La madera empleada para instrumentos musicales podría volverse ilegal

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Hasta que los elefantes africanos y las tortugas carey estuvieron en peligro de extinción, los fabricantes de instrumentos usaron trozos de colmillo y caparazón por sus cualidades acústicas o decorativas. Esos animales ahora están protegidos, pero muchos de los instrumentos más antiguos hechos con sus materiales, como violonchelos y fagotes, todavía se tocan en la actualidad. Es fácil imaginar los problemas que esto puede acarrear.

Un famoso altercado ocurrió en 2014, durante una campaña internacional contra el comercio de marfil. Funcionarios del Aeropuerto Kennedy de Nueva York confiscaron varios arcos pertenecientes a los músicos de cuerda de la Orquesta del Festival de Budapest porque tenían puntas de marfil, aunque fueron fabricados antes de que eso fuera ilegal.

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Posteriormente los arcos fueron devueltos, pero persisten las dudas sobre los materiales protegidos que fueron usados en la fabricación de algunos instrumentos. Muchos músicos, por temor a sus instrumentos, que pueden costar decenas o cientos de miles de dólares, han retirado los materiales que ahora se consideran contrabando. Rafael Figueroa, el violonchelista principal de la Orquesta de la Ópera Metropolitana, por ejemplo, remplazó la punta de marfil original de su arco de 30.000 dólares, de casi 100 años de antigüedad, por una de plata, y el cordal de palisandro de su violonchelo por uno de ébano.

"He escuchado tantas historias del horror de mis colegas sobre la confiscación de arcos, incluso de personas que tenían el papeleo correcto", dijo Figueroa. "Era casi imposible recuperarlos".

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No todas las piezas de un instrumento se pueden remplazar tan fácilmente como la punta de marfil de un arco. El verano pasado, el gobierno brasileño causó pánico cuando propuso aumentar las protecciones internacionales para un árbol exótico de madera dura en peligro de extinción conocido como pernambuco, que se utiliza en la gran mayoría de los arcos de instrumentos de cuerda.

Como resultado, miles de arcos de pernambuco podrían estar sujetos a confiscación en las filas de aduanas, lo que pondría de cabeza a una industria de giras orquestales que factura millones de dólares y obligaría a los músicos a considerar arcos fabricados con materiales alternativos, como la fibra de carbono.

Sin embargo, la relación entre el pernambuco y la música no es la típica del consumo excesivo ambiental. Los principales consumidores de este recurso, los fabricantes de arcos, son quienes más se han esforzado por conservar la madera. En las últimas décadas, han trabajado para documentar las reservas legales y rastrear la procedencia de los arcos terminados, y han replantado árboles por millones.

Chase Maggiano, restaurador de arcos en Rare Violins of New York y un firme conservacionista, dijo: "Para poner las cosas en perspectiva con respecto a la deforestación: por lo general, un solo fabricante de arcos en su vida va a usar aproximadamente un árbol de pernambuco".

Él y otros fabricantes de arcos lideraron la ofensiva contra el impulso de Brasil por aumentar las protecciones, convocando a músicos de todo el mundo, así como a investigadores ambientales. Y tuvieron éxito. En la conferencia más reciente de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (también conocida como Cites), que se reúne para regular las especies en peligro de extinción cada dos o tres años, representantes de Estados Unidos y otras naciones persuadieron a Brasil de llegar a un acuerdo: en lugar de aumentar las protecciones en todos los ámbitos, ahora se requieren permisos gubernamentales estrictos para la mayor parte de la actividad comercial internacional del pernambuco, que incluye la venta o el comercio de arcos.

La industria de las giras orquestales respiró con alivio. Los músicos pueden continuar viajando como de costumbre con arcos de pernambuco. Sin embargo, la tranquilidad puede ser temporal. Se espera que el tema surja en la próxima reunión de Cites en 2028, con investigaciones actualizadas sobre el estado del árbol.

