La tercera guerra de Ucrania

Tras el fracaso de la toma de Kiev, las fuerzas rusas se reagrupan en el este y el sur ucraniano. Moscú redujo, por ahora, su objetivo a la “liberación” de la región del Donbás. Se teme que busque dividir al país en dos, como ocurre en Corea

Soldados de las fuerzas rusas sobre un vehículo blindado con el símbolo "Z" pintado en un lateral durante la invasión rusa de Ucrania, en las afueras de la ciudad de Mariúpol. La nueva estrategia del Kremlin es reagruparse para tomar el este ucraniano. REUTERS/Alexander Ermochenko
Soldados de las fuerzas rusas sobre un vehículo blindado con el símbolo "Z" pintado en un lateral durante la invasión rusa de Ucrania, en las afueras de la ciudad de Mariúpol. La nueva estrategia del Kremlin es reagruparse para tomar el este ucraniano. REUTERS/Alexander Ermochenko

La invasión rusa a Ucrania cambió de curso. Ante el fracaso rotundo del plan original que era tomar Kiev en unas pocas horas, derrocar al gobierno de Volodymyr Zelensky e instaurar un gobierno títere, Vladimir Putin decidió concentrarse en la región del Dombás, en el este del país. Ahí se encuentra la mayor parte de la población ucraniano ruso-parlante. Y cree que es un objetivo más realista desde el punto de vista militar y político. Ese era el plan primario cuando comenzó a concentrar las tropas en la frontera. Fue dejado de lado para lanzar una ofensiva en todo el territorio ucraniano. Ahora, se convirtió nuevamente en el principal objetivo de esta Tercera Guerra de Ucrania.

La primera guerra se desarrolló entre 2014 y 2021. Comenzó con la invasión y anexión de Crimea y la entrega de armas y el entrenamiento de oficiales rusos a los separatistas de los enclaves de Luhansk y Donetsk, en la frontera ruso-ucraniana. Allí, en la denominada región del Donbás (que engloba a los dos enclaves y las provincias del mismo nombre) se desarrolló un campo de batalla que dejó 14.000 muertos en esos siete años.

La segunda guerra, fue lanzada el 24 de febrero de 2022 con la invasión de las tropas rusas. El plan de los generales del Kremlin era sorprender a los ucranianos con fuerzas especiales que permanecían ocultas entre la población civil y que debían actuar para garantizar el control del aeropuerto militar de Antonov, en el norte de Kiev. Querían crear allí una cabeza de playa y un puente aéreo que garantizara la presencia de miles de soldados en las puertas de la capital. En tanto, las fuerzas especiales debían ubicar y asesinar al presidente Zelensky. De esa manera, creían, tomarían el control de Ucrania sin mayores costos. Fracasó rotundamente. Desestimaron la capacidad de defensa de las fuerzas armadas ucranianas y de los cientos de miles de civiles que se enrolaron de inmediato en las Milicias Populares. Tampoco pensaron que la ayuda en armas e información de inteligencia por parte de Estados Unidos y Europa fuera tan extensa.

Soldados y milicianos ucranianos lograron retomar Lukyanivka, un pueblo de las afueras de Kiev. Las tropas rusas fracasaron en su intento de tomar la capital ucraniana. REUTERS/Marko Djurica
Soldados y milicianos ucranianos lograron retomar Lukyanivka, un pueblo de las afueras de Kiev. Las tropas rusas fracasaron en su intento de tomar la capital ucraniana. REUTERS/Marko Djurica

Avanzaron desde el sur para asegurar un corredor que una la ya invadida península de Crimea con los enclaves separatistas y un mes más tarde aún no lo lograron. Están destruyendo el puerto clave de Mariupol, sobre el Mar de Azov, que hasta anoche aún resistía y tienen en su poder una sola ciudad, Kharkov, cuya población le está planteando una heroica resistencia desarmada. Robert Gates, ex director de la CIA y secretario de Defensa de Estados Unidos, dijo que Putin “tiene que estar asombrosamente decepcionado” por la actuación de sus militares. “Estamos viendo en Ucrania a reclutas que no saben por qué están allí, que no están muy bien entrenados y que tienen enormes problemas con el mando y el control, y tácticas increíblemente pésimas”, comentó Gates en un foro de la Sociedad OSS.

El 25 de marzo comenzó la tercera guerra con un enfoque más estrecho, centrado en la región del Donbás, no necesariamente como un juego final, sino como una forma de recuperarse de los primeros fracasos y utilizar esa región como un nuevo punto de partida. El subjefe del Estado Mayor ruso, el coronel general Sergei Rudskoi, dijo que sus fuerzas habían logrado en gran medida los “objetivos principales” de la primera fase de lo que Moscú llama una “operación militar especial” en Ucrania. Agregó que sus fuerzas habían “reducido considerablemente” el poder de combate de los militares ucranianos, y como resultado las tropas rusas podían “centrarse en los principales esfuerzos para lograr el objetivo principal, la liberación de Donbas”. Un eufemismo para decir que fracasaron en su intento por tomar el poder en Kiev y que, para salvar la cara, se van a quedar con el Este del país.

