
El líder opositor ruso Alexéi Navalny fue trasladado a una colonia penitenciaria en la que debe purgar una pena de dos años y medio de detención, anunció este viernes el jefe de las cárceles rusas.
“Fue trasladado al lugar en el que debe encontrarse por decisión del tribunal”, declaró Alexander Kalashnikov, citado por las agencias de prensa rusas, agregando que el opositor no tiene “ninguna amenaza a su vida o su salud”.
El opositor “cumplirá su sentencia en condiciones absolutamente normales”, precisó, indicando que “el señor Navalny, si lo desea, tomará parte de las actividades de producción”.
Herencia de la Unión Soviética, la mayor parte de las penas de prisión en Rusia se cumplen en centros penitenciarios ubicados a veces lejos de todo. Los detenidos deben a menudo trabajar de manera obligatoria en talleres de costura o fabricación de muebles, por ejemplo.
Una portavoz del servicio de cárceles rusas FSIN explicó a la agencia de noticias AFP que no podía dar detalles sobre el lugar de detención de Navalny porque no tenía derecho a revelar datos personales sobre los detenidos.

Por su parte, el abogado del opositor, Vadim Kobzev, indicó a la AFP que no estaba al tanto de la ubicación de su cliente.
La justicia rusa confirmó la semana pasada el veredicto contra el opositor de 44 años en un caso de fraude en 2014, que Navalny, varios países y ONGs consideran como político.
El activista anticorrupción fue detenido el 17 de enero a su regreso de Alemania, donde permaneció cinco meses para recuperarse de un envenenamiento que atribuye al Kremlin pero que éste niega. Además, en otro caso, fue condenado a pagar una multa por “difamación”.
Su arresto dio lugar a importantes manifestaciones en Rusia, que se saldaron en más de 11.000 arrestos.

La mayoría de los colaboradores del opositor fueron detenidos.
Esta semana, la ONG Amnistía Internacional decidió dejar de considerar al opositor como un “preso de conciencia” por algunas declaraciones de odio que realizó en el pasado, si bien continúa reclamando su liberación.
En los años 2000, Navalny solía hacer comentarios racistas para criticar, sobre todo, a los migrantes de Asia Central o de las repúblicas musulmanas rusas. Aunque abandonó ese discurso, nunca se disculpó por ello.
(Con información de AFP)
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