De qué se trata el plogging, el entrenamiento que une deporte y cuidado del medio ambiente

Surgió en Estocolmo, Suecia y es furor en cada vez más ciudades del mundo. El objetivo es colaborar con la limpieza urbana, levantando basura al mismo tiempo que se ejercita

El plogging combina ejercicio físico con un impacto positivo por el medio ambiente (Getty Images)
El plogging combina ejercicio físico con un impacto positivo por el medio ambiente (Getty Images)

El running es uno de los deportes más elegidos por quienes deciden realizar actividad física en la ciudad y se interesan por su bienestar físico. Son conocidos los beneficios que puede aportar a la salud: se fortalece el corazón, aumenta la capacidad pulmonar, tonifica músculos, se fortalecen los huesos y se combate el estrés. Pero existe una nueva tendencia deportiva para aquellos que eligen ir más allá, que no sólo se preocupan por su propio bienestar sino que también se interesan por el medio ambiente: el plogging.

El plogging es una tendencia que comenzó en Estocolmo, Suecia; esta modalidad deportiva consiste en recoger la basura que se topa en el camino al salir a correr. De esta manera, al recorrido usual que se realiza en la rutina runner se le suma el ejercicio de levantar basura en el camino, como si se tratara de obstáculos que aportan dificultad a la actividad física. Realizar esta actividad es muy simple y no implica ningún equipamiento extra, sólo sumar una bolsa para poder juntar la basura encontrada.

Su auge se dio por la cantidad de basura con la que se encontraban los runners que salían a diario a hacer su rutina, desde botellas, latas, papeles y más. Para resolver este problema comenzaron a ocuparse ellos mismos de limpiar sus rutas de recorrido y descubrieron que a la actividad de correr se le sumaba un ejercicio extra que es el movimiento de la sentadilla que implica agacharse a levantar los residuos. De esta manera, la tendencia que comenzó en Europa, se extendió por una gran cantidad de países, llegando a ser furor en Estados Unidos y ahora empieza a tener sus primeros aficionados en Latinoamérica.

El plogging es una tendencia que comenzó en Estocolmo, Suecia (Getty Images)
El plogging es una tendencia que comenzó en Estocolmo, Suecia (Getty Images)

Rita Bolivar, responsable de impacto en Pura, Empresa B de Triple Impacto que desarrolla productos con tecnología e innovación para el tratamiento de agua, precisó que “las botellas de plástico se encuentran tiradas en calles, playas, bosques, reservas ecológicas y cualquier lugar recóndito que podamos imaginar. Para dimensionar esta problemática es importante mencionar un estudio de ONU -medioambiente- que reveló que el 79% de la basura generada del plástico se encuentra en vertederos o tirada en el medioambiente y sólo el 9% se recicla”.

“Hoy en día, solo el 30% de las botellas de plástico son recicladas, si bien el ideal es dejar de utilizarlas por completo, apoyar a que puedan ser recicladas es una ayuda importante” explicó la especialista. En este sentido, Bolivar comentó que consumir agua embotellada genera 200 veces más calentamiento global con respecto a beber agua purificada. Así lo concluyó un estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La mejor alternativa para aquellos que salen a realizar este deporte son las botellas reutilizables porque “son las aliadas indiscutidas para comenzar a adoptar hábitos de hidratación saludable y sustentable” concluyó la especialista.

Las redes sociales son una gran herramienta para los aficionados de esta práctica deportivo-ecológica que comparten sus logros con fotos y videos apoyando a cada vez más gente que tiene conciencia ambiental se sume a esta movida.

Las redes sociales son una gran herramienta para los aficionados de esta práctica deportivo-ecológica que comparten sus logros con fotos y videos (Getty Images)
Las redes sociales son una gran herramienta para los aficionados de esta práctica deportivo-ecológica que comparten sus logros con fotos y videos (Getty Images)

Plogging en Argentina

En poco tiempo, el plogging se expandió al resto del mundo. Atravesó con rapidez los límites del territorio escandinavo hasta que en 2018 desembarcó en Argentina. Hoy, en el suelo nacional, el apego por la práctica ya es mayúsculo.

Todos los días aparecen nuevos grupos que se suman al plogging, ya sea promovidos en forma individual o por agrupaciones, ONG’s o desde establecimientos educativos o gubernamentales en distintos rincones del país.

Hay experiencias en 18 provincias, entre ellas Buenos Aires, Santa Fe, Salta, Chaco, Neuquén, Corrientes, La Rioja, Córdoba, Tucumán. Incluso existe una playlist en Spotify, “Plogging en Argentina: Deportistas en movimiento por el medio ambiente”.

La movida desembarcó en la Argentina tras la iniciativa de Paula Gosso Eguia, médica veterinaria marplatense, preocupada por el impacto ambiental en el ambiente marino
La movida desembarcó en la Argentina tras la iniciativa de Paula Gosso Eguia, médica veterinaria marplatense, preocupada por el impacto ambiental en el ambiente marino

El creciente furor responde a varios factores. En primer lugar, la secuencia de frenar la marcha, agacharse, levantar y volver a retomar el paso sistemáticamente genera un ejercicio mucho más productivo para el cuerpo.

“La actividad produce un gasto calórico mayor al combinar el running u otro deporte con las estocadas y sentadillas que se realiza al juntar residuos que encontramos a medida que nos vamos desplazando”, explicó en 2019 a Infobae Paula Gosso Eguía, médica marplatense y cofundadora de Plogging Argentina, uno de los grupos de aficionados que proliferan en las redes. Creó Plogging Argentina con sede en Mar del Plata, en 2018, y rápidamente el movimiento se extendió por todo el país.

“Como resultado esta modalidad de entrenamiento y actitud para con el entorno aporta muchas más endorfinas, ya que no solo estamos cuidando nuestro cuerpo sino que también cuidamos la naturaleza, y eso repercute además en la gente que nos rodea, generando contagio y buenos hábitos”, continuó.

El cuidado del medio ambiente es la otra razón para sumarse a la práctica, considera Gosso Eguía, que sostiene que ello puede servir de motivación cuando carece el deseo para salir a entrenar. “Los residuos que juntamos no son cosas pesadas ni peligrosas o repulsivas. Al principio a la gente le da vergüenza pero una vez que superas eso la actividad se transforma en lúdica”, señaló la fundadora.

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