
Como musulmán de cuna, ya desde mi infancia he tenido muy presente la imagen de una estructura cúbica cubierta con una tela negra. Desconocía su nombre y su importancia, pero la veía a menudo en las tapas de los libros, en las alfombras del rezo, en las paredes de las mezquitas y sobre todo me quedó grabada la secuencia en la televisión en la que miles y miles de personas, todas vestidas de la misma manera, la rodeaban. Con el tiempo avancé en mis conocimientos religiosos y descubrí que tal lugar se llama “Kaaba”y está situado en la Meca (Arabia Saudita).
En el islam la peregrinación a la Kaaba, que es denominada “Hayy”, es un evento único en su importancia y tiene relevancia a nivel internacional. La peregrinación ocurre cada año durante el último mes del calendario islámico, que se caracteriza por ser un calendario lunar. Por tal razón, las fechas según el calendario gregoriano tienen una fluctuación anual de aproximadamente 10 días y en 2022 la peregrinación tendrá lugar del 7 de julio al 13 de julio. Durante este periodo, en tiempos de prepandemia, solían visitar la Kaaba más de dos millones de personas. Este año, el gobierno saudí permitió la entrada de un millón de musulmanes de todo el mundo, que es una cantidad enorme en comparación con el año anterior cuando sólo sesenta mil religiosos, exclusivamente residentes del país, pudieron peregrinar.
“Hayy” es uno de los cinco pilares del islam y es un mandamiento obligatorio que cada musulmán, sea hombre o mujer, tiene que cumplir al menos una vez en su vida. No obstante, es un mandamiento condicional y aplica solo a aquellos que poseen los recursos económicos suficientes, la salud necesaria para emprender la travesía y a los que se encuentran en una situación segura para viajar. Por eso, en tiempos de pandemia, no fue algo obligatorio para todos los creyentes. Incluso, hay corrientes musulmanas que aún hoy no pueden realizar la peregrinación por su propia seguridad y son perseguidas en Arabia Saudita, como por ejemplo, los musulmanes de la Comunidad Ahmadía.
Sin embargo, unánimemente para todos los musulmanes, la Kaaba es el lugar más sagrado y fue la primera casa dedicada a la adoración del Dios Único. La Meca desempeña un rol primordial en la vida cotidiana de un musulmán y durante cada oración uno se dirige hacia ella, siendo la orientación constante y el lugar de unidad para el mundo islámico. No obstante, los rituales durante la peregrinación son dedicados a los sacrificios del profeta Abraham, su esposa Agar y su hijo Ismael, en pos de preservar la Kaaba como un símbolo de la unidad de Dios. Aquellos fieles que no pueden viajar a la Meca se adhieren simbólicamente desde su lugar a la celebración de la peregrinación, denominada “Eidul Adha”(la celebración del sacrificio).
En conclusión, la peregrinación es para los musulmanes una expresión simbólica de su dedicación al Ser Supremo. A su vez, la Meca cumple la función de ser un lugar de unión para toda la humanidad, tal como el profeta Abraham es considerado el tronco y el padre de las tres religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Por ello, este año celebraremos juntos con representantes judíos y cristianos la peregrinación a la Meca a través de una oración interreligiosa para la paz y la entrega de donaciones a los más necesitados en nuestra sociedad.
*Imam Marwan Gill es teólogo islámico y Presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina.
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