
El primer ministro británico, Boris Johnson, ha logrado capear momentáneamente los embates de la crisis desatada por las fiestas en Downing Street durante la pandemia y espera ahora la publicación de una crucial investigación sobre esas celebraciones que puede decidir su futuro político.
El Ejecutivo ha encargado a la alta funcionaria Sue Gray establecer qué reuniones sociales se convocaron en la residencia oficial de Johnson y otros departamentos gubernamentales mientras estaban vigentes las restricciones por el coronavirus, y se espera que su informe salga a la luz la próxima semana.
A pesar de que los aliados del primer ministro anhelan que las pesquisas no apunten directamente a Johnson como responsable de las fiestas, existe cada vez más nerviosismo entre su círculo cercano sobre la posibilidad de que las conclusiones de Gray le dejen poco margen de maniobra.
En particular, los investigadores pueden haber encontrado un correo electrónico en el que se advertía al secretario privado del primer ministro, Martin Reynolds, de que una celebración en el jardín de Downing Street el 20 de marzo de 2020 a la que asistió Johnson iba contra las normas, según ha revelado la cadena ITV.
Ese correo puede poner en evidencia que el jefe de Gobierno mintió ante el Parlamento cuando aseguró que acudió a ese encuentro pensando que era una reunión de trabajo, lo que complicaría aún más su precaria situación.
Rebelión interna

Johnson ha evitado por ahora que se convoque una moción de confianza interna sobre su liderazgo del Partido Conservador, un escenario que parecía inminente esta semana, cuando una veintena de diputados de su propia formación airearon públicamente el descontento con su gestión.
Esos parlamentarios son mayoritariamente representantes de circunscripciones del norte de Inglaterra, una zona de voto tradicionalmente laborista que lograron un escaño por primera vez en 2019 y que ahora temen perderlo ante la caída de los “tories” en las encuestas.
La moción de confianza se pondrá en marcha si 54 diputados la piden por escrito, una cota que por el momento no se ha alcanzado. Johnson trató de apaciguar esta semana al ala más dura de los conservadores, que también amenazaba con intentar tumbar su liderazgo, retirando la mayoría de las restricciones vigentes contra la expansión de la variante ómicron del coronavirus.
Acusaciones de extorsión
La operación para evitar que se produzcan esas 54 peticiones para una moción de confianza ha levantado acusaciones de extorsión por parte de algunos de los diputados conservadores rebeldes. Esos parlamentarios sopesan hacer públicos mensajes de texto y una conversación grabada con los responsables de la disciplina de partido que según ellos incluyen amenazas e intimidaciones, ha revelado The Times.
Los afectados aseguran que han sido amenazados con la retirada de fondos públicos de sus circunscripciones, e incluso con publicar detalles sobre su vida personal, si no reculan en su empeño por derribar al primer ministro.
Un portavoz de Downing Street ha declinado por ahora abrir una investigación sobre esas acusaciones, al considerar que no existen “evidencias” que las respalden.
Bebidas hasta la madrugada

Entre el incesante goteo de revelaciones sobre las fiestas durante la pandemia que se han publicado en los últimos días, el diario The Telegraph aireó hoy detalles sobre una celebración hasta la madrugada en Downing Street la noche antes del funeral del duque de Edimburgo, el pasado abril.
Los asistentes bebieron vino y cócteles alcohólicos durante siete horas, hasta la una de la mañana, y llegaron a verter bebida sobre una impresora de las oficinas del despacho oficial del primer ministro, según asegura un testigo al periódico.
Ese relato contrasta con las imágenes que vieron los británicos al día siguiente por televisión, con la reina Isabel II vestida de riguroso luto, sentada sola en el funeral de su esposo debido a las normas contra el coronavirus, que le impedían estar acompañada.
Desplome en las encuestas
El declive de la popularidad de Johnson se ha agudizado esta semana. Según un sondeo de la firma Ipsos Mori, según el cual el 61% de los británicos tienen una opinión desfavorable sobre el líder “tory” y tan solo el 22% expresan una opinión positiva.
El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, tampoco recibe la aprobación de los votantes en esa misma encuesta. El 43% le percibe de manera desfavorable, frente al 29% que le ve con buenos ojos como futuro jefe de Gobierno.
El único político con más valoraciones positivas que negativas es el ministro de Economía, Rishi Sunak, uno de los potenciales candidatos a sustituir a Johnson al frente de los conservadores, con un 37% de los encuestados a su favor y un 30% en contra.
(Con información de EFE)
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