
Por diez años compartimos aventuras con los chicos y chicas de Hawkins, un pueblo ficticio de Indiana que capturó todo el candor de los años ochenta.
Los mundos chocan. Los héroes mueren. El día se salva pero no sin un poco de angustia. Así termina Stranger Things.
Tras cinco temporadas, repartidas a lo largo de casi 10 años, los creadores de Stranger Things, Matt y Ross Duffer, concluyeron el miércoles su serie de Netflix, enormemente popular, tal y como la empezaron. Aunque los presupuestos de los hermanos han aumentado, sus objetivos han seguido siendo prácticamente los mismos: aprovechar sus principales influencias (Stephen King, Steven Spielberg, las comedias para adolescentes y "Calabozos y Dragones") y contar la historia de un grupo de valientes jóvenes en los años ochenta que protegen a su pequeña ciudad de Hawkins, Indiana, de los monstruos.
En el final de la serie, de dos horas de duración, titulado "El lado bueno de las cosas", los héroes cuentan -como siempre- con la ayuda de su arma secreta: Jane (Millie Bobby Brown), alias Eleven, una adolescente cuyas habilidades psíquicas innatas se potenciaron cuando fue encerrada de niña en un laboratorio secreto del gobierno. Gracias a Eleven, un grupo de alumnos de secundaria y preparatoria de Hawkins descubrieron el Upside Down, una sombría versión de su ciudad en otra dimensión, poblada por bestias peligrosas.
La quinta temporada ha servido para reforzar al archienemigo de Eleven, el conejillo de Indias original del laboratorio Hawkins, Henry Creel (Jamie Campbell Bower), quien, bajo una forma demoníaca llamada Vecna, ha estado orquestando ataques contra el pueblo desde la primera temporada. Como los espectadores aprendieron en los episodios más recientes, estrenados en Navidad, Vecna habita en un planeta que el genio residente de nuestros héroes, Dustin Henderson (Gaten Matarazzo), ha llamado el Abismo, conectado al Upside Down a través de un agujero de gusano.
Cuando comienza el final, Vecna ha conseguido la ayuda de unos alumnos de primaria de Hawkins que él secuestró para que lo ayuden a aumentar sus poderes y completar su plan maestro: usar el agujero de gusano para atraer al Abismo y estrellarlo contra la Tierra, rehaciendo nuestro planeta a su oscura imagen. Nuestros jóvenes héroes, ayudados por el jefe de policía Hopper (David Harbour) y el excéntrico experiodista Murray Bauman (Brett Gelman), entran en el Upside Down y se embarcan en su propio plan, llamado Operación Beanstalk, con la esperanza de rescatar a los niños secuestrados y detener a Vecna.
¿Cómo acaba todo? Respondamos a algunas preguntas clave.
¿Funcionó la Operación Beanstalk?
Al final, sí.
En el Episodio 7, el último antes del final, el mejor amigo de Dustin, el deportista con pompadour eterno Steve Harrington (Joe Keery), ideó un plan para llegar al Abismo antes de que llegara a Hawkins. Steve esperaba que, una vez que el Abismo estuviera lo bastante cerca, él y sus amigos pudieran escalar la torre de radio de Hawkins en el Upside Down -como Juanito subiendo la planta de las habichuelas- y saltar a ese otro planeta, donde podrían rescatar a los niños secuestrados.
Eleven debía neutralizar el problema de Vecna durante este rescate -y congelar el acercamiento del Abismo- entrando en sus recuerdos y destruyéndolo en su propia mente. Una vez completado el trabajo, Hopper y Bauman planeaban activar una bomba en el Upside Down y cerrar para siempre el puente hacia Hawkins.
Gran parte de la primera hora de "El lado bueno de las cosas" trata de esta misión, que al final fracasa como estaba previsto. Eleven, junto con una compañera del Laboratorio Hawkins, Kali (Linnea Berthelsen), y su amiga Max (Sadie Sink), logra entrar en la mente de Vecna el tiempo suficiente para cortar su conexión con los niños. Esto congela el Abismo en su lugar, lo suficientemente cerca como para que Steve y sus compañeros realicen su salto.
Eleven es expulsada de la mente de Vecna mediante algún truco de su parte; pero utiliza sus habilidades sobrenaturales para saltar al Abismo, donde pretende luchar contra Vecna en persona.
Las cosas se complican un poco más cuando la casa del árbol de Vecna, donde están retenidos los niños secuestrados, se revela al Mind Flayer, una criatura gigantesca parecida a una araña, familiar de temporadas anteriores, que tiene una especie de relación simbiótica con Vecna. El Mind Flayer cobra vida y ataca. Mientras los amigos de Eleven contratacan utilizando un arsenal de armas improvisadas, Eleven se adentra en el cuerpo del Mind Flayer para enfrentarse a Vecna.
