Una investigación alerta que la sequía mató camellos en casi la mitad de los hogares de Somalia

Los datos difundidos por la BBC señalan que el 46% de unas 6.000 familias pastoriles perdió ejemplares en 12 meses, con un máximo en Sool, donde la mortalidad llegó al 73%

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Una investigación sobre Somalia señaló que la sequía mató camellos en el 46% de casi 6.000 familias pastoriles durante los últimos 12 meses (REUTERS/Feisal Omar)
Una investigación sobre Somalia señaló que la sequía mató camellos en el 46% de casi 6.000 familias pastoriles durante los últimos 12 meses (REUTERS/Feisal Omar)

En Somalia, casi la mitad de los hogares que poseen camellos perdió animales por la sequía en los últimos 12 meses, según una investigación publicada en junio de 2026. El estudio, basado en casi 6.000 familias pastoriles, reveló que la mortalidad de camellos por causas relacionadas con el calor extremo y la falta de agua afecta al 46% de esas unidades domésticas, con un pico en la región de Sool, donde la tasa de muerte entre los animales trepó al 73%.

Los datos, que difundió la BBC esta semana, muestran que el animal símbolo de la resistencia al desierto lucha por sobrevivir en el ecosistema que siempre fue su hábitat.

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El norte y el noreste de África albergan alrededor del 80% de la población mundial de dromedarios —los camellos de una joroba—, animales a los que ganaderos y nómadas recurrieron durante siglos precisamente por su tolerancia al calor y a la escasez de agua.

La mortalidad de camellos por sequía alcanzó su nivel más alto en Sool, donde llegó al 73% de los hogares pastoriles relevados (REUTERS/Feisal Omar)
La mortalidad de camellos por sequía alcanzó su nivel más alto en Sool, donde llegó al 73% de los hogares pastoriles relevados (REUTERS/Feisal Omar)

Esa resistencia tiene un límite fisiológico que las temperaturas actuales empiezan a exceder cada vez con más frecuencia. Según el informe Estado del Clima en África 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el norte de África registró el calentamiento más acelerado de las seis subregiones del continente: 0,43°C por década entre 1991 y 2025.

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El impacto del calor extremo en los pastores y sus animales

En 2024, varios países de la región y de Oriente Medio reportaron temperaturas superiores a los 50°C (122°F), una barrera que la OMM describe como imposible de sostener para las personas, los ecosistemas y las economías.

Ali Umer, pastor con alrededor de 500 camellos en Semera, en la región de Afar —uno de los lugares más calientes y áridos del planeta—, describió a la BBC los efectos que observa en sus propios animales.

El norte y el noreste de África concentran el 80% de los dromedarios del mundo, pero el cambio climático pone en riesgo su supervivencia (REUTERS/Feisal Omar)
El norte y el noreste de África concentran el 80% de los dromedarios del mundo, pero el cambio climático pone en riesgo su supervivencia (REUTERS/Feisal Omar)

“Veo a mis camellos sufrir por el calor extremo. Les salen ampollas en las patas, los ojos se les llenan de agua y la arena caliente les quema la piel y consume el pelo cuando están sentados”, dijo el hombre, de 40 años. En el último mes perdió ocho crías de camello. “Incluso el viento, que antes traía aire fresco, ahora trae calor”, agregó.

Los límites fisiológicos del animal más resistente

Los científicos explican que los camellos toleran el calor hasta aproximadamente los 40°C (104°F) gracias a una serie de adaptaciones: permiten que su temperatura corporal fluctúe varios grados a lo largo del día, producen orina concentrada, excretan heces secas y su gruesa capa de piel los protege de la radiación solar. Pero esos mecanismos tienen techo.

Por su parte, Mohammed Bengoumi, científico especialista en salud camélida de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), advirtió a la BBC que “en muchas partes del Sahara las temperaturas estivales superan frecuentemente los 50 °C (122 °F), lo que eleva el riesgo de estrés térmico grave, especialmente cuando se combinan con menor cobertura vegetal, escasez de agua y falta de sombra”.

