
Charles Michel saltó alarmado, con los ojos cerrados y la boca abierta, cuando la princesa Astrid dio el pistoletazo de salida para que más de 40.000 personas recorrieran las calles y parques de la capital, a temperaturas casi tropicales. Sin embargo, lo que pareció una anécdota se transformó en un verdadero problema de salud.
Según detalló La Vanguardia, el oído izquierdo del primer ministro resultó dañado por la fuerte detonación y, a pesar de los tratamientos de urgencia a los que está siendo sometido, no es seguro que vaya a recuperar completamente la capacidad auditiva.
El premier belga todavía escucha pitidos y tiene una pérdida de audición. Sigue con administración de oxígeno, clave en las 48 horas posteriores a la lesión. "Se está intentando limitar el daño. Por el momento no está claro que vaya a recuperarse completamente", ha explicado a La Vanguardia el portavoz Barend Leyts.
El incidente se produjo a las diez de la mañana del domingo. En las fotos y videos del momento en que la princesa Astrid lanza el disparo al aire, se puede ver también al alcalde de Bruselas, Yvan Mayeur, a su izquierda, apartándose y cerrando los ojos en ese preciso instante. Michel, que estaba a la derecha de la hermana del rey, a pocos centímetros de la pistola, es el único que ha sufrido daños por la detonación.
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