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China está produciendo más carne. Los aranceles y el cambio climático contribuyen

Reportajes Especiales - Business

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Tongliao, que por mucho tiempo fue una zona de arena, grava y camellos en la franja oriental del desierto de Gobi, se ha transformado en una exuberante pradera surcada por hileras de álamos, y en el corazón de la creciente industria ganadera de China.

En las últimas décadas, esta prefectura administrativa en la región china de Mongolia Interior ha convertido una extensión árida del tamaño de Maryland en campos de maíz, pasto o bosques. Grandes extensiones del norte de China se han vuelto significativamente más húmedas desde la década de 1990 debido al cambio climático, según el Centro Nacional del Clima del gobierno chino.

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Hoy, algunas zonas de Tongliao se parecen más a las famosas zonas de cría de ganado en Montana o la Pampa argentina. El pasto y el maíz se cosechan del desierto recuperado y se usan para alimentar a las vacas junto con maíz y tallos de maíz en las granjas locales. El rebaño nacional de ganado de carne de China se ha expandido en un tercio desde 2018 a casi 90 millones, incluidas casi cuatro millones de cabezas en el anteriormente árido Tongliao.

"La situación ahora se ha invertido: la arena está retrocediendo, el verdor se está expandiendo", dijo Shen Zhixin, un ingeniero sénior de silvicultura y pastizales en el oeste de Tongliao.

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Los veranos más lluviosos en el norte de China tienen el potencial de trastornar la industria mundial de la carne de res, valorada en 500.000 millones de dólares, con consecuencias para países exportadores de carne de res como Argentina, Australia, Brasil y Estados Unidos.

China es el mayor importador de carne de res del mundo por un amplio margen; compra dos tercios de las exportaciones de carne de res de Argentina y grandes partes de los envíos de otros países. Ahora, Pekín ha aprovechado la oportunidad de volverse más autosuficiente al expandir la industria de carne de res del país, que ya es la tercera más grande del mundo después de las de Brasil y Estados Unidos.

China no solo está aumentando el número de cabezas de ganado, sino que también está impulsando la cría de animales más robustos con carne de mejor calidad. En la actualidad, China compite cada año con la Unión Europea como el mayor importador mundial de semen de toro para la inseminación artificial de vacas, según datos del Banco Mundial.

Pekín está tomando medidas más amplias para proteger su mercado interno de las importaciones de menor costo que provienen de países con ranchos y corrales de engorda mucho más grandes y eficientes. El 31 de diciembre, China estableció cuotas anuales para las importaciones de carne de res de cada uno de los mayores productores de carne del mundo, con aranceles del 55 por ciento que entran en vigor tan pronto como se alcanzan dichas cuotas. Australia alcanzó su cuota anual a fines de junio y se le impusieron los aranceles tres días después, y Brasil está cerca de su cuota.

En una cumbre celebrada en Pekín en mayo, el presidente Donald Trump presionó al máximo líder de China, Xi Jinping, para que el país comprara más carne de res estadounidense. A principios del año pasado, China había detenido casi todas las importaciones de Estados Unidos tras los aumentos de Trump a los aranceles estadounidenses. Aunque Pekín levantó una barrera regulatoria durante la cumbre, los envíos estadounidenses siguen siendo casi inexistentes.

Nadie espera que China, con su cuantiosa población, se vuelva autosuficiente en carne de res en el corto plazo. Pero, hasta hace poco, sus importaciones de carne de res se aceleraban a medida que una población cada vez más próspera demandaba una dieta más rica en proteínas que excedía la oferta nacional.

Hasta 2015, China importaba menos de 500.000 toneladas de carne de res, según los datos de aduanas del país. A medida que las importaciones comenzaron a aumentar rápidamente, China empezó a expandir su propio rebaño, e incluso entregó ganado gratis a los hogares de escasos recursos de los condados más pobres del país. Las importaciones alcanzaron su punto máximo en 2024 con 2,87 millones de toneladas, lo que representó una enorme bonanza para los ganaderos de todo el mundo. Pocas industrias, aparte del propio y acelerado crecimiento de las exportaciones chinas de automóviles, registraron un ritmo de expansión anual comparable.

Sin embargo, para 2024 los precios de los bienes raíces se habían desplomado y muchos hogares chinos estaban cambiando a opciones menos costosas como pollo o cerdo tras perder sus ahorros en la caída del mercado inmobiliario del país. En combinación con el aumento de la producción nacional, los precios al por mayor de la carne de res cayeron en picada un 21 por ciento ese año.

La caída de precios provocó un considerable enojo en la China rural, donde millones de familias invirtieron los ahorros de toda su vida en la cría de ganado para sacrificio.

Este año, China limitó las importaciones totales del resto del mundo a 2,69 millones de toneladas, utilizando el sistema de cuotas por país y la amenaza de aranceles del 55 por ciento. Es una medida políticamente delicada por parte de Pekín, que se ha opuesto firmemente a los aranceles de la Unión Europea y de Estados Unidos a sus propias exportaciones de automóviles, cuyo crecimiento se ha disparado.

Los precios de la carne de res ahora se están recuperando, lo que ayuda a ganaderos como los de Mongolia Interior.

Tongliao es un ejemplo de la transformación que ahora está ocurriendo a lo largo del borde sureste del desierto de Gobi. Hace varias décadas, solo el 12 por ciento de Tongliao tenía pastizales o bosques y el resto era desierto, según el gobierno local. Ahora, el 64 por ciento del área está cubierta de cultivos, pasto o bosques.

El aparato de propaganda de China atribuye el retroceso del desierto de Gobi a décadas de arduo trabajo en la plantación de árboles, complementado más recientemente por el extenso despliegue de paneles solares. Según el gobierno, estas acciones han estabilizado las arenas de la región y han ayudado a mitigar los vientos secos del desierto que solían extraer la humedad de la superficie del suelo.

Pero el cambio climático también está marcando una gran diferencia. Las precipitaciones anuales han aumentado significativamente, aunque en el transcurso de ese tiempo ha habido descensos y repuntes de varios años, según los meteorólogos de China. En todo el norte del país, extensiones previamente secas con un área total similar a la de Arizona han comenzado a recibir suficiente lluvia para sustentar pastizales o cultivos, aunque la calidad del suelo para la agricultura en muchas de estas zonas es deficiente.

"Lo que estamos viendo es un aumento a largo plazo asociado con el calentamiento climático, con oscilaciones pronunciadas de una década superpuestas", dijo Xu Xiaofeng, presidente de la Asociación de Servicios Meteorológicos de China. Advirtió que la lluvia también llega cada vez más en aguaceros breves y fuertes, en lugar de chubascos largos y suaves, que son mejores para los cultivos.

Para evitar daños por las pezuñas del ganado o el pastoreo excesivo, los funcionarios chinos están utilizando equipos agrícolas para segar los nuevos pastizales una vez al año y distribuyen el heno a los ganaderos para el ganado en los corrales.

El gobierno también instaló una gran red de sensores de movimiento en las nuevas áreas verdes de Tongliao para detectar ganado, dijo Shen. Los trabajadores del gobierno reciben alertas, luego retiran al animal infractor y multan al propietario.

"El pastoreo está estrictamente prohibido en todas nuestras áreas de restauración de arena", dijo Shen.

La región de Tongliao se ha convertido en uno de los centros de fabricación de turbinas eólicas más grandes del mundo, muchas de las cuales se instalan en los nuevos pastizales y envían electricidad a las grandes ciudades del sur. El rápido crecimiento de la industria de la carne de res, la expansión de los campos de maíz y la extensa construcción de fábricas han contribuido a un fuerte aumento en los niveles de vida locales, que incluye arar los campos con maquinaria en lugar de con ganado.

China también está tratando de engordar sus escuálidas vacas nacionales, que durante siglos fueron criadas para tirar de arados. El ganado local es mejor para resistir los virus locales y soportar las ventiscas siberianas que llegan al sur.

Por ello, el ganado local ahora se cruza mediante inseminación artificial con ganado suizo Simmental y Angus, mucho más grandes y con mayor rendimiento cárnico. Las crías resultantes pesan hasta el doble que el ganado local, dijo Guo Jie, subdirectora de la Oficina de Agricultura y Ganadería de Tongliao.

"Los Simmental con los genes de nuestro ganado local pueden adaptarse mejor al entorno local y crecer rápido", dijo.

(Guo habló durante una gira de medios este verano en Mongolia Interior, una región fronteriza donde a veces se restringe el acceso a los medios extranjeros. The New York Times pagó sus propios gastos de viaje).

Sin embargo, muchos pequeños ganaderos desconfían de las razas más pesadas importadas. Casi siete millones de hogares chinos aún crían nueve o menos cabezas de ganado cada uno.

Una ganadera en la provincia china de Hebei con varias decenas de reses locales dijo que no tenía ningún interés en los híbridos. "La carne de nuestro ganado es mucho mejor que la que se ve en los supermercados; estas son razas chinas autóctonas", dijo la ganadera, quien dio su apellido, Zhao. Muchas de sus reses alimentadas con pasto, que pastaban en un valle montañoso remoto, tenían los huesos pélvicos protuberantes y las costillas visibles.

Las autoridades de Mongolia Interior han recurrido a incentivos para fomentar la consolidación del rebaño de la región en grandes corrales de engorda, donde la inseminación artificial y otros programas se manejan con mayor facilidad. El gobierno de la región ahora ofrece un subsidio de 44 dólares por cabeza para el ganado cebado en corrales de engorda que envían al menos 500 cabezas cada año a los mataderos locales.

Los precios al por mayor de la carne de res han subido un 17,6 por ciento desde su punto más bajo en marzo del año pasado a medida que las restricciones a las importaciones comienzan a hacer efecto, lo que ayuda a los ganaderos de Tongliao como parte de un aumento de la prosperidad a largo plazo.

"En el pasado, la gente tenía que viajar a pie o montar camellos", dijo Shen. "Hoy, casi todos los hogares tienen un automóvil".

Ruoxin Zhang colaboró con investigación.

Keith Bradsher es el jefe de la corresponsalía de Pekín del Times. Antes fue jefe del buró en Shanghái, Hong Kong y Detroit, y corresponsal en Washington. Ha vivido e informado en China continental durante la pandemia.

Ruoxin Zhang colaboró con investigación.

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