
El retraso marca un nuevo obstáculo en el esfuerzo del gobierno de Trump por lograr un acuerdo que frene el programa nuclear iraní.
El viaje diplomático del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, a Islamabad, donde se esperaba que presionara a los negociadores iraníes para lograr un acuerdo nuclear, ha quedado en pausa después de que Teherán no respondiera a las posturas negociadoras estadounidenses, según un funcionario estadounidense con conocimiento directo de la situación.
Vance tenía previsto partir el martes por la mañana hacia la capital paquistaní, donde las conversaciones debían reanudarse el miércoles, el mismo día en que expira el frágil alto al fuego entre Estados Unidos e Irán. Sin una respuesta iraní, dijo el funcionario, el proceso diplomático ha quedado en pausa, aunque el viaje no se ha cancelado.
El viaje podría reanudarse de un momento a otro con la aprobación del presidente Donald Trump. Los funcionarios estadounidenses también están buscando una señal clara de que los negociadores de Irán han recibido plenos poderes para llegar a un acuerdo.
El retraso marca un nuevo obstáculo en el esfuerzo del gobierno de Trump por lograr un acuerdo que frene el programa nuclear iraní, y se produce en un momento en que el Pentágono ha estado revisando las opciones militares en caso de que Trump concluya que Teherán no está negociando de buena fe.
El funcionario dijo que regresar a la estrategia de bombardeos no era una decisión inminente, pero que el Pentágono seguía barajando opciones. Estados Unidos sigue dispuesto a lanzar otra oleada de ataques, tras haber mantenido una importante presencia militar en Medio Oriente.
Estados Unidos comunicó recientemente a los iraníes una propuesta escrita destinada a establecer puntos de acuerdo básicos que podrían enmarcar unas negociaciones más detalladas. El documento abarca una amplia gama de cuestiones, pero los principales puntos conflictivos son los mismos que han atormentado a los negociadores occidentales durante más de una década: el alcance del programa de enriquecimiento de uranio de Irán y el destino de sus reservas de uranio enriquecido.
No está claro qué ha propuesto exactamente Estados Unidos ni qué estaría dispuesto a aceptar el presidente. En cuanto al enriquecimiento, la postura estadounidense podría ir desde exigir que Irán abandone por completo el enriquecimiento hasta permitir un programa civil limitado bajo la estricta supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica, junto con el cierre de las instalaciones nucleares subterráneas de Irán.
Una de las ideas debatidas durante las negociaciones del año pasado fue la de un consorcio multinacional que trabajara con Irán para enriquecer uranio para usos civiles; entre las posibles ubicaciones figuraba una isla del golfo Pérsico. En cuanto al arsenal, los negociadores están sopesando opciones, entre ellas si Irán debe entregar su uranio enriquecido directamente a Estados Unidos o transferirlo a un tercer país.
También está sobre la mesa lo que Estados Unidos podría ofrecer a cambio. Irán tiene cientos de miles de millones de dólares en activos congelados en virtud de las sanciones estadounidenses como parte de la campaña de máxima presión de Trump, y los funcionarios del gobierno están debatiendo si la liberación de algunos de esos fondos podría formar parte de un acuerdo final. Los funcionarios también han debatido si Estados Unidos y los socios del Golfo, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, podrían ofrecer una integración económica más amplia a Irán.
Trump ha insistido en conversaciones privadas en que su acuerdo debe ser mejor que el alcanzado por el presidente Barack Obama en 2015. Conscientes de ello, los sectores de línea dura sobre Irán cercanos al presidente han apelado repetidamente el acuerdo de Obama como táctica para evitar que acepte lo que consideran son concesiones peligrosas.
Cualquier postura estadounidense sobre el enriquecimiento tendrá que enfrentarse al viejo argumento de Irán, arraigado en su adhesión al Tratado de No Proliferación Nuclear, de que el pacto garantiza a los firmantes el derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos.
Las negociaciones han estado dirigidas por un estrecho círculo dentro del gobierno. Vance, junto con Jared Kushner y el enviado Steve Witkoff, han actuado como principales interlocutores estadounidenses, siendo Vance y Kushner, yerno del presidente, quienes más han hablado. Por el lado paquistaní, el mariscal de campo Syed Asim Munir se ha erigido como el canal crucial con los iraníes.
En Washington, las reuniones de la Sala de Situación sobre Irán normalmente han incluido a Trump; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles; el secretario de Estado Marco Rubio; el director de inteligencia nacional, John Ratcliffe; y a Vance. También participan el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se ha implicado cada vez más a medida que se han ido perfilando las dimensiones económicas de un posible acuerdo, al igual que el secretario de Energía, Chris Wright, aunque Trump ha descargado sus frustraciones con Wright en los últimos días después de que el secretario de Energía dijera a CNN que los precios de la gasolina podrían no bajar de 3 dólares hasta el próximo año. Trump dijo a The Hill que Wright estaba "totalmente equivocado".
La pausa en las conversaciones pone el colofón a unos días turbulentos de mensajes públicos de Trump, cuyas declaraciones han parecido a veces contradecir el estado de las negociaciones.
El viernes, en una entrevista telefónica con CBS News, Trump declaró que Irán había "accedido a todo" y describió una operación conjunta para retirar material nuclear iraní. "Nuestra gente, junto con los iraníes, van a trabajar juntos para ir a buscarlo. Y luego lo llevaremos a Estados Unidos", dijo. Funcionarios iraníes rebatieron rápidamente ese planteamiento.
El domingo, Trump escribió en Truth Social que Irán había violado el alto al fuego al disparar contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz, entre ellos un barco francés y un carguero británico. Ese mismo día, fuerzas militares estadounidenses incautaron un barco con bandera iraní, el Touska, que según Trump intentaba eludir su bloqueo de los puertos del país.
El presidente dijo que sus representantes llegarían a Islamabad al día siguiente por la noche para negociar, y advirtió que si Irán rechazaba lo que calificó de "un ACUERDO muy justo y razonable", Estados Unidos iba a "destruir todas y cada una de las centrales eléctricas y todos y cada uno de los puentes de Irán".
"SE ACABÓ EL SEÑOR AMABLE", escribió.
Jonathan Swan es corresponsal del Times en la Casa Blanca y cubre el gobierno de Donald Trump. Puedes contactarlo de manera segura en Signal: @jonathan.941
Maggie Haberman es corresponsal en la Casa Blanca para el Times y reporta sobre el presidente Donald Trump.
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