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Una tradición que sobrevivió a la guerra: así es el concurso de saltos desde un puente en Kosovo

La competencia quedó interrumpida tras el conflicto que tuvo lugar entre 1998 y 1999, cuando la estructura resultó dañada. Luego de 15 años, volvió a realizarse y ya convoca a fanáticos de toda la región

La edición 2026 se realizó el domingo sobre el río Drini i Bardhë, cerca de Gjakova, con lanzamientos desde 22 metros y evaluación técnica - REUTERS/Valdrin Xhemaj
La edición 2026 se realizó el domingo sobre el río Drini i Bardhë, cerca de Gjakova, con lanzamientos desde 22 metros y evaluación técnica - REUTERS/Valdrin Xhemaj
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Quince competidores saltaron desde 22 metros de altura en el río Drini i Bardhë, cerca de Gjakova, en la edición 2026 del concurso de saltos desde el puente de Fshajt, uno de los eventos deportivos y culturales más antiguos de Kosovo. El domingo, el puente volvió a ser escenario de una tradición que se remonta a 1954 y que, tras sobrevivir a una guerra, sigue convocando a participantes y espectadores de toda la región.

Los clavadistas compitieron ante un jurado que evaluó la técnica de cada salto. Desde la estructura, cada participante se lanzó hacia el río desde una altura de 22 metros, con el objetivo de lograr la entrada al agua más depurada posible. Euronews registró la jornada y destacó que el evento mantiene plena vigencia como cita deportiva y cultural del país.

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Una tradición que sobrevivió a la guerra

La competencia, conocida como Ura e Fshejte, se celebró por primera vez en 1954 en el municipio de Gjakova, en el suroeste de Kosovo. El puente sobre el que se realiza el salto es un monumento del patrimonio cultural del país y está rodeado por una zona natural protegida de 199 hectáreas que abarca el cañón del río Drini i Bardhë.

Durante décadas, el evento reunió a jóvenes de la zona en una competencia que originalmente era exclusiva para varones. Con los años, la participación se amplió y las mujeres también comenzaron a integrar el certamen, según detalla el portal de turismo local The Bridge of Fshajtë.

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La guerra de Kosovo de 1998-1999 interrumpió la continuidad del torneo. El puente resultó dañado durante el conflicto y la competencia quedó suspendida durante más de una década. Euronews informó que la actividad se retomó en 2014, cuando las obras de restauración permitieron recuperar la estructura y, con ella, la tradición.

El puente, entre la historia y la leyenda

La historia del puente está ligada a una leyenda local similar a la del Castillo de Rozafa, en la ciudad albanesa de Shkodra. Según la tradición oral, la construcción de la estructura estuvo asociada al sacrificio simbólico de una mujer, cuya historia dio nombre tanto al puente como a la aldea de Fshajt.

El sitio forma parte del municipio de Gjakova y se ubica sobre el camino que conecta esa ciudad con Prizren. La zona protegida que lo rodea se distribuye entre municipios con unas 74 hectáreas y Rahovec, con 125 hectáreas, de acuerdo con información del registro de patrimonio natural de Kosovo.

El puente recibe también otros nombres en el habla popular: “Ura e Shejte”, “Ura e Shejti” y “Ura e Rozafa”. Todos aluden a la misma estructura que, cada año en verano, concentra la atención de miles de personas.

Los participantes se lanzaron desde lo alto del monumento hacia el Drini i Bardhë con el objetivo de lograr una entrada al agua limpia - REUTERS/Valdrin Xhemaj
Los participantes se lanzaron desde lo alto del monumento hacia el Drini i Bardhë con el objetivo de lograr una entrada al agua limpia - REUTERS/Valdrin Xhemaj

Un espectáculo que atrae a toda la región

En la edición de este año, 15 competidores se presentaron ante el jurado en una jornada que, según el portal de noticias, volvió a reunir a participantes y público procedentes de distintos puntos de los Balcanes. El evento cuenta con apoyo institucional y se desarrolla como un campeonato anual organizado con reglas formales de puntuación.

El salto desde el puente de Fshajt es considerado el evento más representativo del deporte de aventura en Kosovo. Miles de espectadores se congregan cada año a orillas del río para presenciar los clavados, que combinan destreza atlética con el peso de una identidad cultural construida a lo largo de décadas.

La edición correspondiente a la competencia de 2026 confirmó que la tradición, que en el pasado fue interrumpida como resultado de la guerra y que posteriormente fue revivida gracias a la voluntad colectiva de una comunidad, sigue manteniendo completamente intacta su capacidad para convocar personas.

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