mientras los políticos, reguladores y funcionarios bancarios europeos tienen la mirada puesta en la irrupción del banco italiano UniCredit para comprar el alemán Commerzbank --un avance hostil que se convirtió brevemente en una disputa diplomática entre Roma y Berlín--, un frenesí de consolidación está rehaciendo el sector bancario nacional de Italia.

Los bancos europeos están creciendo a su ritmo más saludable desde antes de la crisis financiera mundial de 2008, impulsados por años de altas tasas de interés, un mercado bursátil en auge y abundantes comisiones por gestión patrimonial. Pero las tendencias proteccionistas siguen arraigadas en las capitales nacionales. Esto ocurre pese a los esfuerzos de la Unión Europea y de Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y exprimer ministro de Italia, por fomentar la consolidación entre fronteras e industrias. Solo así, argumentó, podrá Europa pensar en construir superbancos capaces de competir mejor con los gigantes estadounidenses como JPMorgan Chase y Goldman Sachs. (JPMorgan es un asesor de fusiones y adquisiciones de Intesa).

Italia ha adoptado la idea de combinar instituciones financieras. "El sector bancario de Italia está al borde de una nueva era de fusiones y adquisiciones", escribieron los analistas de S&P Global Ratings, una firma calificadora, en un informe en junio tras el anuncio de la oferta de Intesa.

Mucho más que un banco

La posibilidad de una adquisición de Monte dei Paschi, fundado en 1472, ha causado conmoción en toda la Toscana. Los habitantes de Siena, incluido el alcalde, se han manifestado con especial firmeza en contra de la oferta de Intesa, por temor a que signifique el principio del fin de su querido banco.

Desde hace mucho tiempo, el banco ha sido el principal empleador de la región y un importante impulsor de las empresas locales. Su otrora poderosa fundación benéfica financió servicios sociales, organizaciones comunitarias y las artes, incluida la ampliación de un hospital en Siena y el famoso Palio de la ciudad, una carrera de caballos a pelo que enfrenta a los barrios rivales entre sí por el derecho a presumir el ganador absoluto.

"El Monte no es solo un banco. Es historia, es cultura y la economía", dijo Claudio Marignani, un empleado jubilado de Monte dei Paschi. En 2012, fundó Sena Civitas, una organización comunitaria. Ha llamado a sus compañeros senesi, como se conoce a los habitantes locales, a movilizarse públicamente para mostrar su respaldo a la independencia de Monte dei Paschi.

"Tenemos una gran confianza en Lovaglio, y en torno a Lovaglio hay un gran respaldo de la comunidad", dijo Marignani en una entrevista en un bar de la plaza principal de la ciudad, la Piazza del Campo. "Pero también hay temor por los puestos de trabajo y por la identidad de Siena".

La Iglesia católica también ha advertido a quienes negocian el acuerdo, al señalar que cualquier fusión debe proteger el sustento de las familias italianas. La arquidiócesis de Siena escribió una carta abierta en julio en la que dice que vigilará las negociaciones, "confiando en que incluso en los asuntos del mercado cabe esperar cierto grado de justicia y caridad".

Ver a la comunidad unirse en torno al banco es motivador, dijo Lovaglio. Pero, a fin de cuentas, el destino de la empresa está en manos de los accionistas, los más poderosos de los cuales se encuentran muy lejos de Siena.

Visiones del mundo contrapuestas

Los senesi ya han pasado por esto. Hace cinco años, el banco era un prestamista nacionalizado y en crisis. Un acuerdo de rescate, negociado por Roma, fracasó. Luego, en febrero de 2022, un funcionario del gobierno de Draghi le pidió a Lovaglio que asumiera la dirección del banco. "Cuando me lo pidieron, tomé la decisión en cinco minutos", dijo Lovaglio.

Ocho meses después, él y su equipo lograron un aumento de capital de 2500 millones de euros que por fin puso a Monte dei Paschi en una base financiera sólida, con lo que la participación de Roma bajó de aproximadamente el 64 por ciento. (Hoy es inferior al 5 por ciento). Desde entonces, las acciones del banco han subido más del 475 por ciento, muy por encima del desempeño del sector bancario europeo en su conjunto.

En una trayectoria bancaria de seis décadas, Lovaglio, de 70 años, dijo que nunca había visto algo como la fiebre de fusiones que se ha apoderado del sector, ni la reacción que ha provocado la oferta de Intesa.

Enumeró sus objeciones y las de la junta directiva: la compra propuesta subvalora a Monte dei Paschi, fragmentaría la red de sucursales del antiguo banco y perjudicaría la competencia en los sectores de crédito y seguros.

"¿Cómo se puede lanzar una oferta para desmantelar el banco más antiguo del mundo, un banco que estaba en pleno proceso de recuperación?", dijo Lovaglio, apenas elevando la voz. Continuó: "Me preocupa el exceso de concentración y si eso impediría el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas".

Carlo Messina, director ejecutivo de Intesa, lo ve de otra manera. Les dijo a los inversionistas en junio que la adquisición crearía un gigante bancario europeo y sería beneficiosa tanto para los clientes como para los accionistas. Dijo que la división Mediobanca transformaría a Intesa en "el UBS italiano", en referencia al gigantesco banco suizo.

Lovaglio cuestiona el argumento de Messina. Él y la junta aún no han decidido su próximo paso, pero han dejado claro que están ansiosos por explorar una alianza alternativa. Hasta la noche del viernes, el Banco BPM parecía ser el socio preferido de Monte dei Paschi.

Incluso si logran retomar las negociaciones, hay otro actor importante que podría exigir un lugar en la mesa. El mayor inversor de Banco BPM es el prestamista francés Crédit Agricole.

El viernes, Clotilde L'Angevin, directora financiera de Crédit Agricole, le dijo a Bloomberg que el banco francés no se quedaría de brazos cruzados si el Banco BPM y Monte dei Paschi llegaran a fusionarse.

"No somos necesariamente quienes vamos a decidir", dijo, "pero nada se puede hacer sin nosotros. Y nada se puede hacer en nuestra contra".

Lovaglio no quiso revelar cuál será el próximo movimiento del banco. Pero el drama que se desarrolla en torno al banco ha reforzado su convicción de que "para estar en una posición segura, para estar en un puerto seguro, hay que ser más grande", dijo.

Conforme avanzaba la tarde, Lovaglio dejó a sus asesores para tomar un poco de aire. Se dirigió al Palazzo Pubblico de Siena, el majestuoso ayuntamiento de ladrillo que alberga los famosos frescos del siglo XIV de Ambrogio Lorenzetti que representan los efectos del buen y del mal gobierno.

En una de las paredes, el artista pintó un mundo ordenado en el que las figuras alegóricas de la Justicia, la Templanza, la Prudencia, la Fortaleza y la Paz montan guardia. Al lado hay un paisaje sombrío. Una figura con rasgos demoníacos preside a villanos alegóricos, entre ellos la Discordia, la Guerra, el Fraude y la Ira.

Lovaglio dijo que siempre lo conmueve contemplar las visiones contrapuestas de Lorenzetti, lo sombrío frente a lo luminoso. "Me parece realmente inspirador y motivador", dijo, mirando fijamente mientras consideraba su próximo movimiento.

Bernhard Warner es editor sénior de DealBook, un boletín del Times que cubre las tendencias empresariales, la economía y los mercados.

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