Rescatistas exploran entradas alternativas a la cueva (Reuters)
Rescatistas exploran entradas alternativas a la cueva (Reuters)

Más de cuatro kilómetros de estrechos pasadizos por donde tendrán que bucear túneles inundados, superar desniveles y cubrir largas caminatas entre corrientes de agua y rocas, son las dificultades de la misión de salvamento iniciada hoy en Tailandia para rescatar a 13 personas de una cueva.

Un contingente internacional formado por 18 buzos se adentró en la mañana del domingo en las grutas con la determinación de regresar acompañados de las víctimas, doce niños de entre 11 y 16 años y un adulto de 26.

En un viaje de ida y vuelta de más de 11 horas, las autoridades estiman que el primer rescatado podría salir al exterior alrededor de las 21.00 hora local (14.00 GMT).

Los miembros del equipo de fútbol Moo Pa con su entrenador (Facebook)
Los miembros del equipo de fútbol Moo Pa con su entrenador (Facebook)

Una vez llegados donde se encuentran los escolares y su tutor, a más de 4 kilómetros de la boca de salida, los expertos iniciarán de manera gradual el viaje de vuelta en pequeños grupos formados por dos rescatistas y uno de los atrapados.

La primera etapa es la que mayor riesgo conlleva

Para superarla, los menores, que pasaron cerca de nueve días sin comer antes de ser encontrados el lunes, tendrán que bucear por un angosto pasadizo por donde sólo cabe una persona.

Los niños, muchos de los cuales antes del rescate no sabían nadar, han recibido un curso intensivo sobre el manejo de los equipos de inmersión.

El grupo de niños atrapado en las cuevas de Tailandia
El grupo de niños atrapado en las cuevas de Tailandia

Durante la misión se utilizarán máscaras especiales que cubren toda la cara y les permiten respirar de manera natural, además de comunicarse con los equipos de salvamento.

Los expertos buzos, quienes alertaban del riesgo de la misión pero aseguraban que era la vía más factible, permanecerán en todo momento unidos a los niños para guiarles.

También contarán con una cuerda, asida a la pared, que servirá para orientales durante la ruta de salida a través de subidas y bajadas de un pedregoso terreno con fuertes corrientes de agua e iluminado de manera artificial.

Dificultades en el camino
La primera zona se trata de un espacio muy estrecho llamado "unión en T" o "intersección en T" (en tailandés, se dice "sam yak").

(AP)
(AP)

En este punto, el pasaje es una suerte de tubo por la que hay que escabullirse. "El pasaje, muy estrecho, sube y luego baja" y requiere contorsionarse, explicó el 2 de julio Narongsak Osottanakorn, el jefe de la célula de crisis.

Esta área está a 1,7 kilómetros de donde se encuentran los niños. Una vez que se complete este tramo, estarán a menos de un kilómetro de la tercera galería, donde los socorristas instalaron su campamento base.

Una vez allí, todavía les quedará un recorrido de cerca de dos kilómetros, pero lo peor habrá pasado para volver a reencontrarse con sus familias.

Aguas turbias
Sumergirse en esta agua turbia "como el café con el leche" es un gran desafío para los profesionales, explicó un buzo.

Algunos tramos de la cueva están totalmente inundados
Algunos tramos de la cueva están totalmente inundados

"No hay visibilidad, el espacio está encerrado", dijo Matt Fitzerald, un buzo de la Policía Federal australiana entrevistado por la AFP esta semana. Se las arregló para bucear una parte del camino, pero no pudo llegar al final.

Bajo estas aguas turbias es imposible consultar el reloj u otros equipos que permiten medir el tiempo de inmersión.

Los buzos instalaron una cuerda a lo largo de la pared para guiarse.

El factor psicológico
Además del estado físico, la preparación psicológica de los niños es crucial. "Ellos fueron informados de la operación y están listos para ser evacuados y afrontar todos los desafíos", aseguró el domingo Osottanakorn.

Los niños recibieron cartas de sus padres a través de los buzos, donde les reafirmaron su confianza en su capacidad de lograr esta hazaña.

Pero sumergirse en el agua turbia que los obligó a huir cada vez más hacia las profundidades de la cueva no es fácil. Los niños suelen asustarse más rápido, aunque hasta ahora este grupo ha demostrado tener una gran resistencia mental.

"Si tan solo uno de ellos entra en pánico, en caso de un problema con el sistema de respiración o lo que sea, eso tendrá un gran impacto en todos los otros", advirtió Andrew Watson, especialista británico en rescates, consultado por la AFP en Inglaterra.

Operativo tras la salida

Una vez en el exterior, doctores y miembros de la asistencia sanitaria evaluarán a los niños.

Más de una docena de ambulancias y cinco helicópteros se encuentran apostados a las afueras de la gruta para trasladar a los chavales al hospital.

La avanzadilla de fuertes lluvias que regó anoche la región marcó el inicio de las operaciones.

Incertidumbre por el clima

Las precipitaciones son una de las principales preocupaciones, debido a que el agua filtrada por el monte puede volver a inundar las galerías.

"Si no los rescatamos durante el día (hoy) que estamos más preparados, podríamos perder la oportunidad de lograr la misión", dijo Narongsak Ossottanakorn, portavoz oficial de las operaciones.

Las tareas podrían extenderse dos o tres días, alertaron las autoridades en una rueda de prensa. "Hemos esperado hasta el momento exacto para comenzar la evacuación. Está todo preparado para garantizar el éxito de la misión", declaró Narongsak.

(Reuters)
(Reuters)

Tras una ventana meteorológica favorable las aguas han cedido a lo largo de todo el complejo subterráneo gracias a los escapes naturales y al incesante drenaje artificial.

"Unidos, vamos a llevarles a casa", publicaron en un mensaje en Facebook los cuerpos de élite tailandeses antes de partir hacia las profundidades.

Los 12 escolares y su tutor se internaron en las galerías el sábado 23 de junio tras un entrenamiento de fútbol cuando una súbita tormenta comenzó a inundar la cavidad y les cortó la salida.

(Con información de AFP y EFE)

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