Hasta que eso suceda, los fabricantes de arcos trabajan para proteger el árbol con una variedad de programas, que incluyen un nuevo plan de plántulas de invernadero, anunciado en junio por la Iniciativa Internacional para la Conservación del Pernambuco. El esfuerzo incluiría la plantación de pernambuco para ayudar a restaurar una cuenca clave destruida por la deforestación cerca de Pau Brasil, un pueblo rural en Bahia.

EL PERNAMBUCO NO ES FÁCIL de conservar. El árbol nacional de Brasil, el Pau Brasil, cuyo nombre científico es Paubrasilia echinata, es quisquilloso en el sentido de que crece solo en la humedad sofocante de la mata Atlántica de Brasil, uno de los ecosistemas con mayor diversidad biológica del mundo después de esa otra porción de vegetación del país, la selva amazónica.

Décadas de expansión agrícola llevaron a Brasil a declarar el pernambuco en peligro de extinción en 1992. En el periodo previo al cambio, los fabricantes de arcos de todo el mundo se abastecieron de la madera, dijo Rodney Mohr, un maestro fabricante de arcos en Ohio, quien compró alrededor de 450 kilogramos de pernambuco en 1991 a una empresa maderera que lo había importado en la década de 1960.

"Nunca hubo una fuente de madera buena y confiable", dijo Mohr en un correo electrónico. "Tenías que comprar tanto como pudieras cuando se ofrecía buena madera".

Declarar el pernambuco en peligro de extinción también avivó un dinámico mercado negro que continúa hasta el día de hoy. A medida que Brasil y Cites aumentaron las protecciones de la madera, su valor aumentó, lo que llevó a una caza furtiva de árboles atrevida y de alta tecnología.

"Estos madereros a veces van por un solo árbol en el medio de un bosque", dijo Daniel Piotto, profesor de agroforestería en la Universidad Federal del Sur de Bahía en Brasil. "Estoy 100 por ciento seguro de que eso va para la fabricación de arcos".

A lo largo de los años, las autoridades brasileñas han incautado más de 150.000 arcos y varas de madera. Han multado a madereros, así como a fabricantes de arcos que usan pernambuco de origen ilícito, por más de 10 millones de dólares, según un informe de 2022 del Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado.

El informe detalla varias incautaciones dramáticas, incluida una en la que los contrabandistas corrían a toda velocidad por un aeropuerto para escapar, mientras decenas de varas de pernambuco caían de una maleta. Estas varas robadas llegaron al extranjero, lo que provocó que fabricantes de arcos escrupulosos como Mohr tuvieran cuidado de prestar atención a dónde compran. Mohr dijo que era de conocimiento público que algunos vendedores habían adquirido su madera ilegalmente.

Piotto dijo que el impulso del gobierno brasileño para aumentar las protecciones internacionales para el pernambuco puede haber sido provocado por la frustración ante los robos repetidos. Apoyó el último resultado de Cites y agregó: "Pospongamos este cambio hasta la próxima conferencia en Panamá".

EL PERNAMBUCO SIGUE SIENDO el material preferido de casi todos los músicos de cuerda profesionales. Cuando el relojero parisino François Xavier Tourte se dedicaba a la fabricación de arcos a mediados de la década de 1770, experimentó con muchas maderas diferentes y se decidió por el pernambuco, que se había utilizado como lastre de barcos y en tinte rojo para ropa, debido a su densidad y flexibilidad. Otros fabricantes de arcos se apresuraron a copiarlo.

"Si se hubiera descubierto algo mejor en los últimos 150 años --y todavía lo intentan--, entonces la gente no se habría indignado tanto por el pernambuco", dijo Maggiano, el restaurador de arcos, quien a principios de este año presentó una exhibición de arcos históricos raros en Nueva York, incluidos algunos hechos por Tourte que valen más de 1 millón de dólares. Desde la implementación de las nuevas regulaciones en marzo, ha tenido experiencias fluidas en la aduana y calificó el proceso como "más bien un dolor de cabeza" pero que "vale la pena".

