Coronavirus: por qué las pruebas de anticuerpos son de poca utilidad

La mayoría de estos exámenes solo son provechosos para el análisis de grandes poblaciones o para el diagnóstico de algunos niños, según explicó un panel de expertos

Extracción de sangre para una prueba de anticuerpos (Reuters)
Extracción de sangre para una prueba de anticuerpos (Reuters)

Según algunas directrices emitidas esta semana por una asociación médica importante, no sirve de nada hacerte una prueba para averiguar si tuviste COVID-19 meses atrás.

Los expertos de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, quienes emitieron las nuevas directrices, dijeron que muchas pruebas son imprecisas, algunas buscan los anticuerpos equivocados y que incluso los anticuerpos correctos desaparecen.

Debido a que las pruebas actuales no pueden determinar si alguien es inmune, señaló la sociedad, no pueden “dar la información necesaria para tomar decisiones sobre dejar de mantener la distancia física o reducir el uso de equipo de protección personal”.

Este panel de expertos afirmó que, por lo general, las pruebas de anticuerpos solo deben usarse para los estudios de la población, no para diagnosticar si las personas están enfermas. Pero sus directrices describieron dos situaciones en las que se podían usar las pruebas de anticuerpos cuando las pruebas normales para diagnosticar la presencia del virus (llamadas pruebas PCR) fallaron o era probable que fallaran.

Las personas que se enfermaron hace varias semanas o meses y que ahora no saben si son inmunes al COVID-19 “tal vez no deberían preocuparse” por hacerse una prueba de anticuerpos, comentó Angela M. Caliendo, experta en pruebas en la Escuela de Medicina Warren Alpert de la Universidad de Brown y miembro del panel de expertos de dicha sociedad.

Muchos neoyorquinos se enfermaron en la primavera, no se pudieron hacer una prueba entonces y ahora se preguntan si tuvieron la enfermedad y son inmunes; el panel concluyó que las pruebas actuales de anticuerpos no pueden resolver esa duda.

En realidad no sabemos si una prueba positiva significa que están protegidos”, señaló Caliendo. “Si se enfermaron en marzo, es probable que ya no tengan anticuerpos; y si su enfermedad fue leve, tal vez no se hayan producido anticuerpos”.

Además, comentó, “si viven en un área de baja prevalencia, tienen muchas más probabilidades de tener un resultado falso positivo, lo que significa que quizás crean que están protegidos sin estarlo”.

Los expertos advierten que un positivo no significa estar protegido contra la pandemia (Reuters)
Los expertos advierten que un positivo no significa estar protegido contra la pandemia (Reuters)

Pese a las deficiencias de las pruebas de anticuerpos, estudios recientes de pacientes que en definitiva tuvieron la infección indican que tienen una inmunidad perdurable y que es muy poco probable que se vuelvan a contagiar.

Tal vez eso se deba a que los glóbulos blancos conocido como linfocitos B y T, los cuales están “preparados” para reconocer y atacar al coronavirus, siguen circulando mucho tiempo después de que los anticuerpos han desaparecido. Pero las pruebas de anticuerpos comunes no analizan los linfocitos B y T.

Otros expertos, al igual que los de la sociedad, tampoco recomendaron las pruebas de anticuerpos.

Michael T. Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota, calificó como “vendedores de espejitos” a las clínicas de diagnóstico que les cobran a las personas las pruebas de anticuerpos.

Las pruebas de anticuerpos —las cuales analizan la sangre para ver si se encuentran las proteínas producidas por el sistema inmunitario que se adhieren a la parte exterior del virus y lo neutralizan— son útiles principalmente para los estudios de grandes poblaciones que tienen como fin saber, a grandes rasgos, cuántas personas han tenido la enfermedad, señaló la sociedad.

De acuerdo con estas directrices, incluso para ese fin, solo se deben usar las pruebas cuyo resultado es verdadero positivo más del 96 por ciento de las veces y verdadero negativo al menos 99,5 por ciento de las veces.

