
El Ejército de Israel lanzó este jueves cuatro oleadas de ataques aéreos en el barrio de Dahye, en los suburbios de Beirut, con los que continuó debilitando las capacidades de Hezbollah.
“Aviones de combate, bajo la dirección de la División de Inteligencia, completaron otra serie de ataques contra objetivos terroristas en el área de Dahye, en Beirut”, que alcanzaron “un almacén de armas, un cuartel general y una infraestructura terrorista”, entre otras, indicaron las Fuerzas de Defensa en un comunicado.
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Previamente, durante la noche, ya se habían realizado otros “ataques basados en información de inteligencia” en esta misma zona, precisamente tres bombardeos en el barrio de Haret Hreik.

En el último tiempo, el Ejército israelí aumentó la cantidad de ofensivas diarias en un mismo sitio y las centró en las inmediaciones de la capital libanesa, que considera un bastión de la milicia chií y donde, según sus denuncias, el enemigo se vale de edificios residenciales y civiles como escudo. Hezbollah montó “su infraestructura terrorista en el corazón de la población civil, otro ejemplo del uso cínico de ciudadanos libaneses como escudos humanos”, denuncian a menudo altos mandos militares y de Defensa.
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Mientras en el país vecino y la frontera norte continúan las agresiones, el mediador estadounidense en Medio Oriente, Amos Hochstein, llegó a Israel y mantuvo, en las últimas horas, un encuentro con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, con el objetivo de avanzar hacia un acuerdo diplomático que ponga fin a las hostilidades. Previamente, Hochstein había estado en El Líbano, donde dialogó con el presidente del Parlamento, Nabih Berri.
El estadounidense dijo haber conseguido “avances” en lo que va de su gira por la región, aunque evitó dar detalles al respecto. Según la última información difundida por altos funcionarios de Beirut, se estaría trabajando sobre una propuesta de la Administración de Joe Biden que consta de 13 puntos para un “alto el fuego de 60 días”, durante los cuales las tropas libanesas se desplegarían en la frontera entre los dos países, con el objetivo de custodiar la zona y hacer cumplir la resolución 1701 de la ONU.
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Durante la última semana, el Ejecutivo de Tel Aviv sugirió cierta disposición a alcanzar un pacto con el grupo terrorista pro iraní, aunque remarcó que cualquier acuerdo debe preservar “el derecho del Ejército a actuar y proteger a los ciudadanos de Israel”, en caso de que se violen las condiciones establecidas. “Las negociaciones se están llevando a cabo bajo fuego porque aquí lo importante, más allá del acuerdo, es seguir impidiendo el fortalecimiento de Hezbollah y destruirlo para garantizar la seguridad en el norte”, aseguró Katz.
La contraparte también manifestó su voluntad por poner fin de manera diplomática al conflicto, aunque dijo estar en desacuerdo en dos aspectos.
Por un lado, descartó la “libertad de movimiento” que Israel solicita en el país, de sentirse amenazado por Hezbollah o de producirse una violación de la Resolución, a la par que cuestionó la creación del mecanismo de supervisión de dicha norma, que sería presidido por Estados Unidos.
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(Con información de EFE)
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