Las 7 enseñanzas para la vida que se pueden obtener de las maratones

Correr es uno de los deportes que más han crecido y ayuda a la salud física y mental. Considerar la carrera como metáfora de la vida puede dejar maravillosas enseñanzas

Correr nos brinda grandes beneficios físicos, anímicos, sociales; nos ayuda a mejorar la alimentación y el descanso; a ordenar los pensamientos; a “bajar un cambio” (Getty)
Correr nos brinda grandes beneficios físicos, anímicos, sociales; nos ayuda a mejorar la alimentación y el descanso; a ordenar los pensamientos; a “bajar un cambio” (Getty)

Desde hace varios años, el running se ha convertido en el deporte urbano de mayor crecimiento. Sus características particulares han favorecido su incorporación en los hábitos de los argentinos: es una actividad que está al alcance de todos; es la que menos equipamiento necesita; puede realizarse de manera individual y prácticamente en cualquier lado, en una plaza, un parque, en la calle.

En tiempos donde el sedentarismo, por un lado, y el estrés por el otro, hacen de las suyas, correr nos brinda grandes beneficios físicos, anímicos, sociales; nos ayuda a mejorar la alimentación y el descanso; a ordenar los pensamientos; a “bajar un cambio”, etc. Es por eso que, cuando alguien desea ver de qué se trata y se calza los cortos para probar, queda fascinado para siempre.

Considerar la carrera como metáfora de la vida me ha dejado maravillosas enseñanzas. Comparto a continuación algunas de las que he aprendido.

1. Un paso más: Solo los corredores de élite participan con el objetivo de ganar. ¿Entonces, para qué corremos los demás? ¡Para llegar a la meta! La medalla se la llevan todos los corredores… ¡que llegan! Solo se llevan medalla los que siguieron corriendo y atravesaron la meta.

El triunfo siempre es relativo y personal. Si ganar es llegar primero que todos, jamás gané una carrera ni la podré ganar. Mi biología no me lo permite. Si ganar es llegar, si ganar es superarme respecto de mis carreras anteriores, entonces gané mil veces.

El triunfo siempre es relativo y personal. Si ganar es llegar primero que todos, jamás gané una carrera ni la podré ganar. Si ganar es llegar, si ganar es superarme respecto de mis carreras anteriores, entonces gané mil veces (EFE/EPA/Tannen Maury)
El triunfo siempre es relativo y personal. Si ganar es llegar primero que todos, jamás gané una carrera ni la podré ganar. Si ganar es llegar, si ganar es superarme respecto de mis carreras anteriores, entonces gané mil veces (EFE/EPA/Tannen Maury)

No hablemos de nuestras intenciones y de nuestros esfuerzos: del libro que vamos a escribir, del tema musical que queremos componer, o del emprendimiento que queremos iniciar. Hagámoslo. Comencemos. Es un paso a la vez.

Hay gente que se anota en todas las carreras, pero no termina ninguna. En la vida ¿deseas correr muchas carreras de forma mediocre, o quieres correr pocas, pero lo suficientemente bien y llegar a la meta? ¿Quieres hacer muchas cosas “más o menos” o quieres concentrarte en algunas y cumplirlas con excelencia?

El multitasking es un mito. Es el mayor enemigo de la productividad. No es un superpoder; es una debilidad. Una agenda llena no es garantía de resultados favorables.

Una regla que ayuda a concentrarse es saber diferenciar aquello que nos gusta de aquello que es importante. Me encanta comer, pero ya que para mí es importante la salud, elijo lo que como y lo que no como. Me gusta dormir, pero en este momento es importante correr; entonces duermo una hora menos.

Hay ocasiones en las que no llegamos físicamente a alguna carrera; entonces no nos presentamos. Quizás esto nos genere algún tipo de frustración, pero es extraordinaria la experiencia de saber que cuidamos nuestro cuerpo para llegar impecables a los siguientes desafíos.

En la vida ¿deseas correr muchas carreras de forma mediocre, o quieres correr pocas, pero lo suficientemente bien y llegar a la meta? (Foto: Franco Fafasuli)
En la vida ¿deseas correr muchas carreras de forma mediocre, o quieres correr pocas, pero lo suficientemente bien y llegar a la meta? (Foto: Franco Fafasuli)

2. Corre liviano: En temporada invernal, en las carreras de distancia, corremos con ropa acorde: un polar o una campera rompevientos, guantes, cuello, gorra; pero después –como ya hemos entrado en calor- esa ropa molesta; por ende, nos desprendemos de ella.

Si quieres correr liviano, despréndete de culpas (sea lo que sea que haya ocurrido en el pasado, no podemos volver atrás el reloj, pero podemos volver a darle cuerda: me perdono); de deseos de venganza (nunca tires barro, puedes dar en el blanco, pero tendrás las manos sucias); de enojos (“la ira multiplica por tres el riesgo de infartos”, dice el doctor Alberto Cormillot); de las críticas (la crítica es el impuesto que pagamos los que hacemos cosas grandes y significativas).

Perdonemos y perdonémonos: soltar lo que pasó no cambia el pasado, pero nos da paz en el presente y expande nuestro futuro.