Caliendo señaló que muy pocas de las decenas de pruebas realizadas en este país, en Europa y Asia que estudió el panel cumplían con esos criterios. Ninguna puede hacerse en casa ni de manera rápida en los consultorios médicos, y las mejores son las conocidas como Elisa o CIA (inmunoensayo de quimioluminiscencia). El panel descubrió que las pruebas que usaban tiras de papel eran menos precisas.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos también publicaron directrices para el uso de las pruebas de anticuerpos; la última actualización fue el 1 de agosto. Esta directriz se basa en las validaciones de esos equipos de pruebas por parte del Instituto Nacional del Cáncer, mientras que la sociedad de enfermedades infecciosas se encargó de evaluar los resultados de las pruebas de todo el mundo, señaló Kimberly E. Hanson, experta en pruebas en el hospital de la Universidad de Utah quien también participó en el panel de expertos.

Al panel le costó trabajo decidir cuáles eran las pruebas que valía la pena recomendar.

La decisión que tomó en abril la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) de acreditar las pruebas sin siquiera evaluar sus datos acerca de seguridad y eficacia “resultó ser un problema”, afirmó Hanson. “El mercado se inundó con pruebas que tenían un desempeño deficiente”.

Luego de severas críticas por parte de los expertos en pruebas y del Congreso, la FDA rectificó esa decisión en mayo y les dio a los fabricantes de pruebas diez días para demostrar que sus pruebas eran precisas o de otra forma les prohibirían su venta.

El miércoles, el Departamento de Salud y Servicios Humanos, con el respaldo en un decreto del presidente Donald Trump, dijo que los laboratorios que desarrollaban sus propias pruebas del virus para uso interno no tenían que pasar la evaluación de la FDA. El decreto no se aplica a las pruebas comerciales que analizó el panel.

Ahora son mejores las pruebas que siguen en el mercado, pero no lo suficientemente buenas, señalaron los expertos.

El panel analizó 9500 artículos que hablan sobre la validez de las pruebas y descubrieron que solo merece la pena considerar 47. “Fue un revoltijo de cosas”, afirmó Hanson.

Caliendo señaló: “Ingenuamente, pensamos que sería sencillo. En estas pruebas no se ven muchos resultados de buena calidad”.

Incluso en esos 47 artículos, las mismas pruebas funcionaban mejor en unos estudios y peor en otros.

Hanson mencionó que no son de utilidad las pruebas que no detectan los anticuerpos llamados IgG, mismos que empiezan a aparecer aproximadamente dos semanas después de la infección.

Existen otros dos tipos: los anticuerpos IgM tardan más tiempo en aparecer en las infecciones por SARS-CoV2 que en las infecciones causadas por otros virus, son menos específicos que los anticuerpos IgG y sus niveles fluctúan más, comentó.

Las pruebas de anticuerpos IgA no distinguen con eficacia al SARS-CoV2 de los otros coronavirus que causan el resfriado común.

Los expertos señalaron que las pruebas deben ser muy precisas incluso para los estudios de población. En las poblaciones que tienen pocas personas infectadas, hasta un índice de imprecisión del uno por ciento puede producir grandes márgenes de error.

Las pruebas de anticuerpos son diferentes a las pruebas de antígenos, mediante las cuales se busca una proteína en la superficie del virus. No se consideran muy precisas, pero los resultados se pueden tener en quince minutos. Debido a que las reservas de los laboratorios y la escasez de reactivos han hecho que en algunas ciudades se retrasen hasta dos semanas las pruebas PCR que son más precisas, muchas instituciones han optado por usar pruebas de antígenos.

Hanson afirmó que la sociedad sabía que había “gran interés” por las pruebas de antígenos.

“Pero no hemos podido tener al alcance ni siquiera una para evaluarlas”, afirmó. “Dada la urgencia, existen demasiados fabricantes con autorización para usarlas y hay una gran demanda”.

Por lo general, un resultado positivo en una prueba de antígenos se considera preciso, mencionó, pero uno negativo significa que también se le debe realizar una prueba PCR al paciente.

Caliendo señaló que en su hospital de Rhode Island no se usaban pruebas de antígenos y que las escuelas las usaban para aplicarlas solo a los niños cuya enfermedad era evidente.

“Estamos haciendo cosas que distan mucho de ser ideales porque no podemos conseguir el material que necesitamos”, añadió.

© The New York Times 2020

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