El régimen iraní admitió alrededor de 2.000 muertos en la brutal represión de las protestas

Primera vez que autoridades reconocieron la magnitud de las víctimas mortales en el mayor desafío interno en años. La ONU se declaró “horrorizada” por la violencia contra manifestantes pacíficos

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Cuerpos en bolsas yacen en
Cuerpos en bolsas yacen en el suelo afuera del Centro Médico Forense de Kahrizak en Teherán, el 11 de enero. Un funcionario iraní reconoció el martes cerca de 2.000 muertos en las protestas, la primera vez que autoridades admiten la magnitud de víctimas tras dos semanas de represión. (Social Media/via REUTERS)

Alrededor de 2.000 personas han muerto en las protestas en Irán, según declaró el martes un funcionario iraní a Reuters, la primera vez que las autoridades reconocen el elevado número de víctimas mortales tras dos semanas de una intensa represión a disturbios en todo el país.

El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, atribuyó las muertes tanto de manifestantes como de personal de seguridad a lo que denominó terroristas, sin proporcionar un desglose de los fallecidos. La cifra oficial contrasta dramáticamente con el recuento de 648 muertos verificados por la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, que advirtió que la cifra real podría superar las 6.000 víctimas.

Los disturbios, desencadenados por la grave situación económica, representan el mayor desafío interno a las autoridades iraníes desde hace al menos tres años y se producen en medio de la intensificación de la presión internacional. Las protestas comenzaron dirigidas contra el aumento del costo de vida, pero con el paso de los días se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha gobernado Irán desde la revolución de 1979.

Manifestantes iraníes en las calles
Manifestantes iraníes en las calles de Teherán durante una protesta por el desplome del valor de la moneda, el 8 de enero. Los disturbios, desencadenados por la grave situación económica, representan el mayor desafío interno al régimen en al menos tres años. (Stringer/WANA vía REUTERS)

Las autoridades clericales iraníes han tratado de adoptar un doble enfoque ante las manifestaciones, calificando de legítimas las protestas por problemas económicos mientras aplican una dura represión en materia de seguridad. Asimismo, acusan a Estados Unidos e Israel de fomentar los disturbios y aseguran que las protestas fueron secuestradas por personas anónimas, a las que califican de terroristas.

El martes se restableció la conexión telefónica internacional en Teherán, aunque los iraníes siguen sin poder acceder a internet por un bloqueo impuesto por las autoridades desde el 8 de enero que, según organizaciones de derechos humanos, busca ocultar la magnitud del derramamiento de sangre. Las restricciones a las comunicaciones han obstaculizado el flujo de información y dificultado la verificación independiente de las cifras.

Videos de enfrentamientos nocturnos entre manifestantes y fuerzas de seguridad durante la semana pasada han mostrado violentos choques con disparos y autos y edificios en llamas.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró “horrorizado” por la represión de las protestas y llamó a “dejar de matar a manifestantes pacíficos”. Human Rights Watch abundó diciendo que existen “informes fiables de que las fuerzas de seguridad están llevando a cabo matanzas a gran escala en el país”.

Según la prensa estatal iraní, decenas de miembros de las fuerzas de seguridad murieron en las protestas. Sus funerales se convirtieron en grandes concentraciones a favor del gobierno, que declaró tres días de luto oficial. El líder supremo, el ayatolá Alí Khamenei, de 86 años y en el poder desde 1989, declaró que estas contramanifestaciones representan una “advertencia” para Estados Unidos.

Un manifestante enciende un cigarrillo
Un manifestante enciende un cigarrillo con el fuego de una imagen en llamas del líder supremo ayatolá Alí Jamenei frente a la embajada iraní en Londres, el 12 de enero. Irán reconoció el martes cerca de 2.000 muertos en las protestas, primera admisión oficial de la magnitud de la represión. (REUTERS/Toby Melville)

El canciller iraní, Abás Araqchi, declaró a Al Jazeera que el Ejecutivo “dialogó” con los manifestantes en los primeros días del movimiento y que sólo ordenó que se cortara internet tras verse “confrontado a operaciones terroristas y darse cuenta de que las órdenes venían de fuera del país”.

La admisión oficial de cerca de 2.000 muertos marca un punto de inflexión en el manejo informativo de la crisis por parte del régimen, que hasta ahora no había ofrecido cifras generales de víctimas.