Esta caja musical es un rayo de esperanza para la industria tecnológica en decadencia

Reportajes Especiales - Business

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(Circuits); (Tech Fix)

Ben Drury estaba comprando artículos para su recién nacido en una tienda departamental en Londres cuando vio algo que le hizo fruncir el ceño: un cochecito en exhibición tenía un soporte para un iPad para mantener ocupado al bebé.

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"Recuerdo haber tenido una reacción visceral en contra de eso, me dije: 'No es posible, esto está muy mal'", expresó. En ese momento, Drury se preguntó si podría crear un producto tecnológico que fuera enriquecedor para los niños, pero no adictivo.

Eso fue hace 12 años. Por esa misma época, Drury, un emprendedor de la música digital, también se dio cuenta de que, ya que los casetes y los discos compactos habían desaparecido, la forma más sencilla para que los padres pusieran música a sus hijos era abrir una aplicación en un teléfono o una tableta con pantalla táctil. Un dispositivo más adecuado para el desarrollo de los niños tendría controles físicos que ayudarían a los pequeños a aprender a usar las manos.

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Así que Drury, ahora de 50 años, y su socio, Filip Denker, de 49, otro padre primerizo en ese entonces, se pusieron a trabajar en la creación de un producto que creían los padres necesitaban desesperadamente: un reproductor de música para niños.

El dispositivo, que con el tiempo se llamaría Yoto Player, es una caja cubierta de goma que emite sonido por un altavoz cuando un niño inserta una tarjeta en una ranura, similar a una Nintendo retro que lee cartuchos de juegos.

Con millones de dispositivos vendidos, el Yoto Player ha ganado un público fiel. Cientos de sus seguidores incluso han creado accesorios para Yoto que se venden en Etsy, como organizadores de tarjetas Yoto y portavasos para llevar el reproductor en un asiento del auto. Un competidor llamado Toniebox, otro reproductor de audio sin pantalla para niños, también está ganando terreno.

Yoto, que ha crecido hasta contar con casi 250 empleados repartidos por todo el mundo, genera una pequeña ganancia. (La empresa, que obtuvo alrededor de 768. 000 dólares de ganancia en 2024, se negó a compartir cifras de ventas más recientes, pero afirmó que seguía siendo rentable).

El éxito de Yoto puede parecer una historia inspiracional acerca de una empresa motivada por una misión que está siendo recompensada por hacer lo correcto. Pero también es un triste recordatorio de lo que alguna vez fue Silicon Valley, antes de que la industria tecnológica se alejara tanto de lo que la gente realmente espera de la tecnología.

Hoy en día, en lugar de empoderar a las personas, la mayoría de las empresas tecnológicas, que buscan un gran crecimiento y enormes ganancias, se centran más en desarrollar productos que mantengan a las personas pegadas a las pantallas y enganchadas a las aplicaciones, para que finalmente vean anuncios o paguen una cuota de suscripción por los servicios de las empresas.

En los últimos años, la preocupación generalizada por el tiempo excesivo frente a las pantallas y la naturaleza adictiva de las redes sociales ha culminado en la prohibición de los celulares en escuelas de todo el mundo y en miles de demandas contra los gigantes tecnológicos. En marzo, un jurado de California declaró a Meta y Google responsables de causar daño por el diseño adictivo de sus productos. Se espera que en julio comience otro juicio relacionado con la adicción digital.

Recientemente, empresas de inteligencia artificial como OpenAI y Anthropic están bajo la vigilancia de activistas comprometidos con la seguridad infantil; están preocupados por el efecto negativo de los chatbots --que escriben ensayos automáticamente, hacen tareas y ofrecen terapia-- en la educación y la salud mental de los niños.

"Las plataformas que se construyen con base en algoritmos y la adicción no están diseñadas para los niños, sino para generar ingresos", afirmó Jim Steyer, director ejecutivo de Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que evalúa productos para familias. "El agotamiento de los padres, el agotamiento general causado por la tecnología es muy real".

Sin embargo, el Yoto demuestra que aún hay formas en que las empresas tecnológicas pueden ganarse la vida gracias a intenciones buenas y honestas. El producto, que comenzó en 2017 como un proyecto de financiación colectiva en Kickstarter, empezó a ser un éxito en 2020, justo al inicio de la pandemia del coronavirus.

