
El Banco Mundial emitió el domingo pronósticos económicos catastróficos para Ucrania debido a la invasión rusa que está afectando a toda la región. Y advirtió sobre un escenario aún más sombrío si el conflicto se atasca.
El Producto Interior Bruto (PIB) de Ucrania se desplomará un 45,1% este año y el de Rusia un 11,2%, según las últimas proyecciones de la institución de Washington.
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Para Ucrania, esto es mucho peor que la caída de entre 10% y 35% proyectada hace un mes por el Fondo Monetario Internacional (FMI), o del 20% anunciada el 31 de marzo por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (Berd).
Toda la región está sufriendo las consecuencias económicas de esta guerra que, iniciada el 24 de febrero, provocó la huida de más de cuatro millones de ucranianos hacia Polonia, Rumanía y Moldavia y disparó los precios de los cereales y la energía.
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El Banco espera una contracción del 4,1% del PIB este año para todos los países emergentes y en desarrollo de Europa y Asia Central, mientras que antes de la guerra esperaba un crecimiento del 3%.

La caída provocada por la pandemia en 2020 había sido mucho menor: 1,9%.
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Solo en Europa del Este se espera que su PIB se desplome un 30,7 % frente al crecimiento del 1,4 % esperado antes de la invasión.
“Los resultados de nuestro análisis son muy sombríos”, dijo Anna Bjerde, vicepresidenta del Banco Mundial a cargo de esta región durante una conferencia telefónica.
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“Este es el segundo impacto importante que golpea la economía regional en dos años y llega en un momento muy precario, ya que muchas economías todavía luchaban por recuperarse de la pandemia”, remarcó.
En cuanto a Europa del este, también está sujeta a las sanciones impuestas a Bielorrusia por su papel en la guerra.
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Los autores del informe señalan que es probable que Moldavia sea uno de los países más afectados por el conflicto, no solo por su proximidad geográfica a la guerra, sino también porque su pequeña economía está estrechamente vinculada a Ucrania y Rusia.
Además, esta parte de Europa depende del gas natural para satisfacer sus necesidades energéticas.
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Sin embargo, la perspectiva más sombría es para Ucrania, ya que los ingresos fiscales del gobierno se han reducido, las empresas han cerrado o solo están parcialmente operativas y el comercio de bienes está gravemente afectado.
Las exportaciones de cereales se han vuelto imposibles “en grandes áreas del país debido a los graves daños a la infraestructura”, destacó Anna Bjerde.
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Otro motivo de preocupación, destaca la institución, es el aumento de la pobreza.
Se espera que la proporción de la población que vive con 5,50 dólares al día aumente del 1,8% en 2021 al 19,8% este año, según cálculos del Banco Mundial.
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En la elaboración de todas sus previsiones, el Banco ha asumido que la guerra seguirá “unos meses más”.
Pero reconoce que las estimaciones están sujetas a “una gran incertidumbre” y que persiste la incógnita del impacto real de la guerra en la zona euro.
La institución consideró igualmente un escenario más pesimista teniendo en cuenta un mayor impacto en la zona euro, una escalada de sanciones y un shock en la confianza financiera.
En ese caso, el PIB de la región se contraería casi un 9%, mucho más que el 5% sufrido durante la crisis financiera mundial de 2009 y más que el 2% de recesión inducida por la pandemia en 2020, según recordó. Para Rusia, la caída sería del 20%. Para Ucrania del 75%.
(Con información de AFP)
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