El peligro de este nuevo enfoque es que Putin podría crear de hecho dos Ucranias, la del Oeste y la del Este, al estilo de las Coreas. Intentar armar un “colchón” entre el territorio pro occidental y la frontera de su país que le garantice una supuesta mayor seguridad. “Hay motivos para pensar que Putin contempla un escenario al estilo coreano, consistente en una línea divisoria entre las regiones ocupadas y las no ocupadas de nuestro país”, afirmó Kyrylo Budanov, el jefe del departamento de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania.

La interpretación de un artista callejero de Sofia, Bulgaria, de la situación en que se encuentra Vladimir Putin tras el fracaso en la toma de Kiev. REUTERS/Spasiyana Sergieva
La interpretación de un artista callejero de Sofia, Bulgaria, de la situación en que se encuentra Vladimir Putin tras el fracaso en la toma de Kiev. REUTERS/Spasiyana Sergieva

El presidente Zelensky insistió en su llamamiento a Rusia para negociar el fin de la guerra, pero dijo claramente que Ucrania no aceptaría ceder nada de su territorio. “Hay que garantizar la integridad territorial de Ucrania”, dijo en su discurso nocturno por vídeo a la nación. “Es decir, las condiciones deben ser justas, porque el pueblo ucraniano no las aceptará de otra manera”. Este martes habrá una nueva ronda de conversaciones con mediación de Turquía. Es probable que los delegados rusos pongan sobre la mesa la posibilidad de repartirse el territorio ucraniano. Podría ser otra evaluación errónea de los generales rusos.

El analista militar ruso, Pavel Felgenhauer, con conocimiento de los planes del Kremlin, le dijo a la cadena Al Jazeera que la guerra va a entrar en una etapa de menor intensidad debido a las condiciones climáticas. “La campaña de invierno terminó básicamente. Habrá inundaciones y más barro. En mayo, todo se secará y luego vendrá la campaña de verano, que muy probablemente será decisiva”, explicó. “Ahora mismo va a haber una pausa con los militares rusos explicando a la población que ‘todo está bien, todo está bajo control, esto es una pausa’. Pero todo continúa y los objetivos se alcanzarán finalmente”.

Los ucranianos se burlan de este tipo de análisis y siguen mostrando los memes con las fotos de los tractores de los campesinos ucranianos llevándose a la rastra los tanques rusos que quedaron empantanados en el barro. Y entienden que la guerra continúa con la misma intensidad, más allá de que se concentre o no en el Donbás. Loren Thompson, analista de defensa del Instituto Lexington, un centro de estudios de Washington, cree que Putin está, simplemente, recalibrando. “Moscú está buscando una manera de salir de su atolladero en Ucrania. Centrar sus objetivos militares en el control del Donbás podría ser una forma de retroceder sin admitir la derrota”, dijo Thompson a la radio pública estadounidense.

Refugiados en un autobús antes de salir hacia Polonia en la estación central de Leópolis, Ucrania. Algunis de ellos están dispuestos a regresar a Kiev si se confirma el repliegue ruso en esa ciudad. REUTERS/Kai Pfaffenbach
Refugiados en un autobús antes de salir hacia Polonia en la estación central de Leópolis, Ucrania. Algunis de ellos están dispuestos a regresar a Kiev si se confirma el repliegue ruso en esa ciudad. REUTERS/Kai Pfaffenbach

Un análisis publicado el sábado por el Instituto para el Estudio de la Guerra en Washington dice que el grado en que los rusos pueden impulsar un movimiento acelerado para cortar Donbás “dependerá en parte de lo pronto que sus fuerzas puedan obtener el control total de Mariupol y de lo mal que salgan de esa lucha”. También señaló que una interrupción de la ofensiva rusa sobre Kiev podría reflejar “la incapacidad de las fuerzas rusas más que cualquier cambio en los objetivos o esfuerzos rusos en este momento”.

Hay que tener en cuenta que, si bien, los militares rusos se están concentrando cada vez más en desangrar a las tropas ucranianas en el Este, siguen utilizando su arsenal de misiles de crucero lanzados desde el aire y el mar para atacar metódicamente depósitos de combustible, arsenales militares y fábricas de armas en todo el país. Philips Obrien, profesor de estudios estratégicos de la Universidad de St. Andrews, describió los ataques con misiles de crucero del fin de semana en Lviv, cerca de la frontera con Polonia, como parte de la estrategia rusa para cortar los suministros a las fuerzas ucranianas que luchan en el Este. “Seguirán queriendo interrumpir, en la medida de lo posible, el flujo de bienes y suministros de oeste a este, gran parte de los cuales comienzan su viaje alrededor de Lviv”, dijo Obrien a la revista india Outlook.

La Tercera Guerra de Ucrania comenzó este fin de semana y ahora Putin quiere terminar la campaña antes del 9 de mayo, el Día de la Victoria en Rusia, que conmemora la rendición de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Planea cantar victoria de alguna manera y hacer un gran desfile triunfal en la Plaza Roja. El detalle es que las fuerzas del Ejército Rojo soviético eran muy superiores a la soldadesca con la que cuenta él ahora y podría tener que esperar varios meses más para declararse ganador de una victoria pírrica.

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