
La tensión en el Kurdistán iraquí llegó a su momento más alto este jueves luego de que el gobierno regional se preparara para un "gran ataque" de las fuerzas armadas de Irak leales a Bagdad, que rechaza los intentos separatistas en esta zona al norte del país, luego desmentido por el primer ministro del país.
El Consejo de Seguridad de la región autónoma aseguró el miércoles haber recibido avisos de que las fuerzas iraquíes conjuntas estaban preparando un "gran ataque" en el sur y oeste de la disputada ciudad de Kirkuk, ocupada por las tropas kurdas peshmergas.
En un tuit, este organismo del Gobierno kurdo había dicho que recibieron "mensajes peligrosos (de que) las fuerzas iraquíes, las milicias chiitas Fuerzas de Movilización Popular y la Policía Federal están preparando un gran ataque en el sur y oeste de Kirkuk y en el norte de Mosul, en el Kurdistán".
Pero este jueves, el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, negó que tuviera intenciones de hacer uso de la fuerza militar contra el Kurdistán.
"No vamos a usar nuestro ejército contra nuestro pueblo, y no lanzaremos una guerra contra los ciudadanos kurdos. Nuestro deber es mantener la unidad del país y aplicar la Constitución y proteger a los ciudadanos y las riquezas nacionales", dijo Al Abadi en un discurso en una reunión del Consejo de Ministros.

Los peshmergas habían bloqueado también este jueves dos carreteras que comunican su región con la ciudad de Mosul, la mayor del norte de Irak, y cavado trincheras para prevenir un posible ataque contra zonas en disputa. Pero estos retenes fueron levantados poco después, según informó un militar kurdo a la agencia AFP.
Además, estas mismas fuerzas regionales acusaron este jueves al Ejército iraquí de haber derribado un drone suyo en el pueblo de Salamiya, a unos 25 kilómetros al sureste de Mosul, dijo a EFE el responsable militar peshmerga Rashad Kilali.

La situación se da en un contexto en el que Bagdad y Erbil, capital del Kurdistán, mantienen tensas relaciones tras la celebración del referéndum de independencia, el pasado 25 de septiembre, en las regiones del Kurdistán y los territorios disputados, que la Corte Suprema de Irak consideró ilegal.
Esas zonas, entre las que está la ciudad de Kirkuk y alrededores, así como Diyala, Saladino y zonas de la provincia de Nínive, están ocupadas por las tropas kurdas desde que expulsaron al grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) del territorio en 2014, aunque administrativamente pertenecen a Bagdad.

Kirkuk, ciudad rica en petróleo, es el principal centro de las tensiones entre ambos Gobiernos y, por el momento, Bagdad ha anunciado su intención de administrar la extracción de crudo de los pozos en esta región.
En tanto, las tensiones internas en Irak se dan a poco de que las fuerzas armadas lograran arrebatar al ISIS su bastión en Hawija, en el centro norte del país, dejando en poder de los yihadistas a apenas un puñado de pueblos en la frontera con Siria.
(Con información de EFE y AFP)
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