Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional (REUTERS/Pascal Rossignol)
Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional (REUTERS/Pascal Rossignol)

Las elecciones de este domingo en Europa tenían el foco puesto en los euroescépticos, mientras los encuestadores indicaron durante semanas que los partidos tradicionales pro-europeos saldrían debilitados. Pasadas las 18 GMT, comenzaron a circular las primeras proyecciones, tras una jornada marcada por una alta participación. Uno de las estimaciones que más ruido provocó fue en Francia, donde el partido de ultraderecha Agrupación Nacional, presidido por Marine Le Pen, se ubicaría por delante de la formación del presidente, Emmanuel Macron.

La Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés) repitiría su victoria de las europeas de 2014 y obtendría entre el 23% y el 24% de los sufragios, por delante de La República En Marcha de Macron, que tendría entre el 21% y el 22%, de acuerdo a esas estimaciones de las casas demoscópicas.

La gran sorpresa se produciría, según estas estimaciones con los Verdes, que llegarían en tercer lugar, con más del 11%.

En Alemania, por su parte, los conservadores de la canciller Angela Merkel se mantuvieron como primera fuerza, según las proyecciones difundidas por la televisión pública ZDF, pero con una notable caída de votos y en medio del fuerte ascenso de Los Verdes.

El bloque conservador obtuvo un 28,1% de los votos -siete puntos menos que en 2014-, Los Verdes se convierten en segunda fuerza con un 20,9%, mientras que los socialdemócratas sufren un nuevo descalabro y caen al 15,7%, seguidos de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 10,6 %.

Estos datos, de confirmarse, suponen un revés para la coalición de Merkel, integrada por la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y con el Partido Socialdemócrata (SPD) como socio, que una vez más sale vapuleado de las urnas y cae casi doce puntos respecto a las anteriores europeas.

Un centro de votación en Henin-Beaumont, Francia (REUTERS/Pascal Rossignol)
Un centro de votación en Henin-Beaumont, Francia (REUTERS/Pascal Rossignol)

Histórica participación

La participación en las elecciones a la Eurocámara registró este domingo su mayor tasa "en 20 años", según el portavoz del Parlamento Europeo, Jaume Duch, que tiene en cuenta a todos los países del bloque, salvo Reino Unido.

"La cifra estimada de participación se acerca ahora al 51% para la UE a 27, la más alta en 20 años", aseguró Duch. Aunque la mayoría de países ya cerraron sus colegios electorales, los italianos siguen votando hasta las 21 GMT.

Si se tiene en cuenta a Reino Unido, que votaron el jueves pero todavía no contabilizaron sus resultados, la participación podría "situarse entre el 49% y el 52%", precisó.

Las elecciones registraron en 2014 su peor dato de participación con un 42,6%. Desde los primeros comicios en 1979, cuando se acercaron a votar un 62%, la afluencia cayó progresivamente y, en 1999, pasó por debajo del umbral del 50%.

Un 13% de electores había votado en Francia hacia las 15 GMT, ocho puntos más que en 2014; España, donde también se celebran elecciones locales y regionales, registró una afluencia 15 puntos mayor, de casi el 50%, a las 16 GMT.

En el Este de Europa, en Polonia y Hungría, dos países con gobiernos populistas y enfrentados en los últimos años a Bruselas, también hubo un ligero aumento de la participación.

Se trata del puntapié inicial al cambio de ciclo político en la Unión Europea (UE), cuando las miradas están puestas en el alcance del auge de euroescépticos y populistas.

De Italia y Alemania a Hungría, pasando por Francia, los sondeos auguraban un alza de las fuerzas de extrema derecha, nacionalistas o euroescépticas, tras una legislatura marcada por los coletazos de la crisis de la deuda, la migratoria y la saga del Brexit.

Grecia, que sufrió en primera persona tanto los planes de rescate como la llegada de migrantes, es precisamente uno de los 21 países europeos que empezaron a votar este domingo, en el cuarto y último día de elecciones europeas.

