Andy Huston, sexta generación de una familia de cultivadores de maíz y soja, riega sus plantas de cáñamo en su campo de Roseville, Illinois (Whitney Curtis/The New York Times)
Andy Huston, sexta generación de una familia de cultivadores de maíz y soja, riega sus plantas de cáñamo en su campo de Roseville, Illinois (Whitney Curtis/The New York Times)

ROSEVILLE, Illinois — Rodeado por plantas de cáñamo que le llegaban a la cintura, Andy Huston, un agricultor de sexta generación del estado de Illinois, se detuvo a admirar una de las estriadas hojas verdes. “Podría pasarme todo el día en mi campo de cáñamo arrancando cizaña”, dijo Huston.

Este año, Huston plantó maíz y soya, aproximadamente 400 hectáreas de cada una, como lo ha hecho desde hace décadas. Pero depende de una parcela de cáñamo de tan solo 7 hectáreas, cuyo cultivo se acaba de legalizar en Illinois, para salvar sus finanzas, que están en riesgo.

Él piensa que ese cultivo alternativo será especialmente importante esta temporada. Las inundaciones en el Medio Oeste mantuvieron algunos campos húmedos hasta avanzada la temporada de siembra. Además, los agricultores están teniendo dificultades debido a la guerra comercial con China, que ha dañado las exportaciones de productos agrícolas estadounidenses como la soya.

“Cada vez que siembro maíz y soya es un riesgo”, comentó Huston. Espera que la creciente popularidad del cannabidiol de cáñamo, o CBD, lo ayude a obtener una ganancia.

Plantas de cáñamo en el campo de Huston, Los granjeros quieren aprovechar la súbita popularidad de los productos con CBD
Plantas de cáñamo en el campo de Huston, Los granjeros quieren aprovechar la súbita popularidad de los productos con CBD

En diciembre de 2018, la ley agraria federal eliminó una prohibición que clasificaba el cáñamo como una sustancia controlada equivalente a la heroína. El cambio coincidió con la repentina popularidad del CBD, el cual algunos afirman que puede aliviar malestares que van desde la depresión a los cólicos menstruales.

Algunos estados ya habían permitido que los agricultores cultivaran marihuana, porque habían interpretado que las primeras disposiciones federales permitían la producción comercial. Otros estados respondieron legislando a favor del cultivo de la marihuana.

La ley agraria provocó la expansión de los cultivos: Illinois es uno de 13 estados que este año está plantando cáñamo por primera vez, de acuerdo con Vote Hemp, un grupo activista. En todo Estados Unidos se plantaron aproximadamente 116.000 hectáreas de cáñamo en comparación con las 31.500 cultivadas en 2018, según Brightfield Group, una firma de estudios de mercado con sede en Chicago especializada en la industria del cannabis. Alrededor de un 87 por ciento del cáñamo cultivado este año se usará para CBD, también de acuerdo con Brightfield.

“Pasó de ser muy poco a ser muchísimo”, dijo Tyler Mark, un economista agrario de la Universidad de Kentucky que estudia el cáñamo.

Hemp planta el cáñamo en una parcela de su campo, junto al maíz y la soja, afectado por la guerra comercial con China.
Hemp planta el cáñamo en una parcela de su campo, junto al maíz y la soja, afectado por la guerra comercial con China.

El cáñamo y la marihuana son variedades de cannabis sativa que difieren en la cantidad del químico psicoactivo que producen. La marihuana es rica en THC, el componente psicoactivo, y el cáñamo es más rico en CBD. Eso puede confundir a los legisladores y a las fuerzas del orden público, en parte porque el cáñamo se ve (y huele) como la marihuana.

“La gente simplemente no entiende qué es el cáñamo”, dijo Jeffrey Cox, jefe de la oficina de plantas medicinales de Illinois, que supervisó un pequeño sembradío de cáñamo en la feria estatal de este verano donde se presentó el nuevo cultivo. “Tuve que explicarles a cientos y cientos de personas que no es marihuana”.

El cáñamo se cultivó en los campos de Estados Unidos hasta la década de 1930, cuando se incluyó en la legislación federal que prohibía la marihuana. Incluso entonces, no fue erradicado: al cáñamo silvestre a menudo se le llama “hierba de zanja”.