La empresa ahora vende dos tamaños del reproductor de música: un modelo más pequeño llamado Yoto Mini por 80 dólares y el Yoto Player, ligeramente más grande, por 110 dólares. Sin embargo, la mayor parte de las ganancias la genera la venta de tarjetas de audio, que se comercializan a través del sitio web de Yoto y en tiendas como Amazon y Target. En general, tienen un costo de entre 7 y 15 dólares cada una.

Las canciones y los audiolibros se almacenan en los servidores de Yoto. Cada tarjeta contiene una clave digital para desbloquear el acceso a las pistas. Luego, los archivos se descargan al reproductor para escucharlos sin conexión. Los padres también pueden comprar tarjetas en blanco para vincularlas a sus propias pistas de audio que suben a la nube de Yoto.

Entre las tarjetas más populares se encuentran canciones de la película "KPop Demon Hunters", de la banda Queen e incluso de los Beatles, todo un logro para una empresa tan pequeña, ya que Steve Jobs y Apple lucharon durante años para llevar el catálogo de los Beatles a la Tienda iTunes debido a una disputa por la marca registrada como "Apple". (Los Beatles fundaron la empresa de medios Apple Corps en la década de 1960, mucho antes de que Jobs iniciara una empresa de computadoras en su garaje.)

Sin duda ayudó que uno de los inversionistas de Yoto fuera Paul McCartney, a quien Drury conoció en 2019 a través de sus contactos con la industria musical. El Yoto Player encajaba con los intereses de McCartney, ya que la estrella de los Beatles había escrito varios libros infantiles.

En la década de los 90, Drury se inició en la industria del audio trabajando como productor para Dotmusic, un sitio web para entusiastas de la música que Yahoo adquirió a principios de la década de los 2000. En 2004, fundó 7digital, donde trabajó con Denker, cofundador de Yoto, en el desarrollo de aplicaciones de música digital para marcas como BlackBerry, Samsung y HTC.

Gracias a la experiencia adquirida trabajando en software musical, Drury y Denker centraron la mayor parte de su energía en desarrollar el software para el Yoto Player y mantuvieron el diseño del hardware lo más sencillo posible. La ranura del lector de tarjetas del dispositivo se inspiró en la observación que hicieron los padres de que a sus bebés les encantaba meter objetos dentro de otros objetos, explicó Drury. El reproductor también cuenta con dos perillas: una para que el niño seleccione una pista de audio y la otra para ajustar el volumen.

Cuando recibí un Yoto Mini de segunda mano de un amigo hace aproximadamente un mes, dudaba que me fuera a impresionar, hasta que mi hija de 22 meses lo tomó y comenzó a insertar tarjetas. Me quedé encantado.

De inmediato entendió que cada tarjeta, con su etiqueta de colores, estaba asociada a diferentes canciones. Este papá se sintió orgulloso de que el grupo favorito de su pequeña fuera los Beatles. (A decir verdad, ya me estaba cansando de escuchar las canciones infantiles que Spotify recomendaba automáticamente, como "Baby Shark"). Sobre todo, me encantó que agregara nuevas palabras a su vocabulario, como "cumpleaños" y "rayo de sol", gracias a las canciones que ella misma elegía en el Yoto.

Yoto promociona sus reproductores de música como dispositivos "sin pantalla", aunque cada uno tiene una mini pantalla. Estas pequeñas pantallas pueden mostrar ilustraciones y tipografías sencillas y pixeladas, como un ícono de pastel de cumpleaños en referencia a la canción "Birthday" de los Beatles o el número del capítulo de un audiolibro.

Drury dijo que llamaba a esta característica una "pantalla de píxeles", porque no era la típica pantalla que la sociedad conocía.

"¿Hace algo que sea de alguna manera adictivo o hace que un niño se concentre en esa imagen?", preguntó. "¿Muestra TikTok? ¿Muestra YouTube? Si la respuesta es no, entonces no es una pantalla".

El reproductor Yoto y las tarjetas en las oficinas de Yoto en Londres, Inglaterra, el 19 de junio de 2026. (Sam Bush/The New York Times)

Ben Drury, director ejecutivo y fundador de Yoto, en las oficinas de Yoto en Londres, Inglaterra, el 19 de junio de 2026. (Sam Bush/The New York Times)

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