
La Fiscalía de Lituania ha determinado que el incendio que destruyó en mayo de 2024 una tienda de la empresa sueca IKEA, en las afueras de Vilna, fue provocado por dos ciudadanos ucranianos que trabajaban para los servicios de inteligencia de Rusia.
Uno de los sospechosos fue detenido en Polonia, mientras que el otro, menor de edad en el momento del ataque, permanece bajo custodia en Lituania desde mayo, acusado de varios delitos, incluidos adiestramiento con fines terroristas, actuación con fines terroristas y posesión ilegal de explosivos, según informó la Fiscalía tras concluir su investigación preliminar. El organismo señaló que el detenido actuó “en interés de las estructuras militares y los servicios de seguridad de la Federación Rusa“.
El fiscal Arturas Urbelis declaró que Rusia fue la responsable intelectual del atentado y que la elección de IKEA no fue aleatoria, dado que la empresa había reducido sus operaciones en territorio ruso tras la invasión de Ucrania, según la cadena pública LRT.

Incendio intencionado y objetivos geopolíticos
La oficina del fiscal general informó en un comunicado que el sospechoso y otra persona acordaron en una reunión secreta en Varsovia, la capital de Polonia, incendiar y detonar centros comerciales en Lituania y Letonia a cambio de una recompensa de 10.000 euros. Además del pago en efectivo, la oferta incluía un BMW, según el comunicado.
De acuerdo con la investigación, los sospechosos recopilaron información sobre potenciales objetivos durante meses, antes de colocar un artefacto incendiario en la tienda, programado para detonar en la madrugada del 9 de mayo de 2024.
El principal sospechoso, que presuntamente planeaba otro ataque, fue arrestado el 13 de mayo en la localidad lituana de Panevezys, cuando supuestamente se dirigía hacia Riga, la capital de Letonia.
Un portavoz de la policía declaró en Vilna que la detención evitó un segundo atentado contra propiedades de IKEA, ya que el sospechoso llevaba consigo “materiales explosivos incendiarios, así como detonadores electrónicos y mecanismos de relojería para activar detonadores”.

La Fiscalía sostiene que estas acciones buscan generar temor entre la población y presionar a las autoridades locales y a la Unión Europea para modificar su postura sobre la guerra en Ucrania.
“Estos actos terroristas estaban destinados a intimidar gravemente a la sociedad de ambos países, forzando ilegalmente a la República de Lituania, la Unión Europea y otros estados a reducir o terminar su apoyo a la República de Ucrania, así como a desestabilizar las estructuras políticas, económicas y sociales más importantes del estado”, indicó la fiscalía.
Polonia y los países bálticos —Lituania, Letonia y Estonia— se encuentran entre los aliados más firmes de Ucrania en su defensa frente a la invasión a gran escala por parte de Rusia.
Reacciones en Polonia
El primer ministro polaco, Donald Tusk, vinculó este caso con otros incidentes similares en Varsovia y en una fábrica de pinturas en Breslavia, donde ciudadanos ucranianos habrían sido contratados para llevar a cabo sabotajes.

“Queridos aliados, la investigación de la Fiscalía lituana ha confirmado nuestras sospechas: los servicios secretos rusos son responsables de incendiar centros comerciales en Vilna y Varsovia. Es bueno saberlo antes de las negociaciones. Así es la naturaleza de este Estado", escribió en su cuenta de X.
El ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, calificó de “indignante” la actuación rusa, aunque señaló que “desgraciadamente no sorprende a nadie”, agregando que las acciones de “guerra híbrida” incluyen también actividades de espionaje, interferencia en procesos electorales o actos de sabotaje.
“Sabemos que en Breslavia se produjo un acto de sabotaje similar. El culpable se declaró culpable y está en prisión. Tenemos otros presuntos incendios provocados, algunos de cuyos autores ya están en manos de la justicia”, ha añadido Sikorski, según declaraciones recogidas por la agencia PAP.
(Con información de AP, EFE y Europa Press)
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