
Estamos a puertas de uno de los partidos clave para la selección peruana, rumbo al Mundial de Qatar 2022, muchos hinchas y espectadores se encuentran con las ansias y el nerviosismo a flor de piel. En este contexto recordamos que recientemente en un partido Copa de la Liga Profesional de Fútbol en Argentina un hincha sufrió una descompensación y falleció, generando una cuestión: ¿estas situaciones son llamados a la reflexión y la calma o son hechos aislados que no deberíamos magnificar?
Para abordar este tema, comparto 3 ideas para tomar en cuenta:
-Los seres humanos somos seres emocionales y nuestras emociones tienen impacto sobre nuestra salud. Impactos emocionales extremos, como el de la Liga Argentina, son posibles. Siendo el fútbol un deporte que congrega millones de fans alrededor del mundo no sorprende que estos casos lamentables sean más comunes que en deportes con menor cantidad de seguidores. No obstante, estos sucesos nos recuerdan una verdad en relación a cualquier actividad (no solo en el fútbol), nuestras emociones afectan profundamente nuestra salud física. Algunas personas con enfermedades cardiacas o degenerativas reciben la indicación médica reducir este tipo de estresores. En esos casos es importante desarrollar estrategias para reducir la ansiedad de toda fuente.
-Algunas situaciones pueden aumentar la tensión producida por un determinado partido. Entre ellas las apuestas. Cuando el deporte se asocia con la apuesta, sobre todo si son de grandes cantidades, la posibilidad de generar tensiones nocivas para la salud se multiplica. El hincha no solo enfrenta la probabilidad de que su equipo pierda sino también el riesgo de perder importantes sumas de dinero. Y peor aún, cuando uno apuesta por su equipo, pocas veces está en condiciones de evaluar objetivamente sus posibilidades, pues está guiado principalmente por sus pasiones. Esta alteración del juicio racional disminuye la capacidad para evaluar las posibilidades objetivamente.
-Ante un partido de gran importancia es muy difícil pedirle a un hincha que se prepare para una posible derrota. El hincha va con todo, “ganamos o ganamos” y, en parte, es ese pensamiento el que asegura que si el resultado no es el esperado, la caída sea más grande. Aunque salir de esa lógica es muy difícil, si podemos ensayar una mirada más positiva, forzarnos a reconocer los logros, los avances, lo positivo, incluso ante la adversidad. Frases como “se jugó bien”, “hemos llegado muy lejos”, aunque parezcan banales, invitan a reconocer lo positivo, los logros alcanzados y si los resultados no se dieron como se esperaban ayuda a amortiguar la caída.

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