3. Corre a tu ritmo: En la salida, la masa marca el ritmo, te arrastra, te lleva. Necesitas concentrarte en tu propio paso, en tu respiración. Cada cual a su manera, cada cual a su ritmo. Que nadie te diga lo que tienes que hacer (”o que vos, renuncio”), quién tienes que ser (”estudia porque vas a ser un don nadie”), lo que tienes que tener (”comprate el último IPhone”).

Si quieres correr liviano, despréndete de culpas (sea lo que sea que haya ocurrido en el pasado, no podemos volver atrás el reloj, pero podemos volver a darle cuerda: me perdono); de deseos de venganza
Si quieres correr liviano, despréndete de culpas (sea lo que sea que haya ocurrido en el pasado, no podemos volver atrás el reloj, pero podemos volver a darle cuerda: me perdono); de deseos de venganza

En las carreras de distancia, al inscribirse, se le pregunta al corredor el tiempo que estima hacer. En base a su respuesta, se le brinda una pulsera con un color determinado. Los corredores que tienen el mismo color se ubican juntos en la salida. Todos ellos estimaron correr aproximadamente en esa misma franja de tiempo. Rodéate de gente que tenga tu mismo espíritu, tu misma pasión. Rodéate de gente que te sume, no que te reste; con gente que te potencie e inspire a sacar lo mejor de ti.

4. Corre bien acompañado. Parafraseando la famosa expresión, decimos: Para un corredor no hay nada mejor que otro corredor. En el running la solidaridad es moneda corriente. Siempre oirás la voz de alguien que te anima a seguir, a no quedarte.

Alégrate con tus amigos y por tus amigos. “Alegrarse por el triunfo ajeno es parte de la salud mental de un corredor” (Santiago García). Un amigo que corre más rápido sigue siendo un amigo. Que quien logró lo que quieres lograr sea tu inspiración. Muévete en el océano azul de la cooperación y no en el océano rojo de la competencia depredadora.

En una carrera, si miro a los que vienen detrás, puedo ensoberbecerme (una cosa es creer en mí y otra es creérmela); si miro a los que van adelante, puedo desanimarme. ¿Qué hago entonces? no busco la comparación ni superar a nadie. Quiero superarme a mí mismo. Corre tu propia carrera, lleva adelante tu propio plan.

5. Corre con inteligencia: Nuestros sueños, por lo general, no están a 100 metros de distancia, sino a varios kilómetros de donde estamos. Por eso debemos actuar con inteligencia y con confianza.

No busco la comparación ni superar a nadie. Quiero superarme a mí mismo. Corre tu propia carrera (Getty)
No busco la comparación ni superar a nadie. Quiero superarme a mí mismo. Corre tu propia carrera (Getty)

Inteligencia y confianza van de la mano. Hay partes del recorrido que conozco; hay partes que desconozco. Me amigo con la incertidumbre y gestiono con inteligencia el riesgo. Hay subidas y hay bajadas; hay días buenos y días difíciles.

Al planear nuestra vida, multipliquemos todo por dos. Las cosas por lo general nos tomarán más tiempo de lo que esperamos y nos costarán más de lo que anticipamos. ¿Cuántos meses necesito para comprar ese artículo? ¿Cuánto tiempo para cancelar esa deuda? Multiplicar por dos no es pesimismo; multiplicar por dos le da realismo a mi optimismo.

6. Aprende a descansar: El descanso no es lo opuesto del entrenamiento, es parte fundamental del entrenamiento. Descansar nos permite capitalizar lo entrenado. No hay que llegar al agotamiento. Hay muchas formas de descansar, además de dormir, leer, estar a solas, escuchar música, meditar, ver una película.

Cuídate de los excesos. Evita el exceso de euforia: es paso a paso. Avanza y saborea cada momento.

Las cosas por lo general nos tomarán más tiempo de lo que esperamos y nos costarán más de lo que anticipamos
Las cosas por lo general nos tomarán más tiempo de lo que esperamos y nos costarán más de lo que anticipamos

7. Decide disfrutar: ¿Alguien ha subido a un crucero y ha preguntado cuánto falta para llegar? Es ridículo ¿no? Pero así hay gente que se apura por llegar… ¿adónde?

Festeja los logros y también los esfuerzos. Festeja la meta y también el camino. No te olvides de disfrutar. De tu familia, de tus hijos, de tus amistades, de tu trabajo. Si lo que hoy estás haciendo no te da placer, plenitud, o cambias de sueño, o cambias de actitud.

Es el camino, es la carrera lo que importa al final de cuentas. Si sabemos disfrutar de la carrera, cuando crucemos la meta no solamente habremos conquistado nuestros sueños, sino también y lo más importante: nos habremos conquistado a nosotros mismos.

* Samuel Stamateas corrió, entre otros, el Maratón de New York y el de Atenas. Es Coach Ontológico Profesional. Escritor de “Lidera tu vida”, “Tu propósito es la clave”, “Quiero, puedo y merezco prosperar” y “21 hábitos para una vida plena”. Director de la Escuela Internacional de Líder Coach Profesional.

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