La Copa Mundial arranca con una ausencia notable: la presidenta de México

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Su lugar en el partido inaugural lo ocupará Yolett Cervantes Cuaquehua, una joven de una comunidad indígena que ganó un concurso organizado por el gobierno del país.

Cuando los aficionados vean el partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA el jueves entre la nación anfitriona, México, y Sudáfrica, es posible que noten la ausencia de una figura clave en las gradas: Claudia Sheinbaum, la presidenta de México.

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En su lugar --en la zona VIP del Estadio Banorte, el recinto de Ciudad de México donde se realizará el partido-- se sentará Yolett Cervantes Cuaquehua, una joven indígena que ganó un concurso nacional organizado por el gobierno de México para regalar la entrada de Sheinbaum.

"No voy a ir a ningún partido, ni al inaugural ni a ningún otro", dijo Sheinbaum a los periodistas el mes pasado, y añadió que vería el primer encuentro del torneo entre miles de sus seguidores en el Zócalo, la plaza principal de Ciudad de México, la capital del país. No obstante, esta semana dijo que podría cambiar de planes si surgen protestas en el área.

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La medida tiene un peso simbólico, pues los dirigentes de los países anfitriones suelen presidir el primer partido de su selección nacional. Después de todo, la Copa Mundial, el evento deportivo más visto del planeta, ha servido como una plataforma de influencia y un instrumento de poder blando para que los líderes refuercen su presencia global y mejoren su reputación.

Sin embargo, Sheinbaum ha dicho que su ausencia es una muestra de solidaridad con los muchos mexicanos que no pudieron pagar una entrada para el evento, que ha generado críticas por los precios excesivamente elevados de las entradas y las restricciones de acceso.

También ha planteado el gesto de regalarle la entrada a Cervantes como una forma de empoderar a las mujeres jóvenes en un deporte aún dominado en gran medida por los hombres.

"Se nos han cerrado las puertas, durante muchos años, para poder ser árbitras, jugadoras de fútbol, comentaristas de fútbol, ​​conductoras", declaró Sheinbaum en una rueda de prensa a principios de este año. "Hoy queremos abrirle la puerta a las mujeres, a sus derechos, a que sean lo que quieran ser y que tengan todas las posibilidades para hacerlo".

Cervantes, una atleta nahua procedente de las brumosas tierras altas del estado de Veracruz, en el este de México, superó a otras 1000 jóvenes de todo el país con un video viral en el que hacía dominadas con un balón de fútbol con los pies y el cuerpo, descalza y vestida con su atuendo indígena tradicional.

En una entrevista, Cervantes, de 21 años, dijo que nunca tuvo un entrenador formal, pero que se enamoró del fútbol de niña cuando vio un partido entre el Real Madrid y la Juventus en España, en un viaje que recibió como premio por ganar un concurso de oratoria en su estado.

"Es un momento histórico que voy a tener en mi vida", dijo, y agregó que se enteró de que había ganado la entrada para el Mundial mientras trabajaba en el campo con su madre. "Creo que ningún otro presidente o presidenta entrega su pase para que alguna chica o algún chico vaya en su representación.".

Entre los líderes de los países anfitriones de este año, Sheinbaum ha sido hasta el momento la única que ha confirmado que no asistirá a ningún partido de la Copa Mundial. Sin embargo, es probable que sus homólogos de Canadá y Estados Unidos tampoco vayan a los partidos iniciales en sus respectivos países.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, volará a Europa el jueves para asistir a reuniones diplomáticas y a la cumbre anual del Grupo de los 7, justo un día antes del partido en que su país se enfrentará a Bosnia y Herzegovina en Toronto. Y el presidente Donald Trump, a pesar de los años que Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, ha luchado por ganárselo, ha criticado el alto costo de las entradas.

"Me encantaría estar ahí, pero tampoco lo pagaría, la verdad", declaró Trump al New York Post en una entrevista telefónica el mes pasado, a pesar de que Infantino le había obsequiado una entrada de gala durante el sorteo del Mundial.

Aún no se sabe si Carney y Trump tienen previsto asistir a otros partidos durante el torneo de seis semanas. La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.

Pero la decisión de Sheinbaum de no asistir también podría ser parte de una maniobra política calculada, según algunos analistas, en un momento en el que su gobierno enfrenta una confluencia de crisis internas.

Sheinbaum y su partido gobernante, Morena, han sido objeto de críticas por proteger a funcionarios mexicanos acusados por la fiscalía estadounidense de colaborar con los cárteles. Algunas partes del país se han visto paralizadas por las protestas de maestros que exigen salarios más altos y cambios en las pensiones. Grupos de personas buscadoras que intentan localizar a sus familiares se sienten cada vez más frustrados por el creciente número de desapariciones. Otros grupos --jueces federales, activistas anticorrupción y manifestantes del movimiento contra la Copa Mundial-- también planean organizar protestas frente a los estadios durante el torneo para expresar sus frustraciones.

"Es una muy buena manera de decir: Aquí estoy, y si estás volteándonos a ver, queremos que se presente lo que es realmente importante", afirmó Mónica de la Vega, antropóloga del deporte del estado de San Luis Potosí, refiriéndose a los manifestantes que planean aprovechar el momento.

Al ceder su lugar, Sheinbaum podría evitar un momento incómodo. La historia muestra que los estadios mexicanos son un territorio notoriamente hostil para los presidentes en funciones.

"En este particular caso, van a ir espectadores mexicanos que son de una élite económica que la mayoría de ellos no están a favor del gobierno de Claudia Sheinbaum", afirmó Sergio Varela, un sociólogo del deporte que vive en Ciudad de México. "No me queda casi ninguna duda de que si ella va, la van a abuchear".

Emiliano Rodríguez Mega es reportero e investigador de The Times con sede en Ciudad de México, y cubre México, Centroamérica y el Caribe.

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