
Rusia intensificó los ataques contra la infraestructura energética de Ucrania, con daños en instalaciones eléctricas, petroleras y gasíferas que provocaron cortes de luz en cientos de miles de hogares, mientras el país acelera las reparaciones de su red ante la llegada del invierno.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, afirmó que Moscú atacó instalaciones del sector energético en 76 ocasiones durante la semana posterior al anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un supuesto “alto el fuego energético”.
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El domingo, Zelensky denunció los ataques contra las instalaciones de electricidad, petróleo y gas. Un día después, informó que los bombardeos nocturnos dañaron más de diez infraestructuras energéticas y dejaron sin suministro eléctrico a al menos 550.000 familias.
Kiev había evitado inicialmente responder con ataques similares contra las instalaciones rusas, pero después retomó sus propias ofensivas, según un informe de AFP. La continuidad de los bombardeos rusos mantiene bajo presión a la red energética ucraniana, que ya sufrió daños considerables durante el conflicto iniciado con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022.
El problema adquiere mayor urgencia ante la proximidad de las temperaturas bajo cero. Durante el invierno anterior, los ataques rusos interrumpieron el suministro eléctrico y la calefacción en distintas zonas del país. Ahora, las autoridades y las empresas del sector trabajan para reparar los daños antes de que vuelva el frío intenso, aunque los nuevos bombardeos dificultan las tareas.
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Los cortes rotativos de electricidad constituyen una de las medidas para reducir la presión sobre la red, pero no representan una solución inmediata. Además de las interrupciones del suministro, Ucrania enfrenta el costo de reconstruir una infraestructura que acumula daños desde el comienzo de la guerra.
El Banco Mundial estimó en febrero que la factura a largo plazo para restaurar el sector energético ucraniano asciende a unos 91.000 millones de dólares. De ese total, el país necesita alrededor de 4.900 millones de dólares durante este año para afrontar las reparaciones urgentes.
Sin embargo, la persistencia de los ataques podría elevar esa cifra. Olena Pavlenko, directora del centro de estudios energéticos DiXi Group, consideró que los cálculos actuales podrían quedarse cortos ante la magnitud de la destrucción. “Estoy segura de que, con el nivel de ataques y destrucción, la cifra solo para 2026 rondará los 6.000 a 7.000 millones de dólares”, afirmó Pavlenko a AFP.
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Daños en las centrales de Kiev
La capital ucraniana, donde viven alrededor de tres millones de personas, enfrenta dificultades particulares por los daños en sus instalaciones de generación eléctrica y calefacción. Según la organización no gubernamental Global Energy Monitor, Kiev cuenta con tres centrales de cogeneración de calor y electricidad, con una capacidad conjunta de generación de aproximadamente 1,3 gigavatios.
El alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, afirmó este mes que la capacidad de Kiev para generar electricidad había quedado “destruida”, pese a las reparaciones que se realizaron desde el invierno anterior.

Pavlenko señaló que no existe información pública sobre la magnitud exacta de la capacidad dañada, aunque el grupo de expertos considera que la mayoría de las centrales de cogeneración podrían haber quedado nuevamente destruidas por completo.
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“La generación distribuida no será suficiente para cubrir las necesidades. El equipo municipal y el Gobierno todavía tienen algo de tiempo para reparar las instalaciones antes de que bajen las temperaturas”, advirtió la especialista. “Pero, en caso de otro ataque, la situación se repetirá”.
Las centrales de cogeneración de Kiev datan de las décadas de 1970 y 1980, durante la época soviética. La disponibilidad de repuestos para reparar los daños también disminuye, lo que agrega dificultades a las tareas de mantenimiento y recuperación.
La empresa energética DTEK informó el 1 de octubre que sus centrales térmicas habían sufrido más de 230 ataques desde el comienzo de la guerra.
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Por su parte, Vitalii Zaichenko, representante del operador de la red eléctrica Ukrenergo, sostuvo la semana pasada que los recientes ataques con misiles balísticos y drones complicaron de forma considerable el trabajo de los equipos técnicos. “Después de atacar previamente las subestaciones de alta tensión y las instalaciones de generación, el enemigo pasó a atacar directamente las líneas de transmisión de alta tensión”, explicó.
Zaichenko también advirtió que resulta “extremadamente difícil” organizar rápidamente fuentes de energía de respaldo. Los ataques alcanzan además las redes de las empresas distribuidoras, mientras que las alertas aéreas, que suenan durante todo el día y pueden prolongarse durante horas, obstaculizan las reparaciones.
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En Kiev, Zelensky criticó públicamente a Klitschko por el ritmo de los preparativos para el invierno. El alcalde, por su parte, aseguró que habrá planes de contingencia y que se instalarán generadores en escuelas y centros médicos para garantizar la iluminación, la calefacción y el suministro de agua caliente.
La descentralización energética y el riesgo para el suministro de agua
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó que Ucrania contaba con unos 38 gigavatios de capacidad de generación eléctrica antes de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022. Casi cinco años de guerra redujeron considerablemente esa capacidad, aunque la cifra actual no está clara.
En la actualidad, las tres centrales nucleares ucranianas que continúan operativas suministran más del 55% de la producción total de electricidad del país.
Entre las alternativas propuestas para reforzar el abastecimiento figuran la generación local, los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, las microrredes y la cogeneración. Estas opciones buscan reducir la dependencia de una red centralizada y mejorar la capacidad de respuesta ante nuevos ataques.
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Sin embargo, el tiempo disponible antes del invierno limita las posibilidades de implementar esas soluciones a gran escala. La falta de electricidad estable ya provocó la suspensión temporal del servicio del metro de Kiev y existen temores de que las interrupciones también afecten el suministro de agua.
Sergii Gorkutsenko, subdirector ejecutivo de Kyivvodokanal, la principal empresa de abastecimiento de agua de la capital, advirtió sobre las consecuencias de una interrupción prolongada del servicio eléctrico. “Si no hay electricidad en la ciudad, no habrá agua”, afirmó en declaraciones al medio ucraniano epravda.com.

El funcionario explicó que los cortes programados y las interrupciones de emergencia pueden limitar la capacidad de la empresa para bombear agua, incluso hacia los edificios residenciales de gran altura.
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Los habitantes de Kiev ya sufrieron interrupciones en el suministro y la falta de agua, sumada a las dificultades para retirar las aguas residuales, genera preocupación por los riesgos para la salud pública.
“Si no hay alcantarillado, en tres días habrá una catástrofe epidemiológica”, advirtió Gorkutsenko.
(Con información de AFP)
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