Cuatro petroleros iraníes desafiaron el bloqueo naval de Estados Unidos y cruzaron el estrecho de Ormuz

Los buques transportaban en conjunto siete millones de barriles de crudo cargados en la isla de Jark. Navegaron con los sistemas de identificación apagados, táctica central de la flota sombra iraní para eludir el control occidental

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FOTO DE ARCHIVO: Buques anclados en el Estrecho de Ormuz, visto desde Musandam, Omán, 25 de mayo de 2026
REUTERS/Stringer/Archivo
FOTO DE ARCHIVO: Buques anclados en el Estrecho de Ormuz, visto desde Musandam, Omán, 25 de mayo de 2026 REUTERS/Stringer/Archivo

Cuatro petroleros con pabellón iraní cruzaron el estrecho de Ormuz el lunes con cargamento a bordo, un hecho que no se registraba desde el 15 de abril, cuando comenzó el bloqueo naval impuesto por Washington sobre los puertos de la república islámica. Los buques —el Hilda I, el Amber, el Silvia 1 y el Happiness I— transportaban en conjunto siete millones de barriles de crudo, según datos publicados el jueves por la empresa de seguimiento marítimo Kpler, que utiliza imágenes satelitales para rastrear embarcaciones de materias primas.

Los cuatro buques cargaron su mercancía a mediados de abril en la isla de Jark, la principal terminal petrolera de Irán, por la que en condiciones normales transita el 90% del crudo exportado por la república islámica. Todos cruzaron el estrecho con el transpondedor AIS apagado, táctica central de la denominada flota sombra iraní para eludir los sistemas de rastreo convencionales.

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La maniobra no es nueva en su forma, pero sí en su contexto. Los cuatro buques habían mantenido sus operaciones al inicio del conflicto, pero interrumpieron sus trayectos el 13 de abril, cuando el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) puso en marcha el bloqueo naval. Tres petroleros vinculados a Irán ya habían intentado desafiar la medida el 15 de abril, según Kpler, pero desde entonces ningún buque cargado bajo pabellón iraní había vuelto a intentarlo.

El destino habitual de estas embarcaciones es una zona de aguas internacionales frente a las costas de Malasia y Singapur, donde los cargamentos se transfieren en alta mar a otras naves que completan el trayecto hasta el cliente final. Según datos de Kpler y el Departamento del Tesoro de EEUU, el comprador mayoritario es China, que absorbe entre el 80% y el 90% de las exportaciones iraníes de petróleo sin registrarlo oficialmente. El crudo llega a refinerías independientes chinas —las llamadas “teapots”— concentradas en la provincia de Shandong, donde el petróleo iraní se comercializa frecuentemente etiquetado como malayo o de procedencia desconocida.

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Un buque anclado en el Estrecho de Ormuz, visto desde Musandam, Omán, 29 de mayo de 2026. REUTERS/Stringer
Un buque anclado en el Estrecho de Ormuz, visto desde Musandam, Omán, 29 de mayo de 2026. REUTERS/Stringer

Teherán construyó este sistema de transferencias encadenadas como respuesta estructural a las sanciones internacionales. La mecánica implica buques que desactivan su AIS, cambian de nombre y bandera, y operan a través de empresas pantalla registradas en jurisdicciones con escasa supervisión. El Departamento del Tesoro de EEUU sancionó en las últimas semanas a compañías chinas de transporte marítimo y a refinadoras vinculadas a esa cadena, en un intento de presionar ese eslabón.

El bloqueo entró en vigor el 13 de abril, tras el fracaso de conversaciones de paz en Islamabad. El CENTCOM precisó desde el inicio que la medida se aplicaría a todos los buques que entrasen o saliesen de puertos y zonas costeras iraníes, sin afectar al resto del tráfico marítimo. Desde entonces, Washington ha ejecutado de forma periódica acciones de fuerza para hacerlo cumplir. El 8 de mayo, un avión F/A-18 Super Hornet inutilizó dos petroleros iraníes que ignoraron las advertencias de las fuerzas desplegadas. A principios de ese mes, fuerzas estadounidenses destruyeron seis lanchas rápidas del IRGC en el estrecho.

El conflicto se inició el 28 de febrero de 2026, cuando EEUU e Israel lanzaron la Operación Furia Épica contra instalaciones iraníes. Teherán respondió con el cierre de facto del estrecho de Ormuz, paso por el que en condiciones normales circula cerca del 20% del petróleo mundial. La Agencia Internacional de Energía señaló que ese volumen se redujo a un goteo desde el inicio del conflicto. La paralización disparó los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril y obligó a las principales navieras —Maersk, MSC, CMA CGM y Hapag-Lloyd— a suspender sus tránsitos y redirigir sus rutas alrededor del cabo de Buena Esperanza.

La presión sobre el sistema exportador iraní era patente desde semanas antes. Imágenes satelitales del 31 de mayo, compiladas por UANI, mostraban 22 petroleros fondeados en el anclaje de Jark, al menos 14 de ellos cargados con hidrocarburos iraníes sin poder salir. Bloomberg informó a principios de mayo de que la terminal de Jark registró varios días consecutivos sin cargas, el periodo más prolongado desde el inicio del conflicto, señal de que la capacidad de almacenamiento iraní comenzaba a alcanzar sus límites. Si los cuatro buques logran completar el trasbordo frente a Malasia, Teherán podrá aliviar parte de esa presión; si son interceptados, el bloqueo habrá avanzado un paso más hacia forzar recortes en la producción de un país que condiciona cualquier apertura del estrecho al levantamiento previo de las sanciones.

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