Mike Pompeo, flamante Secretario de Estado de EEUU; Donald Trump; Kim Jong-un (AFP)
Mike Pompeo, flamante Secretario de Estado de EEUU; Donald Trump; Kim Jong-un (AFP)

En una fuerte movida dentro de su gabinete, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, destituyó el miércoles a su secretario de Estado Rex Tillerson y lo reemplazó por Mike Pompeo, hasta entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

La decisión se tomó apenas cuatro días después de que el gobierno de Corea del Sur, en calidad de intermediario, anunciara la intención del líder norcoreano Kim Jong-un de mantener un encuentro con Trump con la mirada en alcanzar un acuerdo pacífico ante la crisis causada por los avances en el programa nuclear y de misiles de Pyongyang.

La reunión entre ambos mandatarios parecía impensada el año pasado, cuando las repetidas pruebas de misiles norcoreanos y los ejercicios militares de Seúl y Washington parecían una antesala para la guerra.

El presidente quiere conocer cada flaqueza, cada potencial debilidad de Kim Jong-un. Pero también necesita a su lado alguien que pueda hacer la conexión entre Irán y Corea del Norte

Con la designación de Pompeo, un "halcón" de línea dura en lugar del más conciliador Tillerson, el mandatario estadounidense parece haber elegido un hombre que comparte sus ideas y que le permitirá avanzar en el camino de la "diplomacia disruptiva", en contra de formas más tradicionales de hacer política exterior, como señaló Roger Boyes en un reciente artículo para el periódico británico The Times.

De hecho, el acercamiento entre Corea del Sur, Corea del Norte y Estados Unidos parece haberse gestado en el terreno de los servicios de inteligencia de los tres países, y no en el cuerpo diplomático que comandaba Tillerson.

Cuando el cinco de marzo Kim se reunió con una delegación surcoreana, un paso concreto en el "enfriamiento" de las tensiones, allí estaban el jefe de los espías norcoreanos Kim Yong-chol y el director de los servicios de inteligencia de Seúl, Suh Hoon.

El encuentro entre Kim Jong-un y una delegación de Corea del Sur se gestó entre servicios de inteligencia y Pompeo fue uno de los primeros en la administración Trump en saberlo (Reuters)
El encuentro entre Kim Jong-un y una delegación de Corea del Sur se gestó entre servicios de inteligencia y Pompeo fue uno de los primeros en la administración Trump en saberlo (Reuters)

Así fue que Pompeo, entonces director de la inteligencia estadounidense se convirtió en uno de los primeros en la administración Trump en advertir el "cambio de humor" en el régimen de Kim Jong-un. Tillerson fue el último.

Como reporta Boyes, en los últimos tiempos Trump comenzó a prestar cada vez más atención a los informes de inteligencia de Pompeo, en especial aquellos referidos a Kim Jong-un y el funcionamiento "mafioso" de su estado, por sobre los de otros de sus colaboradores.

"El presidente quiere conocer cada flaqueza, cada potencial debilidad de Kim Jong-un. Pero también necesita a su lado alguien que pueda hacer la conexión entre Irán y Corea del Norte", explica el analista.

La cuestión iraní y la conexión con Pyongyang

Cuando el miércoles el mismo Trump mencionó la razones por las que había destituido a Tillerson, no dudó en explicitar que se debía, al menos en parte, a la diferencia de criterio entre el presidente y el secretario con respecto al acuerdo nuclear con Irán que impone límites y controles a los desarrollos nucleares del régimen a cambio de levantar las sanciones económicas.

Trump ha querido sacar a su país del acuerdo nuclear con Irán desde el inicio de su mandato. Pompeo está de acuerdo, a diferencia de Tillerson (AFP)
Trump ha querido sacar a su país del acuerdo nuclear con Irán desde el inicio de su mandato. Pompeo está de acuerdo, a diferencia de Tillerson (AFP)

Trump, quien ha prometido derogar este pacto por considerarlo nocivo para la seguridad de su país, le había ordenado a Tillerson que presionara a los otros firmantes del acuerdo, Gran Bretaña, Francia y Alemania, a unirse en su postura para cuanto menos renegociar el acuerdo si no directamente darlo de baja.

La conexión con la situación en la península coreana surge del hecho de que Trump cree que poner un límite a Teherán fortalecerá su posición para negociar con Pyongyang.

Sin embargo, Tillerson apoyaba el acuerdo nuclear con Irán. Pompeo, en cambio, está tan convencido de su peligro como Trump y ha calificado al acuerdo de "desastroso", por lo que muchos en la comunidad internacional consideran que el cambio en el gabinete significó la muerte del pacto.

