China, un potencial Cisne Negro, que amenaza a todo el mundo

El objetivo del régimen de Xi Jinping es frenar la expansión de las grandes tecnológicas del país como Alibaba, Tencent, Ant Group, JD.com o DiDi


El presidente chino, Xi Jinping (Reuters)
El presidente chino, Xi Jinping (Reuters)

Nassim Nicholas Taleb, en su libro “Cisne Negro”, desarrolla la teoría que describe un suceso inesperado, impredecible y disruptivo de gran impacto socio económico. Las características del Cisne Negro son las siguientes.

1-Por fuera de las expectativas normales: un suceso atípico porque no se podía prever que iba a suceder.

2-Impacto socioeconómico: suceso de gran relevancia.

3-Racionalización del suceso en retrospectiva: a pesar de que nadie pudo anticiparlo, erróneamente, se le encuentra una explicación previsible.

Desde el 18 de julio cuando la Comisión Central de Asuntos Económicos y Financieros de China anunció su intención de lograr la “prosperidad común”, muchos comenzaron a temer que el Gobierno chino sea el nuevo “Cisne Negro”.

¿En qué consiste la iniciativa “prosperidad común”?

Es una propuesta del presidente de China, Xi Jinping, de que las grandes empresas locales ajusten sus beneficios y los “regresen a la sociedad”, en una visión muy colectivista. En sí es un giro del Gigante Asiático más hacia el socialismo. Al parecer, China quiere olvidar la frase célebre de Deng Xiaoping que luego de la muerte de Mao Zedong llevó adelante una de las reformas y aperturas más importantes del país que permitió a China crecer rápidamente: “Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones”.

El Gobierno chino vuelve a reflotar una expresión pre apertura del año 1953 de “prosperidad común”. La idea es marcar una separación dengista y abandonar un proceso en el que “ciertas regiones y grupos de personas se enriquecieron primero”. Es decir, según el Gobierno de Xi Jinping, es necesario un reajuste en las regulaciones y el crecimiento hacia una reducción de las desigualdades.  Obviamente, como es bien sabido, todas estas políticas a la larga no hacen más que igualar hacia abajo.

El objetivo del gobierno chino es frenar la expansión de las grandes tecnológicas del país como Alibaba, Tencent, Ant Group, JD.com o DiDi.

Luego de que la Administración Estatal para la Regulación del Mercado de China declarara que Alibaba ahoga la competencia en el mercado minorista online del país e “infringe los negocios de los comerciantes en las plataformas, así como los derechos e intereses legítimos de los consumidores”, Alibaba decidió contribuir a la causa. Recordemos que, en 2021, Alibaba tuvo que pagar una multa de US$ 2.800 millones al Estado. Así que, Alibaba invertirá US$ 15.500 millones a “prosperidad común” en 10 iniciativas que involucran innovación tecnológica, desarrollo económico, creación de empleo y apoyo a sectores vulnerables.

Daniel Zhang, Director Ejecutivo de Alibaba, argumentó que la empresa se ha beneficiado del fuerte avance del progreso social y económico de China y que, si a la sociedad le iba bien, a Alibaba también.

Ese tipo de decisiones no hicieron más que perjudicar a los inversores de estos sectores. Desde noviembre del año pasado, el valor de Alibaba ha caído a la mitad desde su máximo histórico de octubre de 2020.

Además, según un informe publicado en el Financial Times, las autoridades chinas pretenden disolver la división Alipay de Ant y forzar la creación de una aplicación de préstamos separada e independiente que podría acabar siendo de propiedad estatal. Esto podría arremeter otro golpe fuerte a la empresa tecnológica que podría volver a caer.

Obviamente, todas estas decisiones indicarían, lo que temen muchos inversores, que el propio Xi Jinping sea el Cisne Negro. La preocupación más grande es si Xi Jinping se aventura con nuevas regulaciones, podría generar una gran reacción en cadena, afectando a varios sectores en el mundo.

Otro de los puntos que preocupan es que también el Cisne Negro podría llegar desde Evergrande, una inmobiliaria que tiene una deuda por US$ 300.000 millones y que está al borde de la quiebra.

Evergrande apostó que China llevara adelante una política monetaria más expansiva, al igual que EE.UU. y una relajación en las medidas restrictivas por la pandemia, de esa forma el mercado inmobiliario se recuperaría y podría hacer frente a su deuda. Sin embargo, fue todo lo contrario y una de las 500 compañías más grande del mundo está en quiebra, amenazando con un efecto dominó que afectaría todo el sistema bancario como un nuevo Lehman Brothers. Todavía es muy apresurado para aventurarnos a sacar conclusiones, pero el riesgo sigue latente.

Como observamos, no podemos sentenciar que China es un gran Cisne Negro, pero el riesgo está ahí y cada vez preocupa a más inversores.

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