
Separar el crimen de la política para que la delincuencia organizada deje de protegerse en la soberanía, la representación y las inmunidades que corresponden a los jefes de estado y representantes democráticos, es la esencia de la lucha que por décadas libran los pueblos sometidos por las dictaduras del socialismo del siglo 21. En importante hito por la libertad, Estados Unidos ha reconocido a Venezuela como “país secuestrado por una banda criminal” aumentando a 50 millones de dólares la recompensa por la captura del dictador Nicolás Maduro.
A nombre del Gobierno del Presidente Donald Trump, la Fiscal General de EEUU Pan Bondi, anunció este 7 de Agosto el aumento a 50 millones de dólares de la recompensa que lleve al arresto del dictador Maduro, precisando que “Maduro utiliza organizaciones terroristas extranjeras como el Tren de Aragua, el Cartel de Sinaloa y el Cartel de los Soles para introducir drogas letales y violencia en nuestro país” y que “hasta la fecha la DEA ha incautado 30 toneladas de cocaína vinculadas Maduro y sus cómplices, de las cuales casi 7 toneladas están vinculadas al propio Maduro, lo que representa una fuente fundamental de ingresos para los carteles con sede en Venezuela y México. La cocaína suele estar mezclada con fentanilo, lo que ha provocado la perdida y destrucción de innumerables vidas estadounidenses”.
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El Sub Secretario de Estado Christopher Landau ha explicado y establecido que: “Normalmente cuando hay diferencias entre países, los representantes de ambos gobiernos pueden reunirse para intentar resolverlas; de eso se trata la diplomacia. Pero eso supone que ambos países realmente tengan gobierno. Lamentablemente, ese no es el caso de Venezuela, que ha sido secuestrada por una banda criminal. Por consiguiente, nuestras relaciones con Venezuela son fundamentalmente un asunto de aplicación de la ley, no diplomático…”.
La definición de política exterior ha sido realizada en base a la decisión anunciada por la Fiscal General de EEUU. Landau ha precisado la “recompensa de hasta 5O millones de dólares por información que conduzca al arresto de Nicolas Maduro, líder el cartel que ahora controla ese país. Es la recompensa más grande de nuestra historia y el doble de la ofrecida por Osama Bin Laden…”.
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Los gobiernos democráticos de la región y del mundo, que igual que EEUU son víctimas del crimen que detenta el poder por medio de las dictaduras del socialismo del siglo 21 que han convertido a Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia en narcoestados, están en la necesidad de acompañar la definición de política exterior realizada por EEUU, ya que la misma hace a su propia naturaleza que les impone combatir y no coexistir con el crimen y la delincuencia, aunque esta se presente con narrativa socialista o seudo revolucionaria.
Las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Bolivia se saben en la misma condición que la de Venezuela. Los gobiernos para dictatoriales ya han empezado a actuar a favor de los intereses criminales de sus mandantes, como el caso del Presidente Gustavo Petro de Colombia que “respaldó a la dictadura de Maduro tras el aumento de la recompensa de EEUU por su captura”.
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Gustavo Petro ha sido acusado por Armando Benedetti su propio embajador en Venezuela de haber sido financiado por Maduro y régimen. El 17 de julio 2025, Petro ha firmado con el régimen de Maduro el denominado “memorándum de entendimiento para crear la Zona Binacional de Paz, Unión y Desarrollo”, abarca los estados venezolanos Táchira y Zulia, y los departamentos colombianos de Norte de Santander, Cesar y La Guajira, que es señalada como una “franja binacional de impunidad para el narcotráfico, el terrorismo y los grupos armados irregulares”. Este mismo Petro ahora vuelve a respaldar a la dictadura de Maduro hablando de “agresión armada”.
Por su parte, existe evidencia que el Presidente de Brasil Lula da Silva ha tratado el tema de Maduro con Putin con miras a influir en la relación que el Presidente Trump promueve para terminar la invasión de Rusia a Ucrania. Acciones internacionales para proteger al crimen organizado tratando de volverlo al escenario de la política, antes de que las otras dictaduras sigan la misma identificación.
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La dictadura satélite más importante de la expansión de la dictadura de Cuba en el siglo 21 está identificada y tratada como grupo criminal, sus operaciones delictivas son de conocimiento global y Venezuela es un país secuestrado y ocupado por una banda criminal.
Lo que viene es aplicación de la ley con la obligación de todos los países de cumplir con la Convención de Palermo o convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.
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* Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy.-
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