
Nuevos datos presentados a un comité de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) proporcionaron más evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 brindaron una protección sólida contra la enfermedad grave hasta todo julio, después de que la variante delta del coronavirus se había propagado ampliamente por Estados Unidos.
Los científicos también confirmaron que las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna confieren un pequeño riesgo de problemas cardiacos en los hombres más jóvenes, pero que los beneficios de todos modos superan los riesgos.
En la reunión del comité el lunes 30 de agosto, Sara Oliver, científica de los CDC, presentó datos inéditos de COVID-Net, un sistema de vigilancia hospitalaria. Los datos indicaron que las tres vacunas utilizadas en Estados Unidos mantuvieron su alta efectividad para prevenir hospitalizaciones desde abril hasta julio, cuando la variante delta se volvió dominante.

Para los adultos menores de 75 años, las inyecciones tuvieron al menos un 94 por ciento de efectividad para prevenir hospitalizaciones, una tasa que se ha mantenido estable durante meses, dijo Oliver. La protección contra la hospitalización sí disminuyó en el caso de los adultos de 75 años o más durante el mes de julio, pero permaneció por encima del 80 por ciento.
“Las vacunas contra el COVID-19 siguen brindando una alta protección contra enfermedades graves, hospitalización y muerte”, dijo Oliver.
Sin embargo, la protección contra infecciones o enfermedades leves parece haber declinado un poco en los últimos meses. “Entre las razones para esta menor efectividad probablemente se encuentren tanto el debilitamiento por el paso del tiempo como la variante delta”, dijo Oliver.
Los datos llegan en medio de un debate en curso sobre la necesidad y el momento ideal de las dosis de refuerzo. El 18 de agosto, las autoridades sanitarias recomendaron que los adultos que recibieron la vacuna Pfizer-BioNTech o Moderna se aplicaran una tercera dosis ocho meses después de su segunda dosis. Si la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) aprueba las dosis de refuerzo, estarán disponibles a partir del 20 de septiembre, dijeron las principales autoridades federales de salud.
La recomendación se basó en datos que sugieren que las vacunas podrían volverse menos efectivas con el tiempo para brindar protección contra infecciones y enfermedades leves. Sin embargo, las vacunas siguen funcionando bien en la prevención de enfermedades graves y la muerte, y muchos científicos han criticado el plan de dosis de refuerzo, pues afirman que aún no está claro que sean necesarias.
El comité asesor de los CDC revisará datos adicionales sobre la seguridad, efectividad y la posible necesidad de dosis de refuerzo en una reunión en septiembre.
No obstante, la máxima prioridad debe seguir siendo aplicar dosis a las personas no vacunadas, dijo Oliver: “La planificación de la administración de dosis de refuerzo para las personas vacunadas no debe menguar los esfuerzos para aplicar las series iniciales a los individuos no vacunados”.

El comité votó de manera unánime para recomendar la vacuna Pfizer-BioNTech, la cual fue aprobada por la FDA la semana pasada para los estadounidenses mayores de 15 años.
Los científicos también le presentaron al comité nuevos datos sobre los riesgos de dos afecciones cardiacas después de la vacunación: la miocarditis, una inflamación del músculo cardiaco, y la pericarditis, una inflamación de la membrana que rodea al corazón.
Los datos confirmaron que los efectos secundarios tienden a ser leves, temporales y poco comunes. Por cada millón de dosis de la segunda inyección administrada a personas de 12 a 39 años, hubo de 14 a 20 casos adicionales de problemas cardiacos, según los nuevos datos presentados el lunes 30 de agosto.
“Los datos señalan una asociación de miocarditis con la vacunación de ARNm en adolescentes y adultos jóvenes”, dijo en la reunión del lunes Grace Lee, pediatra en Stanford y presidenta del comité. “Se están recopilando más datos para comprender los posibles factores de riesgo, las estrategias de gestión óptimas y los resultados a largo plazo”.
Sin embargo, los beneficios de las vacunas son sustanciales, incluso para aquellos en los grupos de mayor riesgo. Según un análisis presentado el lunes por un científico de los CDC, se espera que cada millón de dosis de la vacuna Pfizer administrada a jóvenes de 16 y 17 años cause 73 casos de problemas cardiacos, pero al mismo tiempo prevendría más de 56.000 casos de COVID-19 y 500 hospitalizaciones relacionadas.
Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine la semana pasada informó que el riesgo de miocarditis era sustancialmente mayor tras una infección con el virus que con la vacunación.
© The New York Times 2021
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