"Los europeos entenderán ahora que Trump claramente quiere salirse del acuerdo y ya no tratarán de llegar a un entendimiento con él", explicó un ex colaborador cercano de Obama que participó de las negociaciones a la revistas Politico.

En un posible acuerdo futuro, Trump pretende incluir límites al programa de misiles balísticos norcoreanos, a diferencia del pacto logrado con Irán por parte de Obama (Reuters)
En un posible acuerdo futuro, Trump pretende incluir límites al programa de misiles balísticos norcoreanos, a diferencia del pacto logrado con Irán por parte de Obama (Reuters)

Es por esta razón que Estados Unidos presionó para realizar el encuentro con Corea del Norte en mayo, ya que en el día 12 de ese mes se cumple un plazo para elegir si certificar el pacto nuclear o darlo de baja y reanudar las sanciones contra el régimen iraní.

Boyes explica en su artículo que esto presentará una dificultad. Trump buscará cerrar con Corea del Norte un mejor acuerdo que el logrado por su precedesor Barack Obama con Irán, uno que cuente con mejores mecanismos de verificación de los términos y que incluya límites y controles también para el desarrollo de misiles balísticos.

Por su parte, Kim Jong-un querrá también un pacto mejor al alcanzado por Teherán y buscará, además del retiro de las sanciones, garantías militares de China para protegerse de un eventual ataque estadounidense.

Muchos creen que alcanzar un acuerdo en estas condiciones será casi imposible, pero al menos explorar esta posibilidad es mejor que la estrategia reciente de la Casa Blanca de amenazar con un ataque aéreo de precisión contra la cúpula norcoreana, señala Boyes.

Corea del Norte buscará por su parte reducir la escala de los ejercicios militares que cada año Estados Unidos y Corea del Sur celebran juntos
Corea del Norte buscará por su parte reducir la escala de los ejercicios militares que cada año Estados Unidos y Corea del Sur celebran juntos

Para el editor diplomático del Times existe, sin embargo, un acuerdo posible basado en dos pilares.

El primero sería ofrecer el levantamiento de las sanciones más importantes y el envío de ayuda occidental para desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos, a cambio de congelar las pruebas de armas atómicas y de misiles por dos años.

El segundo sería promover la firma de la la paz entre la dos coreas, que se encuentran aún en estado de guerra desde el armisticio de 1953.

El gigante en las sombras

Pero cualquier éxito en un posible acuerdo sólo será posible si Trump logra lidiar con China.

En cualquiera entendimiento logrado con Pyongyang, Trump deberá también considerar la postura de China. En la foto el presidente estadounidense es recibido por su par chino, Xi Jinping(Reuters)
En cualquiera entendimiento logrado con Pyongyang, Trump deberá también considerar la postura de China. En la foto el presidente estadounidense es recibido por su par chino, Xi Jinping(Reuters)

Beijing, que comparte frontera con Corea del Norte, es uno de los últimos socios comerciales que le quedan a Pyongyang y su principal benefactor. Y si bien el liderazgo chino quiere también reducir las tensiones y evitar que los norcoreanos se conviertan en una amenaza nuclear, comparten con estos el interés de alejar a Estados Unidos de la península y la región.

Washington, en cambio, se guía por el interés de evitar el surgimiento de una potencia hegemónica en la región de Asia Pacífico, y por eso ve en Corea del Sur, pero también en otros países como Vietnam, posibles contrapesos para China.

En este complejo contexto, Pompeo tomará ahora las riendas de las negociaciones para el encuentro y tendrá el rol de facilitar los avances de Trump. "El éxito no es imposible, es sólo poco probable salvo que Trump pueda unir su diplomacia poco convencional con formas más tradicionales y profundas. Mejor que Pompeo se ponga en marcha", señala Boyes.

Un reciente editorial del periódicoThe New York Sun parece resumir el sentido de la reciente designación.

Mike Pompeo podría convertirse en aun pieza fundamental de un futuro acuerdo entre Washington y Pyongyang, pero no será fácil (Archivo)
Mike Pompeo podría convertirse en aun pieza fundamental de un futuro acuerdo entre Washington y Pyongyang, pero no será fácil (Archivo)

"Con Pompeo la administración tendrá al mando de su política exterior a un oficial egresado de la escuela militar de West Point, con servicio en las fuerzas acorazadas en Europa, que triunfó en la escuela de Leyes, dominó la política en el Congreso, dirigió la CIA y que está de acuerdo con el presidente", señala.

De acuerdo a esta publicación, Pompeo es el hombre ideal para organizar el encuentro con Kim Jong-un porque "entiende profundamente los peligros del apaciguamiento con Irán".

"El gran peligro de las negociaciones no será si llegamos o no a un acuerdo. Es que aceptemos los términos que permitirán que Corea del Norte siga bajo la bota de una dictadura comunista", explicó.

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