
Estamos en tiempos complejos en el Perú y en el mundo, en los que enfrentamos una crisis económica, social, sanitaria y política, y en los que es necesario que cada persona, institución público o privada, aporte desde su espacio para proponer soluciones y salir adelante.
El sector empresarial es parte importante del desarrollo del país porque genera empleo, dinamiza la economía, abre nuevas oportunidades de negocio a otras organizaciones, entre otras actividades. Sin embargo, ¿es esto suficiente? o ¿podemos hacer más aún?
PUBLICIDAD
A raíz del reconocimiento de Empresas que Transforman el Perú, impulsada por IPAE Asociación Empresarial y la Asociación Frieda y Manuel Delgado Parker, se tuvo la oportunidad de reunir a más de 100 organizaciones del país que querían involucrarse más y dar el siguiente paso. Y no solo fueron las instituciones de gran tamaño, sino también las medianas y pequeñas. Gracias a las conversaciones que se tuvieron con esas empresas, se pudo notar que existían dos grandes barreras a la hora de dar el siguiente paso para el desarrollo del país: 1. no sabían por dónde empezar y 2. no lograban conseguir los fondos para avanzar en sus proyectos.
Es ahí donde el concepto de Valor Compartido, de Michael Porter y Mark Kramer, hace sentido, porque propone que es posible hacer empresa mientras se resuelven problemas sociales o medioambientales. ¡Y ese puede ser el siguiente paso!
PUBLICIDAD
Entonces, para aplicar esta propuesta hay que responder dos preguntas: 1.¿Cuáles son los problemas sociales o ambientales que existen en el entorno en el que opera mi empresa? Y, 2. ¿Cómo solucionar ese problema puede mejorar la competitividad de mi empresa? Es vital responder ambos cuestionamientos porque es en la intersección de dichas respuestas en donde están las oportunidades para superar tales barreras.
Los empresarios conocen que un negocio debe generar ganancias y crecer. Esa es la base del Valor Compartido; no se debe de cambiar el pensamiento, porque se corre el riesgo de terminar con un hermoso proyecto de ayuda social que seguramente traerá mucho bienestar, pero estará siempre en la cuerda floja, buscando fondos para seguir existiendo (la segunda barrera). En cambio, si se hace parte de la estructura del negocio, se convertirá en un proyecto vivo, que siempre buscará nuevas formas para seguir creciendo, tanto en impacto positivo para la sociedad como para el mismo.
PUBLICIDAD
Las empresas que fueron reconocidas en la Lista de Empresas que Transforman el Perú 2021 hicieron exactamente eso: no vieron ese impacto social positivo como un adicional o como una buena acción, sino como algo necesario para que sus organizaciones puedan seguir generando ganancias, reduciendo costos y creciendo. Como en el caso de la minera Cerro Verde, que se centró en abastecer de agua a la comunidad de su zona de influencia (Arequipa), no solo generando bienestar para ellos, sino asegurando también la dotación de agua que necesitan para su operación. Es una situación ganar - ganar.
Incluso, el Valor Compartido puede ser aún más específico para ayudarnos a saber por dónde empezar:
1. Redefiniendo los productos o servicios que se ofrecen. Como las Galletas Nutri H, que son deliciosas, se venden en bodegas y, además, combaten la anemia. O como el servicio de recojo de residuos compostables de Lima Compost, que por un monto mensual se lleva la basura orgánica y evita generar 38 toneladas de CO2 mes a mes.
PUBLICIDAD
2. Optimizando la cadena de valor. Como el programa Predica de Danper, que permite a los colaboradores terminar sus estudios secundarios y así mejorar su desempeño en el trabajo.
3. Mejorando el entorno en el que se opera. Como el Proyecto Arco Iris, de Qroma, que pinta murales con las familias de la zona, generando un sentido de comunidad y pertenencia, al mismo tiempo que aumenta las ventas de sus productos por el valor que ahora les da la gente.
PUBLICIDAD
Estos son solo algunos ejemplos, pero el punto importante aquí es que en todos los casos, siempre hubo una situación que benefició tanto a la sociedad como a la empresa y eso es lo que hace que las iniciativas se mantengan en el tiempo.
Es importante enfatizar en que no existe una única forma de involucrarse en el desarrollo del país y que todos los esfuerzos que se hagan como empresa son excelentes y merecen todo el reconocimiento que se les pueda dar. Creo que la magia está en la combinación de esfuerzos y enfoques, lo que permite trabajar en distintos frentes y transformarnos como empresa.
PUBLICIDAD

SEGUIR LEYENDO:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
¿Está Albert Ramdin dispuesto a sacrificar el futuro de la OEA para proteger a su círculo más cercano?
Washington podría suspender su financiamiento hasta que haya una auditoría externa independiente y una revisión del liderazgo

Los últimos días de la dictadura cubana sin pueblo, sin narrativa, sin economía y sin opciones
El régimen ya no tiene condiciones de gobernabilidad tras décadas de represión, pérdida de apoyo social y colapso productivo. El margen de supervivencia se ha agotado
El absurdo del “Nuevo” Nuevo León
Las sociedades no avanzan cambiándose de nombre. Avanzan resolviendo problemas

Después del Memorándum, hay más perdedores que ganadores
Este pacto va a seguir el camino de la “Paz para Gaza”, donde aquellos hoy olvidados 20 puntos se parecen a los 14 puntos actuales. Es decir, buenas intenciones que no se materializaron


