
El pistacho es un cultivo clave para la economía agrícola de California, con un valor anual estimado en USD 2.000 millones y un mercado en expansión mundial, según Journal of Experimental Botany. No obstante, la apertura prematura de la cáscara externa representa una amenaza significativa, pues reduce la calidad y eleva las pérdidas económicas. Este defecto permite la entrada de agentes como insectos y hongos, lo que genera preocupación entre agricultores y procesadores de la región.
Aproximadamente el 4% de la cosecha total presenta apertura temprana de la cubierta, facilitando el deterioro del fruto y comprometiendo su inocuidad. En determinadas variedades y condiciones específicas, este porcentaje puede alcanzar el 40%, explicaron los expertos en Journal of Experimental Botany.
El desafío es especialmente relevante para una industria que compite globalmente y enfrenta una demanda creciente.
Un estudio clave desde la Universidad de California
Un equipo de la Universidad de California, Davis, ha realizado un avance fundamental hacia la solución de este problema. Los investigadores del laboratorio dirigido por la profesora Georgia Drakakaki y la científica Shuxiao “Susan” Zhang desarrollaron un estudio integral sobre la maduración del fruto del pistacho.
Durante 3 años consecutivos, recolectaron muestras en huertos comerciales cerca de Fresno y en el Wolfskill Experimental Orchard, administrado por la universidad y situado cerca de Winters, California.
Los científicos analizaron muestras de las principales variedades cultivadas en el estado: Kerman, Golden Hills y Lost Hills. Los estudios se centraron en etapas avanzadas de maduración, cuando la cubierta del fruto es más susceptible a alteraciones.
En ese sentido, se emplearon herramientas de imagen avanzadas para medir el grosor de la cáscara y el tamaño celular, además de registrar el número de frutos intactos, desgarrados o agrietados.

El equipo también evaluó el grado de cohesión entre las células de la cubierta del pistacho y observó cambios en la composición de la pared celular, prestando especial atención a la pectina. Este componente es clave porque otorga resistencia y mantiene unidas las células.
La modificación de la pectina durante la maduración causa que las células se separen, lo que favorece la aparición de grietas y desgarros en la cáscara.
En el laboratorio, los investigadores extrajeron ARN de cientos de muestras para identificar los genes del pistacho que se activan en las distintas fases de maduración. Descubrieron que las células de la capa interna de la cubierta tienden a expandirse, en contraste con las células externas, que mantienen su tamaño. Esta diferencia genera puntos de tensión responsables de la apertura prematura, una situación potenciada por la humedad y factores mecánicos.
Hallazgos y proyecciones para la industria
“Este es el primer estudio anatómico y celular del pistacho, junto con el análisis de la expresión génica y datos fisiológicos”, recalcó la profesora Drakakaki, citada por Journal of Experimental Botany.
Por su parte, Zhang destacó que la pectina, el tamaño celular y otras características presentan variaciones marcadas en función de la capa celular, lo que explica las distintas formas en que ocurre el deterioro de la cubierta durante la maduración del fruto.
Esta investigación se apoya en contribuciones previas de Grey Monroe y Barbara Blanco-Ulate, quienes desarrollaron el genoma de referencia de Pistacia vera “Kerman” y definieron las etapas de crecimiento del fruto y sus características anatómicas.
Este marco genético permitió profundizar en las diferencias entre las variedades estudiadas y proporciona una base para estrategias de selección de variedades con mayor resistencia a la apertura de la cáscara.

Uno de los aportes más valiosos del estudio es la identificación de genes clave relacionados con la resistencia de la cubierta externa al agrietamiento. Esta información resulta esencial para los programas de mejoramiento genético, pues permite elegir variedades que mantengan la cáscara cerrada hasta el momento óptimo de cosecha. Así, se minimiza la exposición a plagas y contaminantes, y se mejora la competitividad del sector agrícola.
El modelo de investigación propuesto es aplicable a la selección de características de interés en otros cultivos frutales. Las conclusiones ofrecen nuevas perspectivas para proteger frutos de pepita o drupa frente al deterioro prematuro de su cubierta, según detalló Journal of Experimental Botany.
El entendimiento profundo sobre la modificación de la pectina y la expresión génica durante la maduración se considera fundamental para fortalecer la resistencia física del fruto, con repercusiones en la calidad y la seguridad alimentaria.
La industria del pistacho en California espera que, al integrar estos avances en los programas de selección, se reduzcan de manera significativa las pérdidas por apertura prematura de la cáscara. Estas innovaciones biotecnológicas consolidarán la posición del sector en los mercados globales y contribuirán a una producción agrícola más sustentable.
Aunque consumimos principalmente la semilla del pistacho, desde el punto de vista biológico el fruto es la cáscara que lo cubre. Este hallazgo aporta soluciones transferibles a una amplia gama de especies frutales y abre nuevas oportunidades para la agricultura especializada.
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