
Los gobiernos serviles a la dictadura de Cuba y sus satélites del socialismo del siglo 21, se han reducido a los de Lula en Brasil, Sheinbaum en México y Petro en Colombia, de los que Brasil y Colombia pueden liberarse en las elecciones presidenciales de este año. Con discurso antimperialista, Brasil, México y Colombia son ahora cómplices y encubridores de la mayor organización de crimen organizado trasnacional que oprime al pueblo cubano. Son gobiernos paradictatoriales identificados, en crisis y en caída.
Gobierno paradictatorial es “el elegido en democracia, que representa un país democrático, pero que sirve a regímenes dictatoriales para contribuir a su sostenimiento y permanencia con acciones de legitimación y apoyo, incumpliendo obligaciones jurídicas internacionales y perjudicando sus propios intereses nacionales”. Esta condición es una situación de ilegalidad interna e internacional que debe ser objeto de rendición de cuentas, procesamientos y condenas por los crímenes que implica.
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La atrocidad de un gobierno paradictatorial es que está dirigido por presidente electo democráticamente que violando el respeto a los derechos humanos, los elementos esenciales de la democracia y el patrimonio y seguridad de sus propios ciudadanos apoya a la dictadura de Cuba y a sus dictaduras satélites integradas bajo la cobertura política de socialismo del siglo 21. El primer crimen consiste en dar valor político al crimen organizado que organizando y sosteniendo narcoestados y narcoterrorismo atenta contra sus sostenedores.
Hay esclarecimientos y cuentas pendientes que deben ser públicas en Venezuela, Bolivia y Ecuador. A estos pueblos que avanzan en diversas etapas del proceso de liberación del sistema dictatorial, les urge conocer los convenios, los montos de remisiones y los conceptos de entregas de recursos a la dictadura de Cuba, el volumen de dinero, valores, productos y cualquier tipo de desembolso.
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Serían 63.800 millones de dólares que la dictadura satélite de Venezuela le pagó a la de Cuba “para instalar el terrorismo de Estado”. Infobae ha informado que “el régimen chavista utilizó importantes reservas de crudo desde los tiempos de Fidel Castro y Hugo Chávez a cambio de adiestramiento y capacitación a los cuerpos de seguridad, especialmente inteligencia y contrainteligencia”. Son actos criminales.
De los más de diez años de la dictadura de Correa en Ecuador y el entreguismo a la dictadura de Cuba no se conocen datos económicos que muestren el costo que pagó el pueblo ecuatoriano porque lo conviertan en un narcoestado, con presos y exiliados políticos. Las cuentas por asesoramiento de profesionales cubanos, cooperación militar y otro tipo de proyectos, deben ser públicas.
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En Bolivia la presencia de la dictadura de Cuba sigue intacta y oculta. Datos del Poder Legislativo muestran que el actual gobierno no responde a una petición de informe oral que solicita que el Ministerio de Relaciones Exteriores informe “la cantidad de diplomáticos y asimilados acreditados en Bolivia por Cuba, Venezuela, Irán y Rusia”. Los llamados convenios en materia de salud, educación, seguridad y otros con la dictadura de Cuba siguen vigentes, no se sabe cuánto cuestan al pueblo boliviano y cuanto ha entregado Bolivia a Cuba desde que Evo Morales tomó el poder.
La “deuda de Cuba a Argentina se estima en 15.000 millones de dólares” conforme reportó Infobae en 20 de enero 2023 señalando la actitud del gobierno paradictatorial de entonces como “no sabe, no contesta…tal sería la opción que mejor describe la respuesta del gobierno argentino sobre el estado de la historia deuda de Cuba…”.
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México, desde López Obrador y con su sucesora Sheinbaum no guarda ningún disimulo al sostenimiento del crimen organizado castrista. En septiembre 2025 la prensa mexicana reportó que “a 7 años del arribo de Morena a la presidencia de México el pais ha enviado más de 1.200 millones de dólares”. Según Mega Noticias “el apoyo a Cuba por 1.235 millones de dólares equivale al 8,72% del presupuesto de la CDMX, al 40,2% del presupuesto de la UNAM y al 5,78% de la deuda de Pemex a proveedores”.
Lula da Silva sostiene al castrismo desde la creación del Foro de Sao Paolo en 1990 con dinero del Partido de los Trabajadores, y desde que llegó a la presidencia de Brasil ha erogado miles de millones de dólares que incluyen la contratación de “médicos esclavos” con denuncias e informes internacionales que condenan a la dictadura de Cuba por trata de personas y esclavismo. A febrero de 2004 la deuda de Cuba a Brasil era de 671,7 millones de dólares.
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La subordinación de Colombia con Petro, cuya campaña fue financiada por el castrochavismo, además de económica radica en la protección abierta al narcoterrorismo de las FARC y ELN creados y sostenidos por la dictadura cubana. La transición a la democracia que adelanta Venezuela bajo tutela de Estados Unidos ha dejado por lo menos desfinanciada de esta fuente la campaña electoral en Colombia.
* Abogado y Politólogo. Director del Interamercian Institute for Democracy. www.carlossanchezberzain.com
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