Especialistas advirtieron que el calor extremo provoca en los camellos letargo, caída de la producción de leche, trastornos reproductivos e infecciones (REUTERS/Feisal Omar)
Especialistas advirtieron que el calor extremo provoca en los camellos letargo, caída de la producción de leche, trastornos reproductivos e infecciones (REUTERS/Feisal Omar)

El catedrático Abdelmadjid Chehma, de la Universidad de Ghardaia, en Argelia, fue más allá: sus experimentos en el desierto del Sahara mostraron que el calor sostenido, de día y de noche, por encima de los 41 a 45°C (106 a 113°F) ataca directamente las células de los animales. “Su sistema inmune sufre porque esas temperaturas dañan los glóbulos blancos y otras células; estresadas, luchan por repararse y terminan destruyéndose”, explicó a la BBC.

Cuando el estrés térmico se instala, el metabolismo del camello desacelera, la ingesta de alimento cae en picada y aparecen letargo, fatiga generalizada, caída en la producción de leche y trastornos reproductivos.

El experto en hidrobiología animal Mohammed el Khasmi, catedrático de la Universidad de Casablanca, en Marruecos, sumó a ese cuadro la pérdida de peso, inflamaciones, afecciones musculares y óseas, desequilibrios químicos por disfunción renal y enfermedades infecciosas causadas por parásitos.

Muertes en aumento: Kenia, Somalia y Argelia

En Kenia, el veterinario Hassan Nuya Guyo, del condado de Marsabit, en el noreste del país —fronterizo con Etiopía—, confirmó a la BBC que en los últimos dos años los fallecimientos de camellos en su jurisdicción crecieron más de 15% por el calor extremo. “Vemos un aumento en casos de hipertermia en camellos, a raíz de lo cual contraen múltiples infecciones”, dijo.

Las temperaturas superiores a 50°C en África y Oriente Medio exceden la tolerancia de los camellos y agravan el estrés térmico por falta de agua y sombra (REUTERS/Feisal Omar)
Las temperaturas superiores a 50°C en África y Oriente Medio exceden la tolerancia de los camellos y agravan el estrés térmico por falta de agua y sombra (REUTERS/Feisal Omar)

Investigaciones en el Cuerno de África asociaron directamente la mayor prevalencia de enfermedades y la caída en la producción de leche con el estrés térmico producto del cambio climático.

Además, un trabajo publicado este año en Argelia, al que hizo referencia la BBC, documentó un aumento de muertes de camellos durante las olas de calor estivales y reclamó intervenciones específicas en los períodos de mayor riesgo, como provisión estratégica de agua, alimentación suplementaria y mayor vigilancia sanitaria. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que las olas de calor en el norte de África muestran una tendencia al alza sin interrupción desde 1981.

El desplazamiento forzado de los pastores

El impacto del calor extremo se multiplica cuando se combina con otros factores: pérdida de vegetación y fuentes de agua, ausencia de zonas con sombra y escasez de servicios veterinarios. En Etiopía, muchos pastores ya no realizan los desplazamientos estacionales de siempre: se trasladan de forma definitiva desde el norte del país hacia el sur, donde el agua y la vegetación son relativamente más abundantes.

“No es el movimiento estacional de los pastores. Están abandonando la región norte para siempre porque ya no pueden sostener la cría de camellos allí”, dijo a la BBC el profesor Daniel Gelan, investigador en desarrollo pastoril de la Universidad Vision de Etiopía.

En Kenia y Argelia, veterinarios e investigaciones registraron un aumento de muertes de camellos durante las olas de calor estivales (REUTERS/Feisal Omar)
En Kenia y Argelia, veterinarios e investigaciones registraron un aumento de muertes de camellos durante las olas de calor estivales (REUTERS/Feisal Omar)

El Cuerno de África todavía se recupera de la sequía más larga y grave registrada, que se extendió de 2020 a 2023, pero atraviesa ahora un nuevo ciclo de condiciones extremas, según la organización humanitaria Oxfam.

En partes de Somalia, el precio del agua subió más del 2.000% a causa de la sequía. Datos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) publicados en 2026 indicaron que en Dhusamareb, un pastor de 61 años perdió más de dos tercios de sus camellos en menos de un año.

Para Chehma, el panorama es directo: “Mientras los camellos siguen siendo el último recurso de los pastores frente al desierto, la intensidad sin precedentes de las actuales olas de calor amenaza sus funciones vitales, convirtiendo a este animal históricamente resistente en una víctima del clima”.

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