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Un nuevo acuerdo podría consolidar el control de Irán del estrecho de Ormuz

Reportajes Especiales - News

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El acuerdo abordaría el problema político más urgente del presidente Trump al permitir que los barcos vuelvan a circular. Pero le daría a Irán una ventaja estratégica que no tenía antes de la guerra.

Irán y Omán están cerca de llegar a un acuerdo para reabrir el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, según funcionarios iraníes y estadounidenses, pero si el pacto entra en vigor podría tener un alto costo: ratificar el control de Teherán sobre lo que, antes de la guerra, era una vía navegable internacional abierta.

Según lo descrito por funcionarios familiarizados con el acuerdo emergente, las embarcaciones que se dirijan al golfo Pérsico transitarán por un canal controlado por Irán y cercano a su costa. Los barcos que salgan del golfo viajarán por un canal cerca de Omán.

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Funcionarios iraníes dicen que, aunque no se cobrarán peajes, el acuerdo incluye una "tarifa de servicio" para cubrir el impacto ambiental del transporte marítimo, la seguridad de los buques de carga y petroleros, y el personal. Los ingresos se dividirían en partes iguales entre Irán y Omán, dijeron dos funcionarios iraníes.

Sin embargo, un funcionario estadounidense familiarizado con las negociaciones dijo el lunes que la versión iraní "no era exacta", y dijo que cualquier ruta "temporal" establecida a través del estrecho no implicaría aprobaciones o permisos por parte de Irán, y no incluiría peajes.

Para el presidente Donald Trump, el acuerdo, de concretarse, podría abordar su problema político más urgente al permitir que los barcos vuelvan a circular. Por su parte, los funcionarios iraníes dijeron que el estrecho permanecería cerrado, a pesar de cualquier acuerdo, hasta que Estados Unidos levante su bloqueo naval contra los puertos iraníes en el golfo Pérsico y ambos países regresen al plan de 14 puntos establecido en el memorando de entendimiento de Islamabad.

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Estados Unidos podría aliviar aún más la presión del mercado, dijeron algunos funcionarios, si decidiera emitir exenciones a las sanciones contra Irán para que pudiera vender y entregar petróleo de manera legal.

Pero si, en última instancia, Irán impone un control continuo sobre el paso, la apertura podría tener un costo geopolítico. Funcionarios iraníes afirman que están diseñando el acuerdo para ratificar su capacidad de controlar el estrecho y, por lo tanto, retener una ventaja estratégica que no emplearon antes de la guerra.

Dichas restricciones violarían directamente el objetivo fijado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien dijo en repetidas ocasiones en los últimos meses que el estrecho debe volver a ser el tipo de vía navegable abierta que era antes de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán el 28 de febrero.

"Si creamos un precedente en Medio Oriente en el que un Estado nación puede decidir que va a controlar una vía navegable internacional", dijo recientemente en una reunión de funcionarios del sudeste asiático, "cobrar un peaje y, si no les pagas, explotar tus barcos, habremos creado un precedente muy peligroso, que se repetirá en otras partes del mundo".

"Lo que está en juego aquí no es simplemente la cuestión de lo que está sucediendo en el estrecho de Ormuz, es un principio muy fundamental sobre la libertad de navegación", dijo Rubio, y agregó que "las reglas que han sustentado 150 años de comercio internacional también están amenazadas, y no se puede permitir que eso suceda".

Trump ha dicho poco sobre el acuerdo, que fue parte del regreso a las negociaciones que, según dijo, lo llevó a cancelar un nuevo y amplio ataque contra Irán durante el fin de semana. El acuerdo otorga a Irán y Omán 60 días para negociar la apertura del estrecho, pero prevé que durante ese tiempo Estados Unidos e Irán reanudarán las discusiones sobre el futuro de las reservas de Irán de 11 toneladas de uranio enriquecido, incluida cerca de media tonelada de combustible que actualmente está casi en grado militar.

Estados Unidos exige que el combustible se diluya, para que no se utilice fácilmente en armas, y que al final sea enviado a Estados Unidos o a otra nación donde pueda ser desechado o utilizado en plantas de energía nuclear.

