El gabinete de Papúa Nueva Guinea aprobó un tratado de defensa bilateral con su vecino cercano, Australia, allanando el camino para que los líderes de ambas naciones firmen un acuerdo histórico que los aliados de Estados Unidos esperan que frene la influencia china en la región.
El primer ministro de Papúa Nueva Guinea, James Marape, confirmó el jueves que el tratado había sido aprobado formalmente por su gabinete.
“Australia solo tiene otro tratado de defensa mutua de este tipo y, a petición nuestra, Papúa Nueva Guinea lo firmará”, declaró Marape en un comunicado. El otro pacto de alianza de Australia es el Tratado ANZUS, firmado en 1951 con Estados Unidos y Nueva Zelanda.
“Esto refleja la profundidad de la confianza, la historia y el futuro compartido entre nuestras dos naciones”, agregó Marape.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, dijo que él y Marape firmarían el tratado pronto.
“Nuestras dos naciones son los vecinos más cercanos y los amigos más cercanos, y este tratado elevará nuestra relación a una alianza formal”, dijo Albanese en un comunicado.
Australia fue el amo colonial de Papúa Nueva Guinea hasta que la nación insular en desarrollo se independizó en 1975. Australia, con su población de 28 millones, y Papúa Nueva Guinea, con una población estimada de aproximadamente 10 millones, son las naciones más pobladas del Pacífico Sur.
En los últimos años, Estados Unidos y Australia han incrementado sus lazos militares con Papúa Nueva Guinea, país considerado un socio estratégicamente importante para contrarrestar la creciente influencia de China en el Pacífico.
El nuevo pacto entre Australia y Papúa Nueva Guinea aumentaría enormemente la integración de equipo y personal militar.
Marape y Albanese esperaban firmar el pacto en una ceremonia en Puerto Moresby el 17 de septiembre. Pero una reunión del Gabinete programada dos días antes para respaldar el acuerdo nunca se llevó a cabo.

En lugar de ello, Marape y Albanese firmaron una declaración conjunta apoyando los principios fundamentales del tratado.
El tratado reconocería que “un ataque armado contra Australia o Papúa Nueva Guinea sería un peligro para la paz y la seguridad de ambos países”, señala la declaración.
También permitiría, por primera vez, que ciudadanos de Papúa Nueva Guinea sirvieran en la Fuerza de Defensa Australiana, lo que podría cubrir la prolongada escasez de reclutamiento en Australia. Los papúes neoguineanos podrían usar su servicio como una vía para obtener la ciudadanía australiana.
La embajada de China en Puerto Moresby criticó la declaración conjunta de los líderes, diciendo que un tratado bilateral de este tipo “no debería ser de naturaleza excluyente, ni debería restringir o impedir que un país soberano coopere con un tercero por ningún motivo”.
“También debería abstenerse de atacar a terceros o socavar sus derechos e intereses legítimos”, publicó la embajada en las redes sociales.

Se trata de un acto de equilibrio para Papúa Nueva Guinea, que también busca una cooperación económica más estrecha con China.
Oliver Nobetau, director de proyectos de la Red Australia-Papúa Nueva Guinea en el centro de estudios sobre política internacional Lowy Institute, con sede en Sidney, dijo que en Papúa Nueva Guinea existía preocupación de que una relación de defensa más estrecha con Australia pudiera dañar su relación económica con China.
“El gobierno de Papúa Nueva Guinea, en especial James Marape, ha definido claramente cómo prevén el futuro de las relaciones bilaterales: ahora, en materia de seguridad, alineándose con los aliados occidentales tradicionales de Australia. Y, definitivamente, en el ámbito económico y comercial, fortaleciendo esa relación con China”, declaró Nobetau a Australian Broadcasting Corp.
Australia ha intensificado sus esfuerzos para fortalecer las relaciones con las naciones insulares de la región desde 2022, cuando Pekín alcanzó un acuerdo de seguridad con las Islas Salomón que planteó la posibilidad de que se establezca una base naval china en el Pacífico Sur.
Tres naciones insulares del Pacífico han cambiado su lealtad de Taiwán a Pekín desde 2019, a medida que la influencia de China en la región ha crecido. Estados Unidos y sus aliados están particularmente preocupados por la creciente influencia de China en materia de seguridad mediante el entrenamiento policial en Fiyi, Kiribati, Samoa, las Islas Salomón y Vanuatu.
(con información de AP)
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