El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, aseguró este jueves que conversó con Donald Trump y con líderes europeos sobre sanciones más duras contra Rusia y sobre la necesidad de reforzar la defensa aérea de su país.
El intercambio se produjo en una llamada conjunta con el mandatario estadounidense, en medio de un ciclo de reuniones internacionales que busca definir garantías de seguridad para Kiev.
“Hablamos de cómo impulsar la situación hacia una paz real. Analizamos diferentes opciones, y lo más importante es la presión, utilizando medidas fuertes, particularmente económicas, para forzar el fin de la guerra”, escribió Zelensky en un mensaje publicado en sus redes sociales.
El mandatario ucraniano añadió que también discutieron con Trump “la máxima protección para los cielos de Ucrania”, en referencia a los bombardeos y ataques con drones rusos que continúan golpeando a la población civil.
El diálogo se enmarca en los esfuerzos de Europa por avanzar en un esquema de “garantías robustas de seguridad” para Ucrania. El presidente francés, Emmanuel Macron, fue el encargado de anunciar en París la conformación de una “coalición de los dispuestos” que reúne a 26 países europeos. La propuesta incluye asistencia militar, inteligencia tecnológica y despliegues de tropas para proteger al país agredido.

Macron declaró que esas garantías contemplan compromisos sólidos para blindar el futuro de Ucrania. Entre ellos figuran el refuerzo de la defensa aérea, el despliegue de contingentes en zonas sensibles y la cooperación en ciberseguridad. No se trata de una adhesión formal a la OTAN, pero sí de un mecanismo paralelo que busca enviar a Moscú el mensaje de que Europa no permitirá la derrota de Kiev.
Trump, por su parte, pidió reducir drásticamente las compras de petróleo y gas rusos. También insistió en que los europeos apliquen presión económica sobre China, país que ha respaldado de manera indirecta a Moscú durante el conflicto. La estrategia de Trump consiste en ampliar el cerco a Rusia mediante sanciones secundarias y presionar a Beijing para que limite su cooperación con el Kremlin.
El trasfondo económico es crucial. Rusia continúa financiando su maquinaria bélica con los ingresos de los hidrocarburos, pese a las sanciones ya en vigor. Aunque la Unión Europea ha impuesto topes al precio del crudo y restricciones al gas, algunos países mantienen compras que sostienen las arcas del Kremlin. Zelensky repite desde hace meses que sin cortar esa fuente de ingresos será imposible detener la guerra.
La discusión sobre la defensa aérea cobra aún más relevancia tras los ataques con misiles y drones que han golpeado a ciudades como Kharkiv, Leópolis o Kiev. En ese contexto, varias capitales europeas plantearon un programa específico: el Escudo Aéreo Europeo para Ucrania, destinado a crear un paraguas defensivo con sistemas antimisiles y radares coordinados. Según The Washington Post, la idea es ofrecer protección sin llegar a confrontar directamente a aviones rusos, para evitar una escalada.

Para Ucrania, la urgencia es clara. Sin defensas aéreas adicionales, el país seguirá padeciendo un castigo diario sobre su infraestructura civil. Sin sanciones más estrictas, Rusia seguirá contando con recursos para prolongar la guerra. La apuesta de Zelensky, de Macron y de varios líderes europeos consiste en combinar ambas piezas: cerrar la fuente económica y levantar un escudo sobre el cielo ucraniano.
La llamada de este jueves, en definitiva, fue más que un gesto protocolar. Fue un recordatorio de que la guerra, pese al cansancio mediático, sigue marcando el pulso de la seguridad europea y mundial. Zelensky lo expresó sin rodeos: la paz no vendrá por sí sola, debe imponerse con presión y con decisiones que duelan a Moscú.
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