Un plan firmado a mediados de junio por el vicepresidente JD Vance y, por separado, por Trump, llevó a ambos hombres a declarar con entusiasmo que se negociaría un acuerdo nuclear en 60 días. Pero ese plazo se agotaría en dos semanas, y los funcionarios ahora admiten que cualquier negociación, si es que comienza, se extenderá hasta bien entrado el otoño, y tal vez más. En comentarios privados, algunos funcionarios dudan que haya un acuerdo nuclear, y creen que Trump podría simplemente declarar, como ha sugerido en el pasado, que las reservas de Irán deberían permanecer sepultadas bajo los escombros creados tras un ataque aéreo contra tres instalaciones nucleares en junio de 2025.

Pero conseguir la reapertura del estrecho es vital para Trump a nivel político. Así que, a pesar de las declaraciones de Rubio, el gobierno parece estar preparando al mundo para una reapertura en la que Irán ejerza un control diario sobre el tráfico.

"Se enterarán hoy o mañana", dijo Trump sobre el acuerdo emergente el lunes en la Casa Blanca. "Van a ir rápido de una u otra manera. No es muy complejo".

El estrecho, predijo, podría estar abierto "literalmente ya mañana", una afirmación que ha hecho muchas veces en los últimos meses. "La primera fase es la apertura de los estrechos. La segunda fase será la desnuclearización", dijo.

Sin embargo, dentro del Pentágono, algunos altos funcionarios parecen escépticos ante el incipiente acuerdo omaní-iraní, según funcionarios y exfuncionarios que han sido informados sobre las preocupaciones. A algunos les preocupa que equivalga a una capitulación ante los iraníes. Señalan que en la ruta desde el golfo a través del estrecho por aguas de Omán, todavía hay tantas minas que los barcos necesitarían coordinarse con Irán para navegar de manera segura.

Algunos funcionarios iraníes incluso expresaron escepticismo sobre si el acuerdo funcionaría o no como estaba previsto y si eliminaría el riesgo de otra ola de ataques estadounidenses.

El Comando Central de Estados Unidos ha estado guiando barcos por esa ruta, pero también se encuentran bajo amenaza de misiles iraníes. El presidente Trump ha cancelado dos veces en dos semanas un plan del almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central, de realizar un bombardeo breve e intenso contra los sitios iraníes donde se originan esos ataques y otros objetivos militares. Pero Trump no ha ocultado su intenso deseo de reabrir el tráfico en el estrecho, incluso si eso significa algún tipo de estructura de tarifas y cierto nivel de control iraní.

Mahdi Mohammadi, asesor principal del negociador jefe de Irán, dijo a la televisión estatal el lunes por la noche que Irán y Omán han estado negociando una resolución sobre cómo administrar el estrecho. Dijo que las negociaciones son independientes de la guerra con Estados Unidos.

Irán ha dicho que Estados Unidos violó el plan de paz cuando ordenó a los barcos ir desde la costa sur del estrecho cerca de Omán. El lenguaje en el acuerdo era vago sobre quién controla el estrecho. Pero luego Irán también violó ese plan, y abrió fuego contra los barcos que transitaban por el golfo sin su permiso.

Ali Vaez, director adjunto del programa de Medio Oriente del International Crisis Group, dijo que Irán se mantiene firme en conservar su influencia sobre el estrecho porque lo ve como su único logro de la guerra y el acuerdo con Omán colocará a Irán en una mejor posición que antes de la ronda de enfrentamientos actual.

"Cualquier solución que deje a Irán con el control del estrecho será muy difícil de aceptar para Trump, pero tampoco existe una solución militar para eliminar el control de Irán sobre el estrecho", dijo Vaez. "Las opciones de Trump están entre una guerra imposible de ganar y una paz amarga".

David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times por más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

Farnaz Fassihi es la jefa del buró del Times para las Naciones Unidas y dirige la cobertura sobre la organización. También cubre Irán y ha escrito sobre el conflicto en Medio Oriente por 15 años.

Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas. Se le puede contactar de manera segura en Signal: @ericschmitt.36.

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