Las miradas están puestas no obstante en los conocidos como "Seis grandes", países con más eurodiputados a escoger, como Italia y Francia, donde los partidos nacionalistas la Liga y Agrupación Nacional podrían imponerse.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, votando en Sopot, Polonia (REUTERS/Kacper Pempel)
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, votando en Sopot, Polonia (REUTERS/Kacper Pempel)

"Votar la Liga el domingo significa más fuerza para cerrar puertos y controlar las fronteras no sólo en Italia sino en toda Europa", dijo días atrás su líder y hombre fuerte del gobierno italiano, el ultraderechista Matteo Salvini.

Con un aumento de 20 escaños, según los sondeos, el partido de Salvini está llamado a convertirse en el principal vencedor de los comicios, pero las fuerzas euroescépticas no lograrían superar a los proeuropeas, pese a una eventual progresión.

Los mandatarios europeístas se esforzaron en frenar su auge. El liberal francés, Emmanuel Macron, cuyo partido enfrenta en su país al de la ultraderechista Marine Le Pen, advirtió que con el "odio" no se "puso fin a la guerra" en Europa.

Países Bajos, primer país en votar el jueves junto a Reino Unido, dio precisamente la sorpresa al quedar en primer lugar los socialdemócratas, por delante de liberales y eurófobos, según los sondeos a boca de urna.

Actualmente, los grupos considerados como euroescépticos de derechas en la Eurocámara cuentan con alrededor el 20% de los 751 escaños y podrían progresar hasta el 25%, un número insuficiente para bloquear sus trabajos.

Sin embargo, las encuestas a pie de urna en algunos países que ya han votado han dado cierta tranquilidad a los partidos pro-europeos. El Partido Laborista holandés, casi extinguido, parece haber terminado primero, ayudado por la visibilidad de contar con el candidato principal de los socialistas de la UE, el actual subdirector general del bloque Frans Timmermans.

"Carácter y perfil futuros"

El resultado de los partidarios del Brexit en Reino Unido es una de las principales incógnitas que despejar, así como si los Verdes progresan, impulsados por las protestas estudiantiles para concientizar sobre el cambio climático.

"Además de determinar la composición del próximo Parlamento, los resultados también serán decisivos para configurar el carácter y el perfil futuros de la Unión Europea", subraya Mutjaba Rahman, analista del Eurasia Group.

El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, votando en Madrid (REUTERS/Susana Vera)
El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, votando en Madrid (REUTERS/Susana Vera)

Las elecciones representan de hecho la primera etapa para escoger a quienes se encargarán de liderar las principales instituciones del bloque el próximo lustro y cuya designación corresponde a los mandatarios europeos en su cumbre de junio.

La presidencia de la Comisión es la joya de la corona, aunque el tesoro de altos cargos también cuenta con las presidencias del Consejo Europeo, Banco Central Europeo (BCE) y el Parlamento Europeo, o Eurocámara, así como con el liderazgo de la diplomacia de la UE.

El Partido Popular Europeo (PPE, derecha), primera fuerza del bloque, y los socialdemócratas se han repartido en las últimas legislaturas los puestos de responsabilidad, al sumar entre ambos la mayoría de escaños en la Eurocámara.

Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia, en Atenas (REUTERS/Costas Baltas)
Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia, en Atenas (REUTERS/Costas Baltas)

Sin embargo, de confirmarse los sondeos, ambos están abocados a buscar pactos con otras familias políticas proeuropeas, como liberales o ecologistas, por lo que el reparto de altos cargos podría ser más complejo.

Otro de los escollos puede ser la exigencia de la Eurocámara, que debe validar la designación, de que la presidencia de la Comisión la ocupe alguno de los candidatos propuestos por los partidos políticos europeos.

Los mandatarios, que se reunirán el martes en Bruselas para abordar el reparto de altos cargos, prefieren en cambio no atarse las manos y contemplar otros candidatos, lo que podría generar un pulso entre instituciones de la UE

Con información de AFP y Reuters

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