
Alan estudia, vive solo, es padre de una niña y está separado de la madre de su hija. Sin embargo, según expresa a Infobae, intenta mantener la relación a través de las redes: "Nos vivimos tirando 'miguitas', aunque sabemos que somos súper incompatibles. He tratado de hacerme notar mirando alguna de sus historias de Instagram, para que me vea entre sus visualizaciones".
Dice que no le agrada demasiado hacerlo, pero que no puede evitarlo. Señala que la respuesta, a veces, es positiva y en ocasiones, negativa. "Es un sentimiento muy particular el que me genera. Como una mezcla de ansiedad, angustia y nervios", indica.
Generalmente, Alan utiliza Instagram y WhatsApp, o envía SMS, para contactarse con la madre de su hija, y no para hablar de temas vinculados a la crianza. Sus comunicaciones son una especie de señales de vida o "migas emocionales", conocido hoy como breadcrumbing.
Es un juego de palabras. Breadcrumb significa, en inglés, migas de pan y el acto de ir dejando migajas en el mundo digital toma el nombre de breadcrumbing.
El sitio Urban Dictionary lo define como un "enamoramiento" sin intenciones de llevar las cosas más lejos. "Pero les gusta la atención, entonces coquetean, envían DM o textos solo para mantener a la persona interesada, sabiendo muy bien que se quedarán solteros", escriben.
Otra definición de este diccionario es: "Cuando un hombre o una mujer le da a alguien la atención suficiente para mantener viva la esperanza de una relación". Y lo relaciona con "Hansel y Gretel".
En el cuento, Hansel marca un camino con migas de pan para que él y su hermana, Gretel, puedan encontrar una guía para llegar a su casa.
En un artículo escrito por Jessica Bennett, editora de género de The New York Times, la periodista escribe sobre breadcrumbing. Cita a la doctora Kelly Campbell, profesora asociada de psicología y desarrollo humano en la Universidad Estatal de California, San Bernardino.
Campbell plantea que practicar breadcrumbing es usar románticamente redes sociales o mensajes de texto, por ejemplo, para generar interés de una persona, incluso, a pesar de no tener intenciones de involucrarse sentimentalmente con ella.
Para todo tipo de usuarios

Cala tiene 22 años, es estudiante universitaria y no tiene pareja. "Probé usar algunas apps de citas pero no es lo mío… Mis migas están en Instagram, uso muchos las stories para relacionarme".
Y agrega: "Me gusta jugar un rato, enviando guiños (reacciones o algún comment) a chicos que me gustan, pero que no conozco personalmente, y creo que tal vez, nunca conoceré".
Nina, por su parte, tiene 35 y se separó de su pareja hace un año y medio, con quien tienen una hija. "Hace como seis meses está con otra persona y yo me enteré hace dos semanas, pero hasta ese momento cuando le agarraban ataques de nostalgia, me escribía diciendo que me quería y que quería que durmamos juntos", expresa a Infobae.
"Hace mes y medio hasta tuvo el descaro de decirme que nos teníamos que casar con papeles, soy suiza. Es un tipo de breadcrumbing, sútil pero pertinente", finalizó
Una nueva lógica
"Lo que las redes sociales muestran es que el ser humano necesita del lazo social. Aparece la necesidad de un vínculo con el otro y de lograr, de alguna manera, el reconocimiento personal", sostuvo Diana Sahovaler de Litvinoff, psicoanalista, miembro de APA (Asociación Psicoanalítica Argentina), autora del libro "El sujeto escondido en la realidad virtual".
"El tema del narcisismo, querer gustarle a otro, es universal. No tiene que ver con internet. Pero la comunicación cibernética tiene la característica de que puede ser anónima y a distancia. Esto favorece, por ejemplo, a los tímidos que encontraron en las redes sociales la posibilidad de mostrarse. Es la posibilidad de aparecer sin poner el cuerpo", señaló.
La licenciada relaciona el breadcrumbing con una práctica romántica. "La virtualidad brinda la posibilidad de volcar cierto romanticismo. Eso va en contra de nuestra época, que es muy práctica, competitiva, consumista, y aparentemente, muy desprejuiciada", manifestó.
Y concluyó: "De pronto, a través de internet, se dan relaciones que son muy románticas. Es el amor platónico de otro siglo. Antes las personas se escribían cartas con sobres perfumados y ahora no está el sobre, pero está el mail o está la foto. Entonces el ser humano necesita lazo social y también del amor romántico".
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