Alex Jeffrey Pretti sabía que quería ayudar a los demás

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Pretti, el hombre que murió tras recibir disparos de agentes migratorios, quería ser una "fuerza del bien en el mundo".

El hombre que murió tras recibir disparos de agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en Mineápolis era Alex Jeffrey Pretti, ciudadano estadounidense sin antecedentes penales, dijeron las autoridades.

Pretti, quien tenía 37 años, era enfermero certificado y trabajaba en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Asuntos de los Veteranos en Mineápolis, según las entrevistas y los registros públicos, y vivía en un departamento en Mineápolis a poca distancia en coche del lugar donde lo mataron.

Tenía permiso de portar armas de fuego, exigido por la ley estatal de Minnesota para llevar un arma de fuego, dijeron las autoridades.

Colegas y conocidos de Pretti quedaron conmocionados por su muerte, y lo recordaron como un vecino amable y a un profesional muy trabajador que se dedicaba en cuerpo y alma a sus pacientes.

El doctor Dimitri Drekonja dijo que había trabajado con Pretti por años. Era capaz, competente y amable, dijo, el tipo de persona que se preocupa profundamente por su trabajo y sus pacientes.

"Era en verdad un gran colega y en verdad un gran amigo", dijo. "Siempre tenía una sonrisa en el rostro".

Ambos hablaban habitualmente sobre ciclismo de montaña, una de las pasiones de Pretti.

Los familiares de Pretti declinaron hacer comentarios el sábado. Michael Pretti, su padre, dijo a The Associated Press que había advertido a su hijo que tuviera cuidado en Mineápolis.

"Tuvimos una conversación con él hace dos semanas más o menos, en la que le dijimos ve y protesta, pero no te involucres, no hagas nada estúpido, básicamente", dijo Michael Pretti. "Y dijo que lo sabe. Lo sabía".

Pretti obtuvo una licenciatura de la Universidad de Minnesota en 2011, dijo una portavoz. Se graduó de un bachillerato de Green Bay, Wisconsin, en 2006, y estaba el cuadro de honor de un periódico local. Sus padres viven ahora en Colorado, y su excónyuge vive en California.

Una vecina de al lado, Jeanne Wiener, dijo que creía que Pretti vivía solo con su perro, pero que lo veía pasear con frecuencia y hablaba con él varias veces a la semana.

Wiener, de pie en su casa, dijo que se sintió conmocionada al enterarse de su muerte.

"Hablamos por encima de la cerca todo el tiempo", dijo. "Es la persona más dulce, más amable, más inofensiva y menos violenta que querrías conocer".

Ruth Anway, quien trabajó con Pretti, lo describió como un colega apasionado y un amigo de buen corazón con un sentido del humor afilado.

Anway, enfermera, dijo que conoció a Pretti hacia 2014, cuando él era ayudante de investigación en el hospital. Dijo que ella lo había animado a dedicarse a la enfermería.

"Se desenvolvía muy bien en ese entorno", dijo el sábado en una entrevista telefónica. "Quería ser útil, ayudar a la humanidad y tener una carrera que fuera una fuerza del bien en el mundo".

En su tiempo libre, dijo, a Pretti le encantaba pasear en bicicleta por los senderos de Mineápolis y pasaba tiempo con su perro, Joule.

Anway dijo que Pretti seguía de cerca las noticias y se preocupaba profundamente por la justicia social y la lucha por la equidad.

"No me sorprende que estuviera allí protestando y observando", dijo.

Aasma Shaukat, médica del hospital de Asuntos de los Veteranos que trabajaba con Pretti, dijo que lo había contratado para su primer trabajo en el departamento de investigación del hospital.

Pretti, quien entonces acababa de salir de la universidad y tenía poco más de 20 años, había acudido a ella sin formación médica, pero con una gran motivación, dijo.

"Era el típico joven que tiene muchas dificultades y mucha ambición, pero no un rumbo todavía", dijo. "Pero sabía que quería ayudar a la gente de un modo u otro".

Pretti pasó los años siguientes trabajando para Shaukat, colaborando en estudios médicos e inscribiendo a pacientes, mientras repartía pizzas por las noches para llegar a fin de mes.

La última vez que hablaron, Pretti había estado trabajando turnos extra como enfermero y ahorrando para comprar una casa y un coche nuevo.

"Era feliz, y yo me alegraba por él, porque su vida acababa de empezar", dijo. "Esto parece tan absurdo y tan injusto".

Corina Knoll es corresponsal del Times y se especializa en reportajes de fondo.

Julie Bosman es la jefa de la corresponsalía de Chicago del Times, desde donde escribe e informa sobre historias de todo el medio oeste estadounidense.

Maia Coleman es reportera del Times y cubre el Departamento de Policía de Nueva York y la justicia penal en la zona.