
Agentes israelíes militares y de inteligencia llegaron a la conclusión de que una cantidad considerable de las armas que Hamás usó en los ataques del 7 de octubre y en la guerra librada en la Franja de Gaza provinieron de una fuente improbable: el propio Ejército de Israel.
Durante años, analistas han señalado las rutas subterráneas de contrabando para explicar cómo es que Hamás se mantuvo tan bien armado pese al bloqueo impuesto por la defensa israelí en la Franja de Gaza. Sin embargo, hace poco, datos de inteligencia mostraron la medida en que Hamás ha logrado construir muchos de sus misiles y armamento antitanque a partir de miles de municiones que no detonaron cuando Israel las lanzó en Gaza, según expertos en armas, así como agentes de inteligencia israelíes y occidentales. Hamás también arma a sus combatientes con dispositivos robados de bases militares israelíes.
La inteligencia recabada durante meses de lucha reveló que, así como las autoridades israelíes malinterpretaron las intenciones de Hamás antes del 7 de octubre, también subestimaron su capacidad para obtener armas.
Lo que ahora está claro es que las mismas armas que las fuerzas de Israel han usado para reforzar su bloqueo en Gaza a lo largo de los últimos 17 años en este momento se están usando en su contra. Explosivos militares de Israel y Estados Unidos le han permitido a Hamás inundar a Israel de misiles y, por primera vez, penetrar en territorios israelíes desde Gaza.
“El material de guerra sin estallar es una fuente principal de explosivos para Hamás”, comentó Michael Cardash, exsubdirector de la División de Neutralización de Bombas de la Policía Nacional de Israel y consultor de la policía israelí. “Están abriendo bombas y obuses de artillería provenientes de Israel, y muchos se están usando, por supuesto, y readaptando para sus explosivos y proyectiles”.
Expertos en armas afirman que alrededor del diez por ciento de las municiones no estallan, pero en el caso de Israel, esa cifra podría ser aún mayor. El arsenal de Israel incluye misiles de la era de Vietnam, los cuales Estados Unidos y otras potencias militares ya descontinuaron hace mucho. La tasa de detonaciones fallidas para algunos de esos misiles podría ser de hasta un 15 por ciento, según aseguró un agente de inteligencia israelí que, al igual que otros entrevistados para este artículo, habló bajo la condición de conservar su anonimato para poder hablar de cuestiones de inteligencia.

Según todos los relatos, años de bombardeos esporádicos y los ataques recientes en Gaza han plagado el área de miles de toneladas de material de guerra sin estallar que ahora yacen a la espera de ser reutilizados. Una bomba de 340 kilogramos que no explotó puede convertirse en cientos de misiles o cohetes.
Hamás no respondió a los mensajes que solicitaban comentarios. El Ejército israelí declaró en un comunicado que estaba comprometido con desmantelar a Hamás, pero no respondió a las preguntas específicas sobre las armas de la organización terrorista.
Los funcionarios israelíes sabían desde antes de los ataques de octubre que Hamás podía recuperar y reutilizar algunas armas de fabricación israelí, pero la escala ha impactado tanto a expertos en armas como a diplomáticos.
Las autoridades israelíes también sabían que sus arsenales eran vulnerables a hurtos. Un informe militar de principios del año pasado destacó que miles de balas y cientos de pistolas y granadas habían sido robadas de bases mal vigiladas.
Según el informe, de ahí, algunas armas llegaron a Cisjordania y otras a Gaza, pasando por la península del Sinaí. Pero el informe solo se enfocó en la seguridad militar. Las consecuencias se trataron casi como una acotación: “Estamos armando a nuestros enemigos con nuestro propio arsenal”, rezaba una frase del informe, el cual revisó The New York Times.
Las consecuencias se volvieron evidentes el 7 de octubre. Horas después de que Hamás penetró la frontera, cuatro soldados israelíes descubrieron el cuerpo de un tirador de Hamás que fue asesinado fuera de la base militar Reim. En una granada que colgaba de su cinturón se leía algo escrito en hebreo, según uno de los soldados, quien la reconoció como una granada blindada israelí, un modelo reciente. Otros combatientes de Hamás invadieron la base, y oficiales del Ejército israelí afirman que robaron algunas armas y las regresaron a Gaza.

A unos kilómetros de distancia, miembros de un equipo forense israelí recuperaron uno de los 5000 cohetes que Hamás disparó ese día. Al examinar el aparato, descubrieron que sus explosivos de uso militar muy probablemente provenían de un misil no estallado que Israel lanzó contra Gaza en una guerra anterior, según un oficial de inteligencia israelí.
Un agente militar de Occidente dijo que la mayoría de los explosivos que Hamás está usando en esta guerra con Israel parece haber sido fabricada a partir de municiones no estalladas lanzadas por Israel. Este agente dio como ejemplo una trampa explosiva que mató a diez soldados israelíes en diciembre.
Hamás no puede fabricarlo todo. Algunas cosas son más fáciles de comprar en el mercado negro y llevar de contrabando a Gaza. Sinaí, la región desértica en gran medida deshabitada entre Israel, Egipto y la Franja de Gaza, sigue siendo un eje crucial para el tráfico de armas. Ahí se ha descubierto armamento originario de conflictos en Libia, Eritrea y Afganistán, según valoraciones de la inteligencia israelí.
De acuerdo con dos agentes de inteligencia israelí, al menos una docena de pequeños túneles seguían activos entre Gaza y Egipto antes del 7 de octubre. Una persona en calidad de portavoz para el gobierno egipcio declaró que su Ejército había tomado las medidas necesarias para cerrar los túneles de su lado de la frontera. “Muchas de las armas que se encuentran en este momento en la Franja de Gaza son el resultado del contrabando desde el interior de Israel”, comunicó esta persona en un correo electrónico.
Pero las calles asediadas de Gaza son una fuente cada vez más generalizada de armas.
Israel estima que ha emprendido al menos 22.000 ataques en Gaza desde el 7 de octubre. Cada uno suele implicar múltiples rondas, es decir que es probable que se hayan disparado o soltado decenas de miles de municiones… y miles de ellas no explotaron.
“Artillería, granadas de mano, y otras municiones… quedarán decenas de miles de materiales de guerra sin estallar después de esta guerra”, aseguró Charles Birch, director del Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas en Gaza. Son “como un regalo para Hamás”.
(c) The New York Times
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