La persona más valiosa en este combate es Will Byers (Noah Schnapp), cuyo secuestro por Vecna en la primera temporada le dejó un profundo vínculo psíquico con el villano. Will utiliza esta conexión para ralentizar a Vecna lo suficiente para que Eleven, con la ayuda posterior de Joyce (Winona Ryder), la madre de Will, que blande un hacha, pueda matarlo.
¿Hawkins se salvó?
Sí, pero no sin un último giro. En esta temporada, los defensores de Hawkins no solo se han enfrentado a Vecna, sino también al ejército estadounidense, interesado en la investigación del laboratorio Hawkins durante la Guerra Fría. Cuando los héroes salen del Upside Down, se encuentran con la malévola Kay (Linda Hamilton) y sus soldados, que han estado persiguiendo a Eleven.
Cuando la bomba de nuestros héroes estalla, destruye el Upside Down y el agujero de gusano que conecta la Tierra con el Abismo, junto con todo lo que el gobierno esperaba explotar. Por fin, Hawkins puede ser reconstruida.
Desafortunadamente, la destrucción parece llevarse por delante a un par de nuestros héroes.
¿Quién ha muerto?
Vecna/Henry, en primer lugar, pero solo después de enterarnos de que Henry se volvió malvado de niño cuando el Mind Flayer infectó su sangre, un giro significativo en su conexión tal y como se entendía anteriormente.
Entonces, sorprendentemente Eleven también muere. Quizá.
Antes de iniciar la Operación Beanstalk, Kali aparta a Eleven e insiste en que tienen que dejarse destruir junto con el Upside Down para estar completamente seguros de que el gobierno nunca las capturará para usarlas en futuros experimentos con otros niños. (Implica utilizar la sangre de Eleven y Kali: es complicado, y se explica en episodios anteriores). Hopper, el tutor y figura paterna de Eleven desde hace mucho tiempo, se opone fervientemente a este plan.
Kali cumple su deseo cuando muere de un disparo en el Upside Down mientras protegía a Eleven. Entonces, justo antes de que el Upside Down explote, Eleven parece hacer lo mismo, retrocediendo a través del portal para ser arrastrada por la destrucción.
Pero, ¿se ha ido de verdad? En la emocionante escena final de la serie, Dustin, Will, Max y sus amigos Lucas Sinclair (Caleb McLaughlin) y Mike Wheeler (Finn Wolfhard) están de vuelta en el sótano de los Wheeler jugando a "Calabozos y Dragones" cuando Mike, quien estaba enamorado de Eleven, sugiere un final alternativo. Propone que Kali siguiera viva el tiempo suficiente para utilizar sus poderes y proyectar una ilusión de la muerte de Eleven. En realidad, espera que Eleven haya podido escabullirse yéndose a algún lugar lejano, donde viviría aventuras de incógnito.
¿Quiénes siguen juntos?
La relación intermitente entre Jonathan (Charlie Heaton) y Nancy (Natalia Dyer) no sobrevivió al Episodio VII. El romance de Mike con Eleven terminó, obviamente, en el final. Las demás relaciones importantes se mantuvieron.
Tras la explosión del Upside Down, el episodio avanza 18 meses, hasta la primavera de 1989, donde vemos que Max y Lucas siguen juntos. Hopper, por su parte, por fin le propone matrimonio a Joyce en un restaurante elegante (ella acepta) y luego le pide que se mude con él a Montauk, Nueva York. Tiene una oferta allí del departamento de policía local. Y quiere cambiar el sonido de los grillos por el de las gaviotas.
¿Qué nos deparará el futuro?
El final puso de manifiesto hasta qué punto el paso del tiempo en el mundo real ha sido una ayuda inesperada para la serie. La serie empezó en 2016, cuando la mayoría de sus miembros más jóvenes estaban en la preadolescencia y adolescencia. Los recuerdos de esos primeros años pusieron de relieve lo mucho que el reparto y los espectadores han pasado desde entonces.
Incluso hay una escena de la graduación de preparatoria en la que Dustin pronuncia un rebelde discurso de despedida, hablando de cómo le robaron la infancia a su generación en Hawkins. Es difícil no pensar en los jóvenes que empezaron a ver esta serie tres años antes de la pandemia de la covid, quienes podrían sentirse muy identificados. Por no hablar de los propios actores.
En cuanto a lo que sigue, el final incluye una bonita escena con los adolescentes mayores Jonathan, Nancy, Steve y su amiga Robin (Maya Hawke), en la que hablan de cómo les va en la vida después de la preparatoria. Jonathan va a la escuela de cine de la NYU; Steve se convierte en maestro de escuela local; Robin va a Smith; y Nancy abandona Emerson para trabajar en el Boston Herald.
También podemos vislumbrar cómo les irá a los adolescentes más jóvenes. El detalle más revelador es que Mike se convierte en escritor profesional, como lo hacen tantos personajes de Stephen King.
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