FOTO DE ARCHIVO. El fundador de Amazon muestra el nuevo teléfono de la compañía, el Fire Phone, en Seattle, Washington. 18 de junio de 2014. REUTERS/Jason Redmond.
FOTO DE ARCHIVO. El fundador de Amazon muestra el nuevo teléfono de la compañía, el Fire Phone, en Seattle, Washington. 18 de junio de 2014. REUTERS/Jason Redmond.

Dos responsables de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informarán el miércoles que hay suficientes pruebas que sugieren que Arabia Saudita ha pirateado el teléfono del fundador de Amazon, Jeff Bezos, y que tanto el reino como los Estados Unidos deberían investigar, según dijo una persona familiarizada con el asunto, de acuerdo a información publicada por la agencia Reuters.

Está previsto que dirigentes de Naciones Unidas hagan una declaración pública en la que afirmarán que según sus conclusiones resulta creíble un informe forense encargado por el equipo de seguridad de Bezos, que determinó que su teléfono probablemente había sido hackeado con un video corrupto enviado desde una cuenta de WhatsApp perteneciente al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman.

El informe de FTI Consulting concluyó que, aproximadamente un mes después de que se compartiera el vídeo a mediados de 2018, grandes cantidades de datos empezaron a salir del teléfono de Bezos, según la fuente, que pidió no ser identificada debido a la sensibilidad del tema.

Los expertos externos consultados por la ONU coincidieron en que, aunque el caso no era irrefutable, las pruebas eran lo suficientemente sólidas como para justificar una investigación más completa. Es previsible que el informe empeore las relaciones entre el hombre más rico del mundo y el reino, que se han deteriorado tras el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en 2018, que también era columnista de diario The Washington Post, propiedad de Bezos.

El escándalo no se detiene

El ciberataque lanzado por el príncipe heredero de Arabia Saudita contra el empresario multimillonario Bezos habría ocurrido cinco meses antes del asesinato del columnista del Washington Post y disidente saudita Khasoggi en el consulado del reino árabe en Estambul, Turquía, en octubre del mismo año, según reveló el martes el periódico británico The Guardian.

Bezos es también dueño del afamado diario, la prestigiosa publicación estadounidense que ha lanzado, a través de Khashoggi y otros periodistas, agudas críticas al ultraconservador reino saudita, famoso por la discriminación a las mujeres, el uso generalizado de la tortura y la represión de la disidencia, a pesar de los esfuerzos del príncipe por mostrar un rostro moderado y moderno.

Jeff Bezos con Mohammed bin Salman durante su visita a los EE. UU. en marzo de 2018. (Fotografía: Agencia de Prensa Saudita)
Jeff Bezos con Mohammed bin Salman durante su visita a los EE. UU. en marzo de 2018. (Fotografía: Agencia de Prensa Saudita)

Khashoggi, un prestigiosa periodista que trabajó muy cerca de la familia real durante toda su vida y que se había exiliado en Turquía tras haber entrado en conflicto con el príncipe heredero, fue asesinado en octubre 2018 tras ingresar al consulado de su país en Estambul con el objetivo de realizar los trámites para casarse. Se cree que fue torturado y muerto a golpes, y luego su cuerpo desmembrado y hecho desaparecer.

En un principio el reino saudita negó saber dónde estaba el periodista tras su desaparición. Luego de que Turquía revelara imágenes tomadas por cámaras de seguridad en la vía pública que lo mostraban entrando al consulado, pero nunca saliendo, Riad finalmente aceptó la muerte de Khashoggi y la atribuyó a agentes de inteligencia “rebeldes”, que ahora está juzgando.

Khashoggi se había convertido en uno de los enemigos más peligrosos para el heredero, ya que conocía a la familia real desde adentro y estaba al tanto de las ambiciones y la brutalidad de la que podía ser capaz el joven príncipe de 32 años, también conocido como “MBS” por las siglas de su nombre.

MBS se encuentra actualmente en medio de una campaña global para posicionarse como un reformista y modernizador del reino de su padre, Salmán bin Abdulaziz, y atraer así inversiones para su país.

El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, usa su teléfono durante una reunión con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, en Riad (Reuters)
El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, usa su teléfono durante una reunión con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, en Riad (Reuters)

Así, suele aparecer vestido con ropa occidental, ha impulsado que las mujeres puedan manejar y dado muestras de cierta flexibilidad en el rígido reino wahabita. Al mismo tiempo, sus detractores lo critican por la sangrienta guerra que ha encarado en Yemen, donde una coalición liderada por Arabia Saudita bombardea sin pausa las ciudades yemeníes, masacrando a miles de civiles. También se lo cree responsable de la reciente purga de millonarios y miembros de la familia real, lanzada desde hace dos años con el objetivo de allanar el camino a su futuro reinado.

La revelación realizada por The Guardian en torno al hackeo del teléfono de Bezos, ocurrido en marzo de 2018, muestra que el príncipe MBS, quien además de heredero al trono es el actual Ministro de Defensa del reino, ya había lanzado su campaña contra el Washington Post antes incluso del asesinato de Khashoggi, uno de sus columnistas.

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