Este año, alrededor de mil agricultores en Illinois solicitaron cultivar menos de 9000 hectáreas de cáñamo, según John Sullivan, director del Departamento de Agricultura de Illinois. Esa es una cifra minúscula en comparación con las hectáreas de maíz (4,5 millones) y soya (4,3 millones) sembradas el año pasado. Pero algunos lo ven como una alternativa necesaria.

“Nuestros productores de maíz y soya han perdido clientes”, dijo el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker. “Y cuando tienes un cliente importante y un año lo pierdes, es muy difícil recuperarlo”.

Huston, quien votó por el presidente Donald Trump y tiene la intención de hacerlo de nuevo, dijo que creía que el presidente tenía buenas intenciones con su enfrentamiento comercial, aunque, como otros agricultores, Huston dijo que estaba frustrado y había sufrido los efectos.

“Es una mala manera de hacer negocios. Si terminamos con mejores mercados al final de esto, habrá valido la pena. Pero no sé si eso es probable”, opinó.

Un cartel del nuevo negocio de Andy Huston, American Hemp Research (Investigación de Cáñamo Americano) en su oficina de Roseville, Illinois.
Un cartel del nuevo negocio de Andy Huston, American Hemp Research (Investigación de Cáñamo Americano) en su oficina de Roseville, Illinois.

Entre los agricultores, Huston es considerado un promotor y experto en cáñamo. El año pasado, fue la única persona en Illinois que cultivó cáñamo como parte de un proyecto de investigación con la Universidad del Oeste de Illinois (WIU, por su sigla en inglés).

El cultivo de cáñamo con el objetivo de extraer CBD puede ser complicado. El gobierno federal no ha aprobado ningún pesticida para el cáñamo, lo cual hace que los costos de mano de obra sean altos, ya que los campos deben ser atendidos a mano. Las plantas machos deben ser eliminadas porque una hembra polinizada deja de producir CBD. (Las plantas hermafroditas, que desarrollan flores machos y hembras, se autopolinizan y también deben eliminarse).

Ann Knowles y Will Terrill, dueños de Prairie Smoke Herb, una granja de cáñamo en Colchester, Illinois, dijeron que tenían dificultades con su primera cosecha.

“Es frustrante. Me encantaría que el cáñamo se convirtiera en lo que solía ser el tabaco, suficiente para que la gente pague sus impuestos, aunque solo sean unos cuantos miles de dólares al año”, dijo Terrill mientras arrancaba una planta macho polinizadora.

Knowles y Terrill compraron semillas de cáñamo que eran más baratas, pero que incluían ADN de macho y hembra. Aproximadamente la mitad terminó siendo inservible.

Andrew Smith, otro agricultor, tuvo el mismo problema. Su sembradío de casi una hectárea en Monmouth, Illinois, tenía banderas amarillas esparcidas por doquier para señalar las plantas macho que necesitaba arrancar. A la mitad de una fila las banderas desaparecían. Había usado tantas el día anterior que se le acabaron.

“El cáñamo es un comodín. Si ibas a gastar 20.000 dólares tenías que estar dispuesto a perderlos”, dijo.

Huston pronostica que podría vender el cáñamo que está cultivando para obtener CBD hasta por 65.000 dólares por acre. Pero más cerca de la temporada de cosecha, dijo: “Todo sigue siendo tentativo”. Expertos, académicos y funcionarios de la industria predicen un rango de rendimientos mucho más bajo, de 14.000 a 40.000 dólares por acre hasta nada más 6000 dólares por acre.

“Estamos en una especie de fiebre verde aquí. Hay demasiado entusiasmo y no creo que sea sostenible”, sentenció Kevin Pilarski, director comercial de Revolution Enterprises, una compañía de cannabis.

De cualquier manera, algunos agricultores como Huston tienen esperanzas.

“No quieres ser el que perdió la granja de tu familia. Creo que ese es mi incentivo”, explicó mientras pasaba por la casa construida por su tatarabuelo, la cual ahora se encuentra enfrente de su campo de cáñamo, del otro lado de la calle.

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