
El primer ministro de Ucrania, Denis Shmigal, advirtió que las Fuerzas Armadas de Rusia podrían no limitarse a atacar infraestructuras eléctricas, sino que podría también tener en la diana las instalaciones de suministro de agua y calefacción.
“Es obvio que el terror ruso continuará”, dijo Shmigal, quien anticipó que los cortes de suministro “son probables”, por lo que instó a la población a “estar preparados” y abastecerse de agua potable y ropa de abrigo.
El Ejército ruso recrudeció en las últimas semanas su ofensiva sobre Ucrania, atacando de forma mayoritaria las principales instalaciones eléctricas del país, provocando así interrupciones del suministro, en ocasiones programadas y en otras por fallos en la infraestructura.
Con esta advertencia de Shmigal, Ucrania da la voz de alerta ante la posibilidad de que gran parte de la población tenga que enfrentarse al duro invierno ucraniano en condiciones adversas, sin suministro de agua, electricidad o calefacción.

En Ucrania el impacto en las instalaciones eléctricas es considerable, especialmente en zonas alejadas del frente. Según los servicios de emergencia ucranianos, más de 4.000 ciudades, pueblos y localidades sufrieron cortes de electricidad esta semana.
La presidencia ucraniana calificó la situación como “crítica” y el jueves las autoridades impusieron restricciones al consumo eléctrico en todo el país.
“Estrategia asimétrica”
“La situación en el frente es particularmente desfavorable para los rusos, por lo que recurren a una estrategia asimétrica” golpeando las infraestructuras energéticas, explicó a la AFP el experto ucraniano Mikola Bielieskov.
El inicio de los bombardeos masivos coincidió con el nombramiento el 8 de octubre de un nuevo comandante para las fuerzas rusas en Ucrania, el general Serguéi Surovikin, un veterano de varias guerras con una reputación de militar despiadado. Su misión es poner fin a la serie de reveses de sus tropas.

“Surovikin es famoso por este tipo de operaciones en Siria, por destruir ciudades”, destacó el analista Mykhailo Samus, director del centro de estudios New Geopolitics. “Él intenta mostrar a (presidente ruso, Vladimir) Putin que está dispuesto a hacer lo mismo en Kiev, intentando quebrar la moral de los ucranianos, agotar las defensas aéreas, destruir las infraestructuras energéticas antes de invierno y crear problemas sociales para los ucranianos en las ciudades de varios millones de habitantes”, explicó a la agencia AFP.
Consciente de esta nueva amenaza, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, instó a los aliados occidentales de Kiev a entregarle a su país más sistemas de defensa antiaéreos, algunos de los cuales ya fueron otorgados.
Varios analistas señalan que escasean los misiles rusos de larga distancia capaces de golpear con precisión, lo que puede presagiar que habrá ataques menos exactos.
(Con información de AFP y EuropaPress)
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