
A primera vista, parecía que Antoinette Del Rio era una veinteañera de éxito. Tenía una carrera en ascenso en publicidad, tomaba vacaciones con frecuencia y disfrutaba de una vida social activa.
Sin embargo, Del Rio bebía demasiado, consumía marihuana como mecanismo de supervivencia y pasaba los fines de semana encerrada en su departamento en Nueva York. También se había endeudado por gastar demasiado de forma impulsiva y se peleaba a menudo con sus amigos.
Pronto empezó a notar un patrón preocupante en todas sus relaciones: eran eufóricas o devastadoras, sin término medio. Un conflicto al parecer insignificante podía hacer que "arremetiera sin pensar en las consecuencias", señaló Del Rio, que ahora tiene 33 años. A veces estaba tan enfadada que se arrancaba el pelo o se clavaba las uñas en la piel "lo más fuerte posible".
En 2022, su médico de atención primaria lo descifró todo: Del Rio mostraba síntomas reveladores de trastorno límite de la personalidad, o TLP, una enfermedad caracterizada por relaciones y emociones volátiles, junto con un comportamiento temerario y un sentimiento de vacío.
El TLP es difícil de tratar de manera eficaz, lo que puede "asustar a los terapeutas", afirma Lois W. Choi-Kain, directora del Instituto Gunderson de Trastornos de la Personalidad del Hospital McLean de Belmont, Massachusetts. No obstante, la gente puede mejorar --y lo hace--, añadió, incluso los que tienen problemas adicionales como el consumo de sustancias o trastornos alimentarios.
Choi-Kain dijo que había visto a personas que estaban muy enfermas desarrollar las habilidades necesarias para "sentirse bien consigo mismas, y luego ser capaces de gestionar una relación de forma diferente", afirmó.
¿Qué es la personalidad límite?
Los profesionales de la salud mental definen el trastorno límite de la personalidad como un patrón de inestabilidad en las relaciones, la autoimagen y las emociones de una persona.
Las personas con TLP tienden a hacer cosas sin pensar y a veces se involucran en actividades como sexo riesgoso, abuso de sustancias o autolesiones; a menudo, esto los lleva a buscar tratamiento.
Se calcula que el TLP afecta al 1,6 por ciento de la población; los profesionales de la salud mental no lo consideran raro, pero el trastorno suele diagnosticarse de manera errónea al principio porque algunos de sus síntomas pueden confundirse con otras afecciones, como el trastorno bipolar, la depresión y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Estas enfermedades también pueden sobreponerse al TLP, lo que complica aún más el diagnóstico. De hecho, en 1938 el psicoanalista Adolph Stern describió en un principio el TLP como "limítrofe" porque está en el límite de otros trastornos.
¿Cuáles son las señales y síntomas?
Los síntomas del TLP pueden incluir arrebatos inapropiados de ira, sentimientos de vacío y esfuerzos desesperados por evitar sentirse abandonado, por ejemplo, buscar continuamente consuelo o "poner a prueba" a la gente para ver si se quedan, explicó Sara Masland, profesora adjunta de ciencias psicológicas en el Pomona College y experta en trastornos de la personalidad.
Otros rasgos del TLP son las relaciones volátiles, un sentido poco claro de sí mismo, la tendencia a autolesionarse, la temeridad y el comportamiento suicida. (Los estudios han revelado que hasta un 10 por ciento de las personas que padecían TLP murieron por suicidio, una cifra muy superior a la de la población general).
Los pacientes deben presentar al menos cinco síntomas para ser diagnosticados, según el manual de diagnóstico utilizado por los profesionales de la salud mental.
Uno de los rasgos definitorios del trastorno límite de la personalidad es la hipersensibilidad: la mayoría de las personas oscilan entre la ansiedad o el miedo a ser criticadas o a no agradarle a la gente, y la ira o la paranoia cuando tienen la sensación de que la gente las rechaza, afirmó Choi-Kain.
En un momento dado, un paciente puede sentirse bien, luego deprimido y después muy enfadado. Esto puede dar lugar a relaciones llenas de conflictos y carentes de paz, armonía, coherencia o profundidad, señaló Frank Yeomans, profesor clínico de psiquiatría del Weill Cornell Medical College, que se ha centrado en el tratamiento y la investigación de los trastornos de la personalidad durante décadas.
Cuando las cosas parecen perfectas, "estás en el paraíso", añadió Yeomans. Sin embargo, "en cuanto hay algún fallo en lo que era agradable, pasas del cielo al infierno".
A pesar del caos en sus relaciones personales, las personas con TLP suelen tener dificultades para estar solas, señalaron los expertos. Esto se debe en parte a que no tienen un sentido de quiénes son independientemente de otras personas.
"A menudo, las personas con TLP confían demasiado en las relaciones para entender quiénes son, y eso puede hacer que la inestabilidad de las relaciones sea aún más tenue", aclaró Masland.
Pueden adoptar los rasgos de las personas que las rodean o buscar de manera continua la validación de estas misma, pero en el fondo, se sienten vacíos.
¿Cómo se trata el TLP?
Los antidepresivos y otros medicamentos pueden tratar los síntomas del TLP, pero solo la terapia llegará a la raíz del problema, dijeron los expertos. Muchos pacientes se benefician de una "renovación de la vida", no solo para ayudarlos a volver al buen camino, sino también para "cambiar el concepto que tienen de sí mismos y de la relación que llevan con otras personas", aseguró Choi-Kain.
En Estados Unidos, la modalidad más habitual para tratar el TLP es la terapia dialéctica conductual, o TDC, que se centra en ayudar a las personas a desarrollar la atención plena y habilidades prácticas para gestionar sus emociones.
Otros métodos basados en pruebas para tratar el TLP son el tratamiento basado en la mentalización, un tipo de terapia que pretende ayudar a las personas a reflexionar de forma realista sobre lo que pasa por su mente o por la de los demás durante las interacciones sociales; y la psicoterapia centrada en la transferencia, que utiliza la dinámica de la relación entre el terapeuta y el paciente para explorar cómo percibe el paciente a los demás.
Un número cada vez mayor de profesionales ofrece la Buena Gestión Psiquiátrica, o GPM, cuyo objetivo es capacitar a los pacientes mediante la educación sobre el diagnóstico y ayudándolos a construir una vida con un propósito coherente y funciones en su comunidad.
Además de la terapia y el medicamento, los grupos de apoyo pueden ser útiles. Del Rio, que dejó su estresante trabajo en publicidad, es directora ejecutiva interina de la organización sin ánimo de lucro Emotions Matter, que ofrece grupos de apoyo dirigidos por pares para personas con TLP.
A los 20 años, Del Rio no veía una salida a sus síntomas. "Sentía que me ahogaba y no sabía cómo pedir ayuda", dijo.
No obstante, al participar en sesiones individuales y de grupo de terapia dialéctica conductual durante casi un año, aprendió "a reconocer esos patrones emocionales y a comunicarse de forma más directa", añadió.
Durante la terapia trabajó para reforzar sus habilidades de relación interpersonal, lo que la ha acercado más a su marido.
"La paciencia y la voluntad de mi marido de aprender a mi lado marcaron una gran diferencia que no puedo expresar con palabras", dijo. "No siempre se lo puse fácil, y él apareció de todos modos".
Las relaciones volátiles, el comportamiento imprudente y el autosabotaje son características del trastorno límite de la personalidad, que puede disfrazarse de otras afecciones. (Vanessa Saba/The New York Times)
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