
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro británico, Boris Johnson, coincidieron este martes en la importancia de presentar una “respuesta internacional” a la crisis generada por la pandemia de COVID-19.
“Los líderes acordaron la importancia de una respuesta internacional coordinada al coronavirus, incluso a través del G7, que actualmente preside Estados Unidos”, informó un portavoz del despacho y residencia oficial de Downing Street, tras la conversación telefónica que mantuvieron.
Según esta fuente, Johnson y Trump también discutieron “la continua cooperación entre el Reino Unido y los Estados Unidos en la lucha contra la pandemia”, después de que el jefe del Ejecutivo británico agradeciera a su homólogo estadounidense sus “deseos” de pronta recuperación.
Johnson abandonó el pasado 12 de abril el hospital, tras varios días ingresado para tratarse de los síntomas del coronavirus, de los que todavía se recupera en su residencia campestre de Chequers, a las afueras de Londres.
Los mandatarios se comprometieron a continuar trabajando “juntos” para fortalecer la “relación bilateral” que mantienen, “incluso mediante la firma de un acuerdo de libre comercio lo antes posible”, añadió la nota.
El Reino Unido retomó este lunes las negociaciones para abandonar de forma definitiva la Unión Europea (UE) el próximo 31 de diciembre, tras lo que espera negociar acuerdos comerciales con otros países, entre ellos la potencia norteamericana.
Según Downing Street, a finales de semana está previsto que Johnson hable también por teléfono, y por primera vez en tres semanas, con la reina Isabel II, que este martes cumplió 94 años, aunque las habituales salvas de cañón se sustituyeron por un vídeo de su niñez publicado en Twitter.
El portavoz gubernamental enfatizó que el “premier” continúa con su recuperación y que no está “formalmente” ejerciendo labores de gobierno, sino que es el ministro de Exteriores, Dominic Raab, quien ocupa su lugar.

Raab responderá mañana miércoles a las preguntas de los diputados en el Parlamento durante la sesión semanal de control al gobierno y presidirá también una reunión del gabinete el jueves.
El número de muertes por COVID-19 registradas en hospitales del Reino Unido, uno de los países de Europa más afectados por la pandemia, aumentó este martes en 823 respecto a ayer, hasta un total de 17.337 fallecidos, informó el Ministerio de Salud.
Las autoridades sanitarias han llevado a cabo 18.206 test en 24 horas y han detectado 4.301 nuevos casos confirmados de la enfermedad, de la que ya han sido infectadas 129.044 personas en el país desde que comenzó la pandemia.

La Oficina Nacional de Estadísticas británica (ONS, en inglés) detalló hoy que 1.043 personas más murieron por COVID-19 en residencias de Inglaterra y Gales en las cuatro semanas previas al 10 de abril, mientras que 466 fallecieron en sus domicilios en ese mismo periodo.
Entre el 3 y el 10 de abril, en Inglaterra y Gales se registró la muerte de 18.516 personas por cualquier causa, 7.996 fallecidos más que la media de los últimos cinco años.
El portavoz oficial del primer ministro británico, Boris Johnson, afirmó que el Gobierno mantiene el objetivo de llegar a 100.000 test diarios este mes, si bien por ahora se están llevando a cabo en torno a 20.000 cada día.
Con información de EFE
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