La fabricación de arcos de alta gama es un oficio artesanal, pero en decadencia, en parte debido a lo difícil que es obtener pernambuco legal. La mayoría de los fabricantes también actúan como restauradores, entre ellos Lynn Hannings, una contrabajista que fabrica y repara arcos en Maine. Pasa más tiempo dándole mantenimiento a arcos existentes que creando nuevos, y es la vicepresidenta de la Alianza Internacional de Fabricantes de Violines y Arcos para las Especies en Peligro de Extinción.

"Hay un respeto: nos oponemos profundamente a cualquier actividad ilegal", dijo, estimando que solo quedan alrededor de 50 fabricantes de arcos en Estados Unidos. "Existen estas tradiciones del viejo mundo, técnicas del viejo mundo en la forma en que abordamos estos materiales. Lleva mucho tiempo aprender a hacer esto correctamente".

La fabricación de arcos de fibra de carbono, por otro lado, ha tenido un crecimiento casi lineal en los últimos 30 años, pero muchos músicos y fabricantes lo consideran un material claramente de segunda clase.

Muchos, pero no todos.

Bernd Müsing, un ingeniero mecánico que alguna vez trabajó en la industria de las bicicletas como jefe de investigación y desarrollo, fabrica arcos de fibra de carbono. Fundó la empresa alemana Arcus Bows en 1999, que desde entonces ha pasado de fabricar solo 50 piezas a unos 2000 arcos al año. Él desdeña el pernambuco, principalmente por razones científicas.

Tourte (conocido hoy como el "Stradivari de los arcos", en referencia al famoso lutier cuyos violones valen millones en la actualidad) comenzó a usar pernambuco en una época en la que los fabricantes de instrumentos usaban materiales más blandos para los de cuerdas, principalmente tripa de oveja. (Hoy en día, están hechas de núcleos envueltos en metal). Müsing, que es un violinista aficionado, tomó medidas minuciosas y descubrió que los arcos de carbono se desplazan considerablemente más rápido y con más suavidad sobre las cuerdas envueltas en metal que sus contrapartes de madera, y que el carbono tiene un menor efecto amortiguador sobre la resonancia natural de un instrumento.

Los artistas en general no están convencidos, aunque algunos músicos, como el violinista Jeremy Black, concertino de la Orquesta Grant Park en Chicago y segundo violín principal de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh, han dado el salto a los arcos de carbono debido a su conveniencia y precio más bajo.

"He estado pensando en mi arco más como una herramienta y menos como un objeto con el que estás profunda y artísticamente conectado", dijo Black, agregando que encontraba el uso del arco de carbono "un poco más agotador, como sostener una afeitadora eléctrica".

LA PREGUNTA CLAVE para determinar el futuro del pernambuco es la cantidad de árboles que crecen en la actualidad. Es una cifra muy disputada.

Cuando Brasil intentó aumentar la clasificación de protección de la madera, aludió a una investigación que decía que la población de pernambuco ha disminuido en un 84 por ciento en las últimas tres generaciones y que solo existen unos 10.000 árboles adultos en la actualidad.

Esa investigación reconoce, sin embargo, que hay una falta de datos confiables.

Los fabricantes de arcos e investigadores como Piotto, por su parte, estiman que la cantidad de árboles en realidad es de más de 2 millones, según la cantidad que han plantado. Sin embargo, muchos de esos árboles están creciendo en plantaciones en lugar de en su hábitat forestal natural, lo que hace que algunos fabricantes de arcos y científicos se pregunten si la madera será de una calidad lo suficientemente alta cuando alcance la madurez en unos 20 años.

Este año, organizaciones públicas y privadas se han comprometido a financiar investigaciones que incluirían la siembra de nuevas plántulas y un conteo y evaluación precisos de la calidad de la madera, dijo Piotto, quien sigue mostrándose optimista sobre el potencial de la madera de plantación y el futuro del pernambuco.

"Dejemos que la Policía Federal siga persiguiendo a los criminales", dijo. "Por ahora, sabes, solo necesitamos dejar que los